Absuelven a la Generalitat catalana por no saber que el mareo de una niña de Cambrils (Tarragona) indicaba grave lesión

Actualizado 04/12/2008 15:19:20 CET

BARCELONA, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha absuelto a la Conselleria de Educación catalana porque no podía preverse que el mareo que sufrió una alumna del CEIP Marinada de Cambrils (Tarragona) era un síntoma de un tromoembolismo pulmonar. La familia denunció al centro por la conducta negligente del profesor de gimnasia.

Los hechos se remontan a la tarde del 12 de febrero de 2002, cuando la menor, de 12 años, y sus compañeros tenían clase de gimnasia. Cuando se arrastraban por el suelo, sobre las 16.30 horas, se desmayó, el profesor la sentó en una silla para que descansara, le dijo a dos alumnas que la vigilaran y prosiguió con la clase.

Minutos después, la menor empeoró y el profesor pidió a un grupo de alumnos que fueran a buscar a la directora del centro, quien --según la familia-- no les creyó y bajó al gimnasio sin pedir una ambulancia. Cuando lo hizo, no les advirtió del estado de la niña, por lo que no llevaron una camilla y tuvieron que regresar al CAP de Cambrils a por una.

Cuando llegó al centro de atención primaria, la menor tenía una lesión cerebral por la falta de oxígeno y sufrió una parada cardiorrespiratoria, por lo que tuvo que ser reanimada, intubada y trasladada a la UVI del Hospital Sant Joan de Reus (Tarragona), y de allí al Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

Tras las correspondientes pruebas médicas, le diagnosticaron un tromboembolismo pulmonar que pudo estar causado por una malformación arteriovenosa en el brazo izquierdo. La sentencia señala que pudieron crearse y desprenderse trombos, que acabaron obstruyendo varias arterias pulmonares, "coincidiendo" con la práctica de ejercicio físico pero sin que haya una relación causal.

Casi un año después, el 31 de enero de 2003, la menor recibió el alta hospitalaria tras estar en coma profundo y fue ingresada en el Institut Guttman con tetraparesia grave --falta de movilidad en las extremidades-- y depende de terceras personas para todas las actividades cotidianas, según reconoció la Conselleria de Bienestar y Familia en noviembre de 2002.

Los padres de la niña, que no había sufrido ningún problema médico hasta entonces, alegaron que el profesor obligó a su hija a realizar los ejercicios pese a que le dijo que se encontraba mal y que, además, "la negligente y tardía atención" que le prestaron, agravaron su estado físico, por lo que demandó al centro.

Sin embargo, la Sala Contencioso-administrativa del TSJC considera que un profesor de gimnasia "no está capacitado para decidir si una sintomatología que presenta un alumno durante un ejercicio físico es decisiva o no, más allá que lo que le puede parecer a otra persona normal que observa también esos síntomas".

También afirma que la atención prestada a la menor fue correcta, pues "la existencia de un mareo o malestar sin nada más no podía determinar el inicio de un tromboembolismo pulmonar con las graves consecuencias" que sufre la niña. Es por ello que ha absuelto a la Conselleria de Educación como responsable del colegio.

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