Carlos Amigo, el castellano manchego apasionado por la ópera que cambió la Facultad de Medicina por el Seminario

Actualizado 01/03/2013 19:10:41 CET

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

El cardenal arzobispo Emérito de Sevilla Carlos Amigo Vallejo, nació el 23 de agosto de 1934 en Medina de Rioseco (Valladolid), tiene 78 años e inició sus estudios de Medicina en la Facultad de Valladolid, que pronto abandonó para ingresar en el noviciado de la Orden de Hermanos Menores franciscanos.

Según explica el cardenal Amigo al director de la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Española, Isidro Catela, en el libro 'Entrevistas con doce obispos españoles', su interés por la medicina le vino de su padre, que era médico, y que siempre le repetía que el mejor libro era el enfermo, algo que le enseñó a poner en el centro a la persona.

Este cardenal, que se ordenó sacerdote y, cursó estudios de Filosofía en Roma, también ha heredado de su padre la pasión por la música, en concreto, por la ópera. Así, Amigo confiesa que entre sus preferidas están 'Tannhaüser', especialmente el coro de peregrinos, y la canción de la luna, de la ópera 'Rusalka', de Dvorák.

Pero a este castellano también le gusta hablar de fútbol y en sus tiempos mozos hasta jugó al baloncesto con sus 1,92 metros de altura. No obstante, educado en una familia de religiosidad "ejemplar" y junto a nueve hermanos --uno de los cuales murió muy pequeño--, no solo aprendió a ser deportista sino también a ver la salida "más justa, más honesta y más propia de una persona".

Destinado a Madrid, compaginó los estudios de Psicología en la Universidad central con el profesorado en centros de educación especial. Impartió clases de Filosofía de la Ciencia y de Antropología y en 1970 fue nombrado provincial de la Provincia Franciscana de Santiago. El 17 de diciembre de 1973 fue nombrado arzobispo de Tánger.

El cardenal Amigo, que eligió como lema episcopal 'Gracia y Paz', confiesa que sus pasajes favoritos de la Biblia son las bienaventuranzas porque es el manual "del peregrino" y la parábola del Hijo Pródigo, porque le gustaría ser como el padre misericordioso, como el hijo que marchó de casa, en la parte en que regresa, y como el hijo fiel para comprender a las personas que todavía no han encontrado a Dios.

Además es un gran defensor de la familia, de la educación de los hijos, de la conciliación de la vida familiar y laboral y considera que el aborto y la eutanasia, que reflejan la desprotección de la familia, son "una auténtica tragedia". Sobre la Iglesia, afirma que no le gusta todo lo que se distancie del Evangelio y apuesta por una presencia "más sencilla, más amable, más cercana y más servidora".

UN IMPULSOR DEL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO

En febrero de 1976, en Trípoli (Libia) participó, como miembro de la delegación de la Santa Sede, en el Seminario de diálogo Islamo-Cristiano, patrocinado por el Secretariado Pontificio para los no cristianos y la República Árabe de Libia. Un año más tarde asistió al Sínodo de los Obispos como delegado de los obispos de la Conferencia Episcopal del Norte de África.

Por este motivo, es un tema "muy querido" para él el del diálogo interreligioso con el mundo musulmán y, precisamente porque lo conoce de cerca insta a superar "los prejuicios" derivados de la inmigración o el desconocimiento. "Cuando a la salida del colegio estén los padres cristianos y musulmanes esperando a sus hijos y hablen acerca de sus cosas, de sus problemas, ese será el verdadero diálogo interreligioso: el diálogo entre las personas", asegura.

El 22 de mayo de 1982, el cardenal Amigo fue nombrado arzobispo de Sevilla y en 1984 fue nombrado presidente de la Comisión Episcopal para el V Centenario de la Evangelización de América. Además, Amigo es miembro de las Academias de Buenas Letras, Medicina y Bellas Artes de Sevilla.

Entre sus cargos pastorales, destaca su cargo en la Comisión Pontificia para América Latina, de la que fue nombrado miembro en 1990 por Juan Pablo II. Además, como miembro de la Conferencia Episcopal Española participó en el Sínodo de los Obispos celebrado en Roma en octubre de 1994 que trató sobre la vida Consagrada. Al año siguiente obtuvo el Título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Tecnológica del Cibao.

En marzo de 1999, fue elegido presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación con las Iglesias, en 1993, presidente de la Comisión Episcopal de Obispos-Superiores Mayores y el 3 de enero de 2002 fue nombrado por Su Santidad miembro del Pontificio Consejo para la Salud. Así, hasta el 21 de Octubre de 2003 cuando el Papa Juan Pablo II lo crea cardenal en un Consistorio Ordinario Público celebrado en la Plaza de San Pedro.

El 5 de noviembre de 2009 Benedicto XVI aceptó su renuncia al gobierno de la diócesis por motivos de edad. El 23 de mayo de 2011 recibió el título de Hijo Adoptivo de la Provincia de Sevilla y el 22 de septiembre de 2012, Benedicto XVI le nombró enviado especial a San Juan de Puerto Rico en la clausura del V centenario de la llegada a Puerto Rico del primer obispo.

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