Assassin's Creed: Origins, la paradoja del inicio de una saga que se renueva arriesgando

Actualizado 02/01/2018 14:29:50 CET
Assassin's Creed: Origins
UBISOFT
    

   MADRID, 1 Ene. (EDIZIONES/Portaltic) -

   El inicio de una saga es un momento de especial importancia, sobre todo por el valor simbólico que tiene para los seguidores. Assassin's Creed: Origins, el último título de la popular franquicia de Ubisoft lanzado el pasado 27 de octubre, presenta el inicio de la historia de los Asesinos, la orden que protagoniza la serie.

   El estudio francés Ubisoft, con motivo del décimo aniversario del lanzamiento del primer título de Assassin's Creed, allá por el año 2007, y con nueve títulos principales a sus espaldas, ha arriesgado especialmente con el inicio cronológico de la saga. Paradójicamente, Origins cuenta con aspectos como un sistema de combate que, a fuerza de renovación, se aleja de las raíces de Assassin's Creed.

SISTEMA DE COMBATE RENOVADO

   Lo primero que se advierte al jugar al nuevo título de Ubisoft es que los controles cambian totalmente: los botones de control dejan de corresponder con los ataques, que pasan a los gatillos. Los seguidores de la saga se enfrentan ellos mismos al reto de emplear unos controles completamente opuestos al resto de la franquicia, que introducen una curva de aprendizaje más exigente.

   A diferencia de las entregas anteriores, en Origins ya no es posible bloquear cualquier ataque solamente con el botón de protegerse. De esta manera, los ya tradicionales contraataques dejan de ser prácticamente la única manera de derrotar a los enemigos en un título mucho más difícil que sus predecesores.

   Así, Origins pone a prueba la habilidad del jugador con un sistema para esquivar ataques distinto, y otorga una mayor importancia a la estrategia de sigilo para evitar los combates. Pone el foco, además, en la variedad de estilos de combate que posibilita el uso de diversas armas, entre las que sobresale el arco por su importancia.

   El último título de la saga añade una cantidad más amplia de misiones secundarias, necesarias para adquirir experiencia y subir de nivel, que conceden una mayor variedad narrativa, pero que al mismo tiempo logran desviar por momentos la atención de la historia principal.

MAPA ABIERTO, AMPLIO Y RURAL

   Entre las novedades que Ubisoft ha incorporado en Assassin's Creed: Origins, la introducción de un mapa abierto que adquire mayor protagonismo. En esta entrega, el mapa ha alcanzado unas proporciones enormes, mucho mayores que en anteriores títulos, y además es posible explorarlo en su totalidad, incluidas las montañas.

   Origins aprovecha así la elección del Antiguo Egipto con un mapa rural, revirtiendo así la costumbre dentro de la saga Assassin's Creed, que siempre ha tendido a preferir los mapas urbanos. Desde sus orígenes en Tierra Santa y ciudades como Acre y Jerusalén, la saga ha recreado urbes tan célebres como Florencia y Venecia durante el Renacimiento, en Assassin's Creed II; Roma, en AC Revelations; el París de la Revolución Francesa, en AC Unity; o el Londres de la Revolución Industrial, en AC Syndicate.

   La magnitud del mapa, que hace perfectamente posible perderse en su amplia geografía, es todo un acierto que enriquece la experiencia de juego y facilita la inmersión. A pesar de los muchos cambios, Ubisoft no ha olvidado uno de los pilares que han hecho de la saga Assassin's Creed una referencia en el panorama actual: una ambientación impecable.

RECREA DE FORMA EXCELENTE EL ANTIGUO EGIPTO

   Con su amplio mapa, Origins logra la excelencia en su recreación del Antiguo Egipto. Como es costumbre, el videojuego incluye diversas localizaciones reales, en este caso del país africano, como las pirámides de Giza, el oasis de Siwa y el valle de los Reyes.

   Ubisoft hace un esfuerzo especialmente evidente por reproducir con fidelidad la vida en el valle del Nilo hace más de dos milenios. A su vez, el estudio francés logra un hito en el panorama actual: llevar la historia a los videojuegos, con un respeto a culturas distintas que enriquece la saga y el sector en general, dando un buen argumento a favor de los videojuegos como producto cultural de nuestro tiempo.

   En la recreación de Egipto, la reproducción de la luz típica de este país es un aspecto especialmente logrado, con una iluminación muy realista tanto en las luces como en las sombras. Sin embargo, este acierto no logra ocultar unos gráficos que no logran lo esperado, siendo poco destacables incluso en escenas cinemáticas y con poca expresividad en los rasgos faciales de los personajes.

MÁS CERCA DE LOS VIDEOJUEGOS DE ROL

   El resultado de estos cambios es una mayor frescura, siempre que por frescura entendamos simplemente la llegada de novedades. No obstante, esto tiene una perspectiva también negativa, como es la pérdida de la singularidad de Assassin's Creed y una aproximación a los videojuegos de rol.

   Esta cercanía resulta especialmente evidente en otros aspectos como la presencia de un árbol de habilidades que se van desbloqueando, así como un apartado de equipo en el menú. Para fabricar las diversas armas que utiliza Bayek, el protagonista, es necesario recoger materiales como cuero procedente de animales a los que hay que cazar.

   Origins añade también un sistema de niveles que cobra una especial importancia a la hora de mejorar las características del personaje de cara al combate, algo fundamental cuando van avanzando los niveles y los oponentes se vuelven cada vez más complicados de batir.

   Como otra de las novedades del renovado sistema de juego, Origins permite utilizar el águila, animal que ha acompañado a los protagonistas de la saga, de una forma más decisiva: sobrevolando el mapa. Dada la mayor complejidad, la amplitud del mapa y la importancia de la estrategia, su uso es prácticamente obligatorio, y aunque es un acierto, puede llegar a resultar una distracción.

NARRATIVA OSCURA (Y UN TANTO TÓPICA)

   A nivel narrativo, Origins presenta la historia de Bayek, el fundador de la orden de los Asesinos, y se ambienta en el año 49 a.C., durante las luchas de poder entre los últimos emperadores --los Ptolomeos-- y los invasores romanos. Los medjái, a los que Bayek representa, se oponen a las tramas urdidas por una organización secreta de enmascarados.

   En esta ocasión, la narrativa de Origins es más oscura que en episodios anteriores, aunque a menudo camina por lugares comunes, sin llegar a resultar tan efectiva. La historia redunda al presentar el exotismo del Antiguo Egipto y en los misterios que escondía esta época --tan típico en las representaciones de Oriente en la cultura occidental-- y no aprovecha la oportunidad de proporcionar una visión nueva y menos estereotipada.

SIN MODO MULTIJUGADOR NI 'ONLINE'

   En la actualidad, prácticamente la totalidad de los videojuegos incluyen un modo multijugador. Sorprende especialmente, por tanto, el lanzamiento de un 'triple A' como Origins en el que este modo no se encuentra presente.

   De la misma forma, Assasin's Creed: Origins no incorpora ningún modo de juego 'online', al menos no más allá de una tienda 'online' de artículos. Esta característica, presente desde algunos de los primeros títulos de la serie como Assassin's Creed: La Hermandad (2011), se echa de menos en la última entrega de la saga.

   Quizá una de las novedades más interesantes de Assasin's Creed: Origins es la llegada de un modo sin combate, destinado a la enseñanza sobre la vida en el Antiguo Egipto, que llegará al título a través de actualizaciones a comienzos de 2018. Resulta una lástima que este modo no haya aparecido en el videojuego desde su lanzamiento, pero su sola idea resulta muy original, demuestra las posibilidades culturales del videojuego y desafía viejos clichés.

   Como punto adicional, resulta reseñable que el videojuego, en los más de 14 gigabytes de instalación que requiere en su versión para PlayStation 4, incluya solamente el paquete con la versión en inglés: de esta manera, obliga a obtener por separado la versión en español a quien lo desee, mediante otra descarga (eso sí, gratuita) a través de la PlayStation Store.

EN RESUMEN: NO ES UN JUEGO CASUAL

   Por todo lo anterior, Assassin's Creed: Origins es un golpe sobre la mesa por parte de Ubisoft que demuestra de lo que es capaz. La mayor complejidad el juego, en general, invita a reconocer que se trata del primer título de la saga no dirigido, al menos de forma evidente, para el público 'gamer' más casual, que añorará los títulos de Ezio y Altaïr.