Un acusado de matar a su exmujer dice que se golpeó accidentalmente y simuló el atropello porque "nadie le iba a creer"

Juicio al marido de Leire Rodríguez
EUROPA PRESS
Publicado 09/04/2018 18:25:21CET

Las acusaciones consideran que fue un asesinato con alevosía y piden penas que oscilan entre los 23 y los 30 años

BILBAO, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

El acusado de matar a Leire Rodríguez ha asegurado que su exmujer se golpeó accidentalmente durante una discusión y que simuló posteriormente su atropello porque se "asustó mucho" pensando que estaba muerta y que "nadie" le iba a creer. Asimismo, ha mostrado su "arrepentimiento" por lo sucedido.

Tras la elección el pasado viernes del jurado popular, la Sección Primera de la Audiencia de Bizkaia ha iniciado este lunes la vista por la muerte de Leire Rodríguez en agosto de 2015 en el barrio de La Peña en Bilbao, en la que se juzga a su exmarido como presunto autor de los hechos que la Fiscalía, la Abogacía del Estado, la acusación particular ejercida por la familia y la acción popular ejercida por la Asociación Clara Campoamor consideran constitutivos de asesinato con alevosía, con agravantes de género y parentesco.

Las acusaciones coinciden en considerar que el acusado J.M.P., que "no aceptaba" la ruptura de su matrimonio, se dirigió el 7 de agosto de 2015 al domicilio de su exmujer con el pretexto de hablar de los dos hijos de ambos y, una vez accedió al piso, "de manera sorpresiva y sin posibilidad de defenderse", le tapó la boca y la nariz para evitar que gritara.

Asimismo, señalan, en sus escritos de acusación, que posteriormente la llevó al baño y la golpeó en la cabeza con el escalón de la bañera, "un mínimo" de seis veces, con lo que la víctima quedó inconsciente. Tras limpiar el baño, trasladó a la mujer al coche que tenía aparcado junto al portal y la metió al maletero.

Desde allí, añaden, la llevó al barrio de Buya, la colocó en la carretera y la arrolló, pasando por encima de ella a baja velocidad varias veces con la finalidad de "culminar la mortal agresión" y simular que había sido atropellada. Según indican, las lesiones que presentaba apuntan que el arrollamiento fue la causa de la muerte.

Asimismo, las acusaciones afirman que el acusado había solicitado ayuda para ejecutar el crimen hasta en tres ocasiones a otro hombre, sin que este aceptara.

Por estos hechos, la Fiscalía pide una pena de 23 años de prisión y la privación de la patria potestad de sus dos hijos. Los abogados de la familia solicitan 30 años de prisión, diez años de libertad vigilada y la prohibición de aproximación a los familiares de la víctima, así como de comunicación. La acción popular y la abogada del Estado piden 25 años de prisión y, en caso de la asociación Clara Campoamor, también diez años de libertad vigilada.

Por su parte, la defensa rechaza el relato de los hechos de las acusaciones y plantea una petición de 7 años de prisión por un delito de homicidio y considera que concurren circunstancias modificativas como arrepentimiento y colaboración con las autoridades, intento de reparación del daño causado a las víctimas, y dilaciones "excesivas" en el procedimiento.

El acusado, que el 18 de agosto de 2015 se arrojó a las vías del tren y fue arrollado por una unidad, y ha comparecido en silla de ruedas, ha respondido únicamente a las preguntas de su abogado y ha asegurado que mantuvo, el día de los hechos, una discusión con su exmujer en su vivienda, durante la cual él la empujó y ella se golpeó con la encimera de la cocina.

Posteriormente, según ha indicado, la acompañó al baño para limpiarse la sangre. En esa estancia, ha añadido, ella le pidió que se marchara e intentó cerrar la puerta y, al intentar abrirla con fuerza él, la mujer cayó hacia atrás y se golpeó con un escalón del baño.

El acusado ha asegurado que, en ese momento, pensaba que había muerto y se "asustó mucho" y se sintió "totalmente bloqueado", por lo que, temiendo que "nadie" le iba a creer "nada de lo que dijera", se le "ocurrió dejarla en la carretera y simular" un accidente.

Por este motivo --"porque contara lo que contara nadie le creería"-- decidió arrojarse a las vías del tren, ha relatado. J.M.P. ha afirmado que en ningún momento tuvo "ninguna" intención de matar a su exmujer, ni lo planificó, ni pidió a nadie que acabara con su vida.

Asimismo, ha mostrado su "arrepentimiento" y ha asegurado que, en este momento, actuaría "de otra manera, totalmente". "Lo siento mucho", ha manifestado. Además, ha declarado que, como manera de "disculparse", ha donado a sus hijos, actualmente bajo la tutela del hermano de la víctima, la mitad del piso, cuya hipoteca sigue pagando "mensualmente", y ha transferido una cantidad de 26.000 euros al juzgado para que se entregue en concepto de reparación de daño.

TESTIGOS

Posteriormente, ha prestado declaración un testigo que ha asegurado que el acusado, al que conoció en un taller mecánico en el que trabajaba, le dijo, en una ocasión, que si era "capaz de matar a una tía, te damos una pistola y todo". En otras dos ocasiones, ha indicado, le propuso participar en sendos robos a "una chica" y a "una chica de La Peña que iba a salir de fiesta y tenía muchísimo dinero", respectivamente. En todas esas ocasiones, ha explicado, se negó.

También han comparecido ante el tribunal las dos personas que encontraron el cuerpo de Leire Rodríguez cuando circulaban por la carrera hacia Buya y el primo de la víctima, del que eran amigos y al que avisaron "horas después", que ha asegurado que no comunicó al acusado lo sucedido.

Asimismo, ha prestado declaración otro conductor que pasaba por la zona, enfermero de profesión, que ha declarado que al ir a atender a la víctima, a la que encontró sin pulso y en parada cardiorrespiratoria, le pareció "extraño" que había un "charquito de un líquido oscuro" a unos metros, "como si hubiese sido desplazada" cuesta arriba.

Además, ha explicado que no se apreciaban signos habituales en atropellos como "la ropa rota" o el sitio de las lesiones, que suelen producirse en el tronco y no en el cráneo.

Por otro lado, han declarado la hermana y los padres del acusado, que han afirmado que J.M.P. les pidió, la noche de los hechos, que dijeran a la policía, si les preguntaban, que había llegado a casa familiar "antes" de lo que había acudido, para evitar tener problemas con la tutela de los niños por haber estado "tomando unas copas" con amigos pese a estar los pequeños en el domicilio.

La familia ha explicado que el acusado había llamado por la tarde al padre para comunicar que llegaría tarde porque tenía que quedarse a trabajar y presentaba un golpe en un pie, que dijo haberse producido en el trabajo. Según han relatado, de madrugada, les comunicó que Leire había sufrido un accidente y posteriormente que había fallecido, y que se lo habían "comentado unos amigos".

Los padres han relatado que su hijo les reconoció que "era el culpable" cuando despertó en el hospital, donde fue ingresado tras arrojarse a las vías del tren, después de preguntárselo el padre.

La madre también ha afirmado, a preguntas de las acusaciones, que su hijo le dijo que había tirado la alfombra de la casa de la víctima y también una ropa de trabajo, que ella había lavado previamente y que tenía "unas manchitas naranjas" que su hijo aseguró que eran de un líquido que usaban para limpiar en el trabajo.

Finalmente, dos vecinas de la víctima han asegurado que, en la noche de los hechos, no oyeron ningún grito, aunque sí escucharon pasos.