Tecnología y salud: mi experiencia perdiendo 45 kilos con ayuda de 'gadgets', 'apps' e Internet

 

Tecnología y salud: mi experiencia perdiendo 45 kilos con ayuda de 'gadgets', 'apps' e Internet

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Uso responsable de la tecnología para perder peso
EUROPA PRESS 
Actualizado 08/06/2017 11:47:03 CET

   MADRID, 8 Jun. (EDIZIONES/Portaltic//Ángela Puga) -

   La tecnología lleva tiempo en el mundo de la actividad física como un apoyo a la salud, un mecanismo que puede ayudaros a conseguir vuestros logros y a mejorar tanto por dentro como por fuera. Es en este punto donde yo, una de las personas que trabajamos en Portaltic, me quiero centrar hoy: gracias a la tecnología he conseguido perder 45 kilos en un año y mejorar mi estado físico.

En mi caso, una chica joven para más datos, el proceso se podría dividir en dos etapas: unos primeros pasos en los que me he servido de ‘gadgets’ de precio muy asequible (Xiaomi Mi Band) y de ‘apps’ gratuitas; y una fase con tecnología más puntera, utilizando el Apple Watch Series 2 y algún dispositivo más del que hablaré más adelante. La evolución no ha sido fácil y aún me queda trabajo que hacer, pero tengo muy claro que sin el incentivo tecnológico posiblemente me hubiera quedado a medio camino de lograr mi meta (utilizando siempre de una manera sana estos aparatos o software).

PRIMEROS PASOS: XIAOMI MI BAND 1 Y 2 Y UN CONTADOR DE CALORÍAS

Mi problema con la pérdida de peso era que sabía que iba a ser un proceso largo, de muchos meses, y yo necesito resultados a corto plazo para seguir motivada. Como esto no iba a ser posible, me decanté por el uso de la tecnología: con aparatos o ‘apps’ de diversa índole podría cuantificar datos, sobre todo pasos o calorías, e ir viendo la mejora diariamente -si conseguía empezar a comer bien, si poco a poco iba logrando andar más sin cansarme tanto, si mi ritmo cardíaco mejoraba y no me ahogaba tanto, etc.-.

Lo primero que hice fue plantearme qué quería y cómo lo quería. Tenía claro que me sobraba mucho peso, pero no solo eso, sino que necesitaba urgentemente empezar a mejorar mi capacidad física: todavía soy joven y si no era ahora, no iba a ser nunca. El siguiente paso para mí fue pedir cita con mi enfermera del ambulatorio en la seguridad social: por mucha tecnología que se incorpore a la ecuación, el control médico es fundamental para aprender y evolucionar de una manera correcta. Fecha: junio de 2016; peso inicial: 125 kilos.

Ahora venía lo más complicado: el deporte. Hasta ese momento, era una persona sedentaria. Sí, había hecho mucho deporte en mi vida (fútbol y natación, sobre todo), pero lo dejé a un lado conforme empeoraba mi salud. Había que volver a empezar, hacer cosas con las que me sintiera cómoda y que pudiera hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. ¿La respuesta a estas incógnitas? Para mí, andar.

Una vez supe cómo empezar, me decanté por mi primer ‘gadget’: la Xiaomi Mi Band 1, un ‘wearable’ sencillo, barato y efectivo. Yo no necesitaba mucho: algo que me dijera cuántos pasos llevaba andando, que me controlara el pulso para entender lo que me ocurría cuando más me fatigaba, que me dijera cuántas calorías aproximadas iba gastando y poco más.

Estuve utilizando este aparato y el segundo modelo durante medio año, más o menos. Me contaba los paseos y me mostraba las cifras necesarias para que yo siguiera con mi motivación de dar unos pocos pasos más al día, de ir andando en lugar de coger el bus o de subir unos pocos pisos de escaleras en lugar de utilizar el ascensor. Empecé por 5000 pasos y había días que me costaba conseguirlos, pese a no ser muchos. No estaba para nada en forma y en cuanto caminaba 20 minutos me fatigaba una barbaridad. Actualmente, no hay día que baje de los 12 kilómetros: hago seis nada más levantarme para despertar el cuerpo (unos 10.000 aproximadamente) y otros seis por la tarde para no quedarme inactiva (mi entrenamiento es por la mañana).

Además, la pulsera es capaz de cuantificar el tiempo de sueño de una manera más o menos razonable, un aspecto también muy importante y del que mucha gente se olvida: hay que dormir las horas necesarias para que el organismo se recupere del ejercicio realizado.

Unido a esto, utilicé un contador de calorías, concretamente MiFitnessPal. Algunos os podréis preguntar por qué, si ya iba a revisiones periódicas con la enfermera: no he seguido ninguna dieta, mi enfermera me ha ayudado a comer las cantidades adecuadas de una manera saludable, entendiendo en todo momento qué comía y por qué lo hacía. La ‘app’ me ha servido para llevar un control, para tener reflejado en un sitio toda mi información nutricional.

UN PASO MÁS ALLÁ: APPLE WATCH E INTERNET, EL ANTES Y EL DESPUÉS

Mi peso me impedía muchas veces quererme a mí misma como debería y los complejos se me hacían un mundo, pero Internet abrió mi mente considerablemente (sí, un lugar muchas veces tan destructivo consiguió que me empezara a valorar por quién era, no por cuánto pesaba): tengo que dar las gracias a las redes sociales y a ciertas páginas que se pueden encontrar por la red.

Hay mucha gente en la misma situación que yo o en la misma situación que cualquiera de los que estáis leyendo esto; encontrar a esas personas puede significar un antes y un después. Di por casualidad con la web Weloversize y empecé a leer sus artículos: una auténtica maravilla para la autoestima y para la aceptación. De ahí navegué a los grupos de Facebook: compartir tus vivencias con otras personas que están igual que tú te hace ver la vida desde otra perspectiva y puede ayudarte a que te superes poco a poco. Las redes sociales son mucho más útiles para estas cosas de lo que uno piensa.

Cinco meses después de iniciar el proceso, mi chip cambió por completo y decidí darme el empujón que necesitaba para seguir progresando: me compré el Apple Watch Series 2 y me apunté al gimnasio. La Xiaomi Mi Band 2 que usaba antes se me quedaba corta para cuantificar las cosas y me decanté por el reloj y no por una pulsera tipo Fitbit por el tema de las notificaciones y la conexión con mi iPhone.

En el gimnasio no he sido autodidacta en ningún momento: me he asegurado de tener siempre un monitor de sala que me preparara tablas según mi nivel y objetivos. Yo no sabía nada de entrenar con cargas o de cómo hacer un entrenamiento cardiovascular correcto, pero si vosotros entendéis del tema y queréis apuntaros, siempre tenéis la opción de buscar planes en Internet, ver vídeos en YouTube e ir adaptando el ejercicio a vosotros. Eso sí, mucho cuidado con las lesiones, por favor: la mayoría de los gimnasios incluyen ya monitores que ayudan con este tema, no vais a tener que pagar por un entrenador personal y una lesión puede hacer que retrocedáis todo lo avanzado.

Mi reloj y yo somos un pack, solo se despega de mi muñeca por las noches. El reloj me ha ayudado mucho a integrar los entrenamientos en mi día a día, a ponerme metas calóricas y de ejercicio gracias a su aplicación de “Actividad” y, sobre todo, a ver cómo me he ido superando cada día, cada semana y cada mes gracias a sus avisos y a sus logros.

Además del ‘smartwatch’, en estos últimos meses me he dado algún capricho tecnológico más. Me compré la báscula Xiaomi Mi Scale 2 para tener todo tipo de datos a mano (peso, IMC, grasa visceral, grasa corporal, músculo, metabolismo basal, etc.) y, aunque no hay que fiarse de ellos al cien por cien, en mi caso me han ayudado a entender un poco mejor mi cuerpo, algo que creo que es crucial cuando haces tanto deporte como hago yo actualmente (todos los días).

Por lo demás, he toqueteado algunos ‘gadgets’ inteligentes como la taza inteligente Moikit Cuptime2 y la Smart Rope de Tangram, productos de los que hemos hablado alguna vez en Portaltic, pero no he acabado de adaptarme a ellos del todo. También utilizo casos inalámbricos, los Jaybrid X3, que evitan que el cable de los auriculares siempre esté en medio de lo que hago.

NO TE OBSESIONES CON LAS CIFRAS

Mi peso en el momento de estar escribiendo esto ha bajado a los 82 kilos. Aún me queda trabajo por delante, mi meta está en quedarme en los 70, pero lo importante es que ya estoy sana y que he adquirido hábitos saludables en mi día a día.

Ya os lo he dicho: sin la tecnología posiblemente no hubiera podido llegar hasta aquí. No lo digo por ensalzar estos aparatos, en absoluto, sino porque debido a cómo soy, necesito cifras, cosas que manejar, que ver y que entender constantemente para no perder el rumbo.

Eso sí, mucho cuidado con cómo se utiliza. En ningún momento puede servir de sustituto a la ayuda profesional, sino que sirve como complemento. Da igual cuánto os canséis en el gimnasio y lo registréis, qué ‘wearables’ uséis o que MiFitnessPal diga que habéis alcanzado vuestra meta de calorías si no entendéis qué hay detrás de todas esas cifras.

No hay que obsesionarse con lo que os digan los dispositivos, eso hará que perdáis la perspectiva y que no lleguéis a estar tan saludables como deberíais. Las cifras no son más que eso, datos que están ahí: no dejéis de comer porque una aplicación os diga que os habéis pasado ni os deprimáis si un día no habéis hecho la mitad de ejercicio que el día anterior. Somos humanos; lo importante es ir poco a poco, tener claro que la salud es muy importante y que hay que cuidarnos y querernos a nosotros mismos.

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