Sicarios e inmaduros

Actualizado 30/05/2010 14:00:14 CET

MADRID, 30 May. (OTR/PRESS) -

Con estos amables epítetos se han calificado unos a otros los dirigentes de la patronal y los sindicatos, cuando solo faltaban veinticuatro horas (antes de la prórroga) para que terminase el plazo de la negociación sobre la reforma laboral. Vistas así las cosas, pocas esperanzas cabe mantener sobre el resultado de un intento de acuerdo cuando llevan reuniéndose casi dos años, con parones incluidos, sin avanzar ni un ápice.

En lugar de centrarse en lo que deben, las Centrales Sindicales están más atentas a comparecer ante los medios para lanzar amenazas al gobierno de huelga general, según se acaba el plazo y ven llegar el Decreto Ley que sustituirá a su parsimonia. Por su parte, la CEOE carece de autoridad moral para dar lecciones, encabezada por un presidente que debería haberse marchado hace mucho tiempo. Porque no se puede representar a los empresarios cuando has quebrado todas tus empresas y has pagado a tus empleados despedidos con cheques sin fondos.

Mientras tanto, la Unión Europea, que es quien ahora lleva la batuta de la economía española, y que no da crédito ante la falta de responsabilidad y de sentido de Estado del líder de la oposición Mariano Rajoy (un posible futuro Presidente votando en contra de unas medidas imprescindibles que, in extremis, salvó Duran Lleida), exige a que se apruebe la reforma laboral y la de las Cajas de Ahorro.

Así que, el Gobierno de Zapatero, salvado por la campana este jueves en el Congreso, se enfrenta en los próximos días a una nueva decisión de alcance: hacer el trabajo que sindicatos y empresarios no han sido capaces de llevar a cabo, mientras cuatro millones y medios de trabajadores perdían su empleo.

Comprobado el poco entusiasmo con el que, los que aún conservan su empleo, acudieron a acompañar a CCOO y UGT en sus manifestaciones del 1º de Mayo, el resultado de la convocatoria de una huelga general es bastante incierto. Como diría un analista "no hay ambiente". Los que tiene un contrato con cuarenta y cinco días de despido por año trabajado saben que la reforma no tiene carácter retroactivo, así que a ellos no les van a tocar, y el que tiene un contrato sin despido o con ocho días de indemnización ¡ya querría los treinta tres de la nueva modalidad!

José Luís Feito y Candido Méndez sabrán porque se han llamado, "inmaduro" el primero al segundo y "sicario" el segundo al primero, pero lo cierto es que el tiempo se les acaba y los españoles no están para florituras verbales. Exigen, también, a los agentes sociales su cuota de responsabilidad.

OTR Press

Pedro Calvo Hernando

Ni Rajoy ni Puigdemont

por Pedro Calvo Hernando

Esther Esteban

Patria

por Esther Esteban

Julia Navarro

Entre las sombras

por Julia Navarro

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies