Lo que quedó de Marruecos

 

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Lo que quedó de Marruecos

Guillermo Saldomando
CEDIDA
Publicado 28/11/2016 16:26:07CET

Por Guillermo Saldomando, MADRID, 28 Nov. (OTR/PRESS) -

Mientras continúan las especulaciones sobre el rumbo que tomará la futura política ambiental del presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump y se conocen datos muy preocupantes de estudios científicos realizados en el Ártico, es oportuno evaluar los resultados de la Cumbre del Clima de Naciones Unidas (COP22) realizada recientemente en Marruecos.

Alrededor de 25 mil participantes procedentes de 195 países participaron de esa Cumbre cuyo objetivo era profundizar en los detalles y acciones específicas enmarcadas en la anterior reunión, celebrada a fines del año pasado en París y convencer a los países en vías de desarrollo para que impulsen en forma decidida la producción de energías renovables.

De las ambiciosas metas originales se puede rescatar un documento político sin demasiadas vinculaciones prácticas que marca los primeros pasos para la redacción de un libro de normas que implementen el Acuerdo de París. Ese libro debería estar concluido en 2018, dos años antes de que entre en funcionamiento el convenio.

El documento, además, obliga a los Estados firmantes a presentar informes cada cuatro años sobre sus emisiones de gases contaminantes, si bien no establece guarismos máximos y sus conclusiones no son vinculantes.

La COP22, sí subrayó, en cambio, la entrada en vigor del pacto alcanzado en Cumbre de París, tras la ratificación de más de 55 países, cuyas emisiones representan más del 55% de los gases de efecto invernadero.

Sin embargo, en la Cumbre no se planteó en detalle la descarbonización de los países desarrollados, ni la deuda puntual con zonas de África y Asia; aunque sí, hubo una petición genérica para que EEUU, China, Rusia y la Unión Europea revisen sus ambiciones de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el horizonte de 2020.

Otro de los temas que se trataron, aunque sin mayores definiciones, fue la posibilidad de ampliación del Fondo Verde para ayudar a la transformación de los países emergentes y se destacó el compromiso de los países desarrollados de movilizar en este sentido, 100 mil millones de dólares.

Mientras en ese ámbito se aseguraba que se seguiría adelante con o sin Donald Trump y que no habría marcha atrás, el equipo ambiental del flamante presidente electo, dio a conocer, planes para quitar el presupuesto para la ciencia del cambio climático actualmente utilizado por la NASA y otras agencias federales y proyectos tales como la comprobación de cambios en el Ártico, para derivarlos hacia la exploración espacial.

No obstante un informe científico divulgado esta semana, el derretimiento del hielo en el Ártico podría desencadenar un cambio climático incontrolable a nivel mundial y redobla la advertencia acerca de su aceleración, lo que podría originar consecuencias catastróficas en áreas tan lejanas como en el Océano Índico.

La Cumbre de Marruecos comenzó con la amenaza de que, si no se toman medidas, se superará el umbral de los cuatro grados en el año 2050, alerta que puede relacionarse con la nueva solicitud de Naciones Unidas para que los países desarrollados sean más ambiciosos en sus compromisos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Otro dato que se suma a este complejo escenario es el que difundieron meteorólogos norteamericanos hace unos meses, quienes señalaron que en el hemisferio norte ya se había superado el umbral de los dos grados centígrados.

En concreto, la declaración de Marruecos es un documento político, aunque de discutible aplicación práctica, que reafirma que la lucha contra el calentamiento global es "irreversible" y hace un llamado a incrementar el volumen, el flujo y el acceso a la financiación para proyectos climáticos, junto con la mejora de la capacidad y la tecnología, tanto para los países desarrollados como para los países en desarrollo.

Esperemos que lo irreversible sea ese camino emprendido y no, el escenario climático que nos espera.

Guillermo Saldomando es experto en medio ambiente, y director de Un Planeta Azul

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