Los efectos producidos por el consumo de alcohol provocan un coste anual al Estado de casi 6.000 millones de euros

Actualizado: martes, 7 octubre 2014 9:23

Expertos avisan de que ya hay jóvenes de entre 19 y 20 años con "serios" problemas hepáticos por el efecto de esta sustancia

MADRID, 13 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los efectos producidos por el consumo de alcohol provocan un coste anual al Estado de casi 6.000 millones de euros, lo que equivaldría aproximadamente al 1,23 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), entre pérdidas de productividad laboral, accidentes o gastos sanitarios, entre otros.

Así lo han asegurado este martes, y con motivo de la celebración del Día Mundial sin Alcohol, el próximo 15 de noviembre, el presidente de Socidrogalcohol y presidente del Consejo Español del Cerebro, Julio Bobes; el secretario de la sociedad y coordinador del Centro de Adicciones San Juan de Dios de Palencia, Antonio Terán; y el tesorero de la Junta de la misma organización y asesor médico de la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España (FARE), Francisco Pascual.

Todos ellos han destacado los peligros que tiene el consumo de alcohol y el "elevado" gasto que supone este hábito ya que, además, existen "múltiples costes" que no se pueden cuantificar y que están íntimamente relacionados. De hecho, es la causa de baja laboral de hasta un 20 por ciento de los casos y de la aparición de más de 60 enfermedades orgánicas como, por ejemplo, cáncer. Además, provoca la muerte de uno de cada siete hombres y de una de cada trece mujeres en Europa.

Ahora bien, los expertos han avisado de que, más allá de los costes que conlleva este consumo, el alcohol provoca importantes alteraciones en el sistema nervioso central, especialmente entre los jóvenes hacia los que están actualmente encaminadas todas las campañas de prevención.

Y es que, según ha informado Terán, ya están observando en las consultas a adolescentes de entre 19 y 20 años con "serios" hepáticos derivados del efecto de estas sustancias. Una enfermedad que comúnmente la han padecido los adultos y que en la actualidad ya está afectando a los jóvenes que, en "muchos casos", consumen alcohol de manera compulsiva los fines de semana.

EL CEREBRO SE DESARROLLA HASTA LOS 25 AÑOS

El principal problema, además, se sitúa en el hecho de que el cerebro no para de desarrollarse hasta alcanzar los 25 años. Por tanto, y teniendo en cuenta que la edad media de inicio de consumo de alcohol se sitúa entre los 13 y 14 años, los adolescentes están sufriendo daños en su desarrollo neurológico.

"Hasta los 25 años las neuronas están estirándose y tratando de llegar a su sitio pero, para que se desarrollen, es necesario que no las expongan a sustancias tóxicas como el alcohol y que, también, se tenga una buena alimentación", ha apostillado Bobes.

En concreto, los representantes de Socidrogalcohol han informado de que entorno al 40 por ciento de los pacientes admitidos a tratamientos por problemas derivados de esta ingesta presentan trastornos mentales como, por ejemplo, episodios psicóticos transitorios o alucinosis alcohólica. Asimismo, el alcohol también acompaña a otros trastornos como los depresivos, de ansiedad, de personalidad o de alimentación.

Del mismo modo, recientes estudios de neuroimagen han confirmado que el consumo crónico de esta sustancia produce cambios globales en la morfología cerebral, tanto a nivel cortical como subcortical, y en las funciones cognitivas como, por ejemplo, la planificación, previsión, solución de problemas complejos, toma de decisiones, atención, memoria y funciones visoespaciales.

"Por tanto, está demostrado que el alcohol produce daños cerebrales, enfermedades mentales y atrofia cerebral. Además, esta coexistencia o comorbilidad de un trastorno por consumo de alcohol con otro trastorno mental dificulta el diagnóstico y tratamiento de ambos, complicando así la evolución y el pronóstico final", ha señalado Terán.

LA FIGURA DEL BEBEDOR PASIVO

Por otra parte, el asesor médico de FARE ha recordado que al alcohol también afecta a la figura del "bebedor pasivo", es decir a los familiares y amigos que rodean al paciente, ya que además del impacto económico familiar que provoca que un miembro sea consumidor habitual, las personas que conviven con él suelen sufrir episodios de ansiedad, alteraciones de conducta u otros trastornos.

"El alcohol causa un especial daño no sólo al bebedor, sino también a la gente que le rodea. Hablamos del bebedor pasivo ya que es la persona que sufre las consecuencias del consumo de alcohol de los demás sin ser él mismo quien consuma", ha apostillado este experto, para destacar la importancia de que la sociedad se conciencie de esta problemática y aumente la percepción de riesgo.

En este sentido, y respecto a la decisión del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de elaborar una ley para restringir el consumo de alcohol en menores, Pascual ha abogado por establecer medidas legislativas de disponibilidad, de precios mínimos y de conseguir que las leyes se cumplan "todos los días" y no dependiendo de las fiestas.

Y es que, a su juicio, uno de los principales problemas actuales es que "no se está cumpliendo la ley" de no vender bebidas alcohólicas a los menores, por lo que ha recomendado extrapolar el consenso conseguido con la prohibición del consumo de tabaco con la ingesta de alcohol.

Finalmente, este especialista ha subrayado la importancia de involucrar más a los padres en los hábitos de sus hijos ya que, según ha asegurado, en "muchas ocasiones" falta comunicación entre ambos y los padres "no saben" lo que hacen sus hijos cuando salen los fines de semana.