El arzobispo castrense destaca la importancia de escuchar y contar con "los jóvenes del selfie"

Publicado 12/04/2018 17:21:40CET

MADRID, 12 Abr. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo Castrense, Juan del Río, ha destacado la importancia de que la Iglesia escuche y cuente con "los jóvenes del selfie", ante la celebración el próximo mes de octubre del Sínodo de Obispos convocado por el Papa sobre el tema: 'Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional'.

"La temática no puede ser más actual, porque en ella nos jugamos el futuro de la sociedad y de la Iglesia. En cada época la juventud se ha definido por los ejes permanentes que vienen dados por las edades que comprenden y por las notas sociales específicas del momento histórico. La presente es denominada por muchos estudiosos, como la generación selfie", subraya Del Río en su artículo semanal de 'Apuntes para la vida', titulado 'Los jóvenes del selfie'.

Ese autorretrato espontáneo y momentáneo, el selfie, es algo que se da en los jóvenes de cualquier zona del mundo, según precisa el arzobispo. "Es un pequeño y sofisticado utensilio de múltiples aplicaciones, conocido por cualquier público, que se ha convertido en el signo o símbolo de los jóvenes de hoy. Su mensaje es: 'Soy yo, estoy aquí, estos son los que me interesan ahora, algo puedo contar'", precisa.

En este sentido, Del Río señala que los jóvenes de cada tiempo tienen "sus centros de atención y sus lagunas" o, desde el punto de vista moral, "sus valores y contravalores". Por ello, considera fundamental "descubrir cómo son en cada momento, para ayudarles a crecer como persona" y plantearles la propuesta cristiana.

"De ahí que escuchar a los jóvenes, contar con ellos, tener paciencia en su maduración es clave para que sean genuinos protagonistas de sus propias historias", insiste.

En el artículo, el arzobispo se pregunta cómo es la juventud actual que "para unos es una generación 'perdida', 'sacrificada' y 'abandonada'".

Para Del Río son "hijos de la globalización por la utilización machacona de las redes sociales y otros factores" pero, al mismo tiempo, son "muy locales, porque lo que verdaderamente les entusiasma es aquello que les pasa a ellos y a su grupo". Además, añade que "los grandes ideales de una revolución por hacer se ha quedado en el baúl de los recuerdos".

También advierte de lo "difícil" que es para los jóvenes "tener una casa en propiedad, poder formar una familia antes de los treinta años" o encontrar trabajo junto con "la pareja" para "salir a flote todos los meses". "En tales circunstancias --avisa-- es bastante complicado traer hijos al mundo y como consecuencia, la sociedad envejece.

"El futuro no es que lo vean negro, es que ya el presente les está cercenando dimensiones vitales en el orden afectivo-sexual, social-ocupacional, religioso-vital. Todo ello tiene sus repercusiones en el orden del comportamiento moral, donde ya han desaparecido muchas de las tradicionales normas de relaciones familiares y personales", agrega.

Frente a esta situación, advierte de varias "tentaciones" que tiene la juventud: "Recogerse en el hogar, dulce hogar", que se convierte "en una barata pensión"; refugiarse en las nuevas tecnologías de la información donde "surfeando de una noticia a otra, no se paran a ver y pensar en la realidad fuera de su iphone, ipad, tablet ordenador o smarphone"; o caer en un estado psicológico de "apatía, por falta de elementos ilusionantes en sus vidas" y conformarse con "ir tirando".

Por ello, recuerda el "aviso" del Papa Francisco a los jóvenes para que no vivan comportándose en su vida como en un "reality show, sin objetivos y sin rumbo".