Investigadores de la Complutense trazan el mapa genético ancestral de la población mexicana

Actualizado 18/08/2009 16:29:17 CET

MADRID, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Universidad de Guadalajara, en México, ha logrado dibujar el mapa de la composición genética de la población mestiza, mayoritaria en este país, con un 93 por ciento de los habitantes del país azteca.

Los resultados, publicados en el último número de la revista 'American Journal of Physical Anthropology', muestran que "la proporción de la herencia genética indígena, europea y africana varía según la distribución geográfica" y que, además, esta disposición "está relacionada con el pasado histórico de la región".

Se trata de la primera vez que se cuantifica la composición genética de la población mexicana y que se analizan los resultados en relación con criterios geográficos e históricos, según destacó la UCM, ya que hasta la fecha se sabía que la población mestiza se había formado a partir de la mezcla de tres grandes grupos: los nativos americanos, los europeos -especialmente españoles-, y los africanos.

Ahora, este grupo investigador ha demostrado que la composición genética de los mestizos mexicanos se distribuye siguiendo un modelo geográfico (con una mayor componente genética europea en el norte, e indígena en el sur), que se corresponde "con el devenir histórico de estas poblaciones y que aún hoy en día sirve como reflejo de la densidad de la población indígena antes de la llegada de los españoles al Nuevo Continente", según destaca el estudio.

"Una de las novedades más interesantes es la interrelación entre pasado y presente genético y demográfico", explica el investigador de la UCM participante en el proyecto, Antonio González Martín. En este sentido indica que a través de la lectura de unos marcadores genéticos determinados es posible conocer "aspectos como la distribución o la densidad de la población en tiempos remotos".

El estudio también determinó que la población indígena que habitaba la región antes de la llegada de los españoles estaba distribuida "desigualmente, de manera muy densa en el centro y sur, y más dispersa en el norte". "Esto es lógico si tenemos en cuenta que en el centro y sur del actual México se desarrollaron culturas sendentarias que dieron lugar a grandes urbes y complejos sistemas productivos y comerciales, mientras que el norte es una zona desértica y estuvo habitada por grupos de cazadores-recolectores, lo que conlleva una densidad de la población mucho más baja", señala González Martín.

En el análisis se explica que "investigaciones como ésta facilitan el diseño de una política sanitaria más eficaz". "Determinadas variaciones genéticas hacen que los individuos sean más o menos propensos a contraer algunas enfermedades o más sensibles a reaccionar ante un fármaco determinado", añade. Por ello, esta información es "muy valiosa para diseñar la estrategia sanitaria más adecuada en cada caso".