Convivencia Cívica relaciona las bajas notas de inmigrantes con el catalán

Actualizado 10/06/2009 21:33:09 CET

BARCELONA, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

Convivencia Cívica Catalana afirmó hoy que los bajos resultados académicos de inmigrantes hispanoamericanos en Catalunya están relacionados con que reciben los estudios en catalán desde un primer momento, y no en castellano, lengua que hablan y entienden los extranjeros.

Según informó hoy a través de un estudio elaborado a través de los datos del Informe PISA 2006, en el que señalan que estos inmigrantes obtienen puntuaciones "anormalmente bajas" y que el sistema educativo catalán "produce gran diferencia de resultados" entre autóctonos y extranjeros.

Así, asegura que por ejemplo en ciencias los inmigrantes reciben una puntuación 71 puntos por debajo que los autóctonos, 72 menos en el caso de comprensión lectora y 66 puntos menos en matemáticas. Añade que es habitual que en todos los países los alumnos inmigrantes obtengan resultados inferiores a los de los autóctonos, pero añade que "no es tan normal que esa diferencia sea tan abultada como en el caso de Catalunya".

Convivencia Cívica Catalana sostiene que no es que los inmigrantes que residen en Catalunya tengan más dificultades que los del resto de España, sino que la lengua vehicular de enseñanza, el catalán, "es el factor clave para explicar el peor desempeño de los alumnos inmigrantes", especialmente los hispanoamericanos.

Aseguró que las dificultades de aprendizaje de algunas materias se une la dificultad lingüística, y recordó el "derecho universal a la enseñanza en lengua materna, reconocido por los organismos internacionales más prestigiosos como Unesco y Unicef". La entidad aseguró que no se opone a la enseñanza en catalán pero defendió que se incorpore de forma progresiva, siendo la primera en la lengua que conoce.

"No es aceptable que apenas pasados unos días o meses se imponga a un alumno la enseñanza de todas las asignaturas en una lengua que no es la suya y de la que hasta hace poco tiempo desconocía incluso su existencia o que se les separe de clase en las llamadas aulas de acogida", criticó.

Defendió que la inmersión lingüística genera "una gran descohesión" entre los alumnos, y lo consideraron una "discriminación lingüística". Por todo ello, instaron a los padres de estos alumnos a pedir la primera enseñanza en castellano y se ofrecieron a asesorar a los interesados.

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