Bono admite que le "choca" que una chica de 16 años pueda abortar sin la opinión y el apoyo de personas que la quieren

Actualizado 18/08/2009 15:41:00 CET

SALOBRE (ALBACETE), 18 Ago. (EUROPA PRESS) -

El presidente del Congreso, José Bono, espera y desea que la reforma de la legislación sobre el aborto se mejore en su trámite parlamentario y en concreto confía en que no se impida la compañía y las opiniones del entorno de la menor que tiene que tomar esa decisión, pues le "choca" que una chica de 16 años pueda abortar sin la opinión y el apoyo de las personas que la quieren. También quiere que en el PSOE se tengan en cuenta todas las posturas al respecto, pues está convencido de que en el partido no todos piensan "milimétricamente lo mismo".

En una entrevista con Europa Press, Bono explicó que, más que nada, el aborto es "un fracaso": "Algunos lo plantean como un derecho y otros como un crimen, para mí es un fracaso, un hecho triste que no cabe festejar como un éxito, sino regular legalmente como un fracaso", sentenció.

A su juicio, "ante un fracaso que produce dolor, contrariedad y tristeza, probablemente la ayuda del entorno, de las personas que más quieren a quien ha de tomar esa decisión, no haya que impedirla". " A una muchacha que desee abortar no se la debe aislar, sino facilitarle la compañía de las personas que la quieren, como su pareja, sus padres y sus hermanos --enfatizó--. Es legítimo que así sea".

Tras admitir que le "choca" la edad de 16 años fijada en el anteproyecto como umbral mínimo para tomar la decisión de interrumpir el embarazo, insistió en la conveniencia de facilitar la participación del entorno de la menor. "Si la decisión última ha de ser de la mujer, me atrevería a decir que no ha de ser la única, debe haber otras opiniones --dijo--. Abortar es una decisión que afecta sobre todo a la mujer que lo decide pero no solo a ella. Su pareja parece que también puede decir algo relevante".

En cualquier caso, expresó su deseo de que este proyecto de ley, como todos, se mejore en el trámite parlamentario a su paso por las Cortes, para lo cual aconsejó buscar "el máximo nivel de acuerdo porque no es un tema menor". "No es un tema que pueda usarse para el enfrentamiento entre los españoles --avisó--. El aborto tiene una trascendencia social grande, se presta a hacer planteamientos hasta muy demagógicos y sería bueno alcanzar el máximo nivel de consenso".

NO SE PLANTEA ROMPER LA DISCIPLINA

De todas formas, Bono no se plantea apelar al voto en conciencia cuando el proyecto llegue al Pleno del Congreso pues tal y como está configurada la legislación electoral española, los diputados debemos el escaño al partido que nos presenta en listas cerradas y bloqueadas. "No me planteo la posibilidad de la indisciplina", garantizó.

Eso sí, dijo que "aspira, desea y quiere" que el PSOE tenga en cuenta "todas las opiniones" en el seno del partido, pues no todos piensan "milimétricamente igual". "No sería un valor democrático que todos pensásemos milimétricamente igual, pues cuando eso ocurre es porque uno piensa por todos los demás o porque no piensa nadie".

En cuanto al anunciado proyecto de libertad religiosa, que puede llevar a retirar los crucifijos de los espacios públicos, el presidente del Congreso aconsejó afrontar este tema "con sosiego intelectual y con respeto a los que no piensan o sienten del mismo modo", y por supuesto huyendo de los "enfrentamientos de religión".

NO LE MOLESTA EL CRUCIFIJO

"A veces los españoles tenemos cierta tendencia a emitir opiniones con vocación omnicomprensiva y generalizadora --explicó--, pero la sociedad es mucho más rica en matices y se resiste a recetas dogmáticas y fórmulas magistrales. En mi caso concreto, soy socialista y soy cristiano. Como yo hay millones de españoles, y no nos molesta el crucifijo en ningún ámbito de la vida, ni el público, ni el privado, ni en el despacho, ni en la escuela", explicó, poniendo como ejemplo que en su casa tiene un crucifijo que le regalaron cuando dejó de ser presidente de Castilla-La Mancha y que preside su despacho.

Recordó que la Constitución establece que España no es un Estado confesional, "pero somos hijos de un pasado secular en que el crucifijo se confundía con los símbolos del Estado" y hasta algunos pontificaban que "no se podía ser español sin ser católico, lo cual es disparatado".

Por eso entiende que si hoy "a alguien le incomodara la manifestación pública de un sentimiento religioso, habría que escucharle y ver si esa molestia es jurídicamente aceptable o es constitucionalmente insoportable". "Que no haya crucifijos en las Escuelas públicas no va a disminuir el sentimiento religioso de los que lo tenemos. Ni los musulmanes ni los cristianos, ni nadie puede tener derecho a exaltar su fe hasta el punto de querer imponerla a los demás", remachó.

EVITAR ENFRENTAMIENTOS

Es más, cree que "hay muchos cristianos" que, como él, no desean que los símbolos religiosos "se utilicen para imponer convicciones a nadie". En esta línea citó al Cardenal Tarancón que siempre "se opuso a que un partido demócrata-cristiano representara a la Iglesia y a que la Constitución proclamara la confesionalidad católica del Estado". "Entonces y ahora había y hay otros cardenales nada taranconianos", añadió.

"Debemos ser respetuosos y que la mayoría decida, por supuesto respetando los sentimientos y convicciones religiosas de todos los ciudadanos", concluyó.