Los efectos psicológicos del terrorismo y cómo regular las emociones

Terrorismo
EUROPA PRESS
 
Actualizado 11/12/2015 19:21:13 CET

MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS, psicóloga Sonia Mestre) -

¿Tienes miedo de coger un tren o de salir a cenar tras los últimos atentados terroristas? ¿Evitas a personas musulmanas en la calle por miedo a sufrir un atentendo? Si es así, te encuentras fuera de tu ventana de tolerancia emocional.

El terror es una emoción, es el miedo extremo, y aparece cuando un acontecimiento ha superado nuestra ventana de tolerancia emocional y no puede pensarse de forma racional, provocando que tengamos miedo de nuestra propia supervivencia.

Las emociones son respuestas a estímulos que recibimos continuamente por los sentidos, los pensamientos, los recuerdos o la imaginación. Todas las emociones tienen una función. Por ejemplo, si alguien en la oficina grita la palabra "fuego" se activará en nosotros miedo, ansiedad, nerviosismo.

Estas emociones pueden ser adaptativas o desaptativas. Siguiendo con el ejemplo anterior, si al escuchar esa palabra (fuego), la ansiedad y el miedo me llevan a una respuesta rápida de buscar una salida o llamar inmediatamente a los bomberos, mis emociones estarán siendo adaptativas, ya que tienen un objetivo positivo y me adaptan a la situación que estoy viviendo. Si por el contrario, el miedo me paraliza y no me permite moverme, mi emoción será desadaptativa.

Todos sabemos cómo nos gustaría responder en el ejemplo anterior, pero en ocasiones no depende de nosotros. Nuestra respuesta dependerá de si se ha sobrepasado nuestra ventana de tolerancia emocional.



¿QUÉ ES LA VENTANA DE TOLERANCIA EMOCIONAL?

Como su propio nombre indica, es el espacio (ventana) donde entran todas las emociones que podemos tolerar, que somos capaces de soportar, resistir en un momento dado. Uno de los principales protagonistas es la amigdala.

Esta estructura cerebral es parte de lo que denominamos el cerebro profundo, donde se producen las emociones básicas como el miedo o el instinto de supervivencia que tienen todas las especies. Se encuentra situada en la profundidad de los lóbulos temporales, forma parte del sistema límbico y procesa nuestras reacciones emocionales.

Cuando hemos recibido un estímulo muy fuerte, como son las noticias de los últimos atentados terroristas, nuestra amigdala provoca una respuesta emocional que sale fuera de nuestros límites.

Nuestra respuesta será desadaptativa o problemática si, por ejemplo, al entrar en un supermercado nos encontramos con dos personas musulmanas hablando y nos provoca tanta angustia o miedo que dejamos nuestra compra sin hacer, o anulamos un viaje que tenemos programado a París desde hace meses por miedo a que vuelva a haber un atentado. Entonces nos encontraríamos fuera de nuestra ventana de tolerancia emocional.

Hiperactivación  Hipoactivaciónb

PODEMOS SALIRNOS DE NUESTRA VENTANA DE DOS FORMAS:

1.   Por arriba, donde nuestro organismo se encontraría hiperactivado con síntomas como ansiedad, nerviosismo extremo...

2.   Por abajo, donde aparecerían síntomas de estar deprimido, apático, sin deseos ni ganas de hacer nada, abatidos. Esto es lo que se denomina la hipoactivación.

Muchas son las personas que en estas últimas semanas experimentan  miedo al coger un tren, salir a cenar, moverse por determinades barrios o ciudades. Estas emociones pueden alterar nuestras rutinas e incluso invadir nuestra calidad de vida cuando por ese terror dejamos, por ejemplo, de coger un tren de alta velocidad para desplazarnos a trabajar y lo hacemos en nuestro coche.



 

¿CUÁLES SON LOS EFECTOS PSICOLÓGICOS DEL TERRORISMO?

1.   Depresión. Me puede llevar a aislarme, tener un estado de ánimo muy bajo.

2.   Ataques de pánico. Sensación de angustia acompañado de otros síntomas como hiperventilación, taquicardia.

3.   Ira y agresividad. Aunque son comunes y tienen parte de lógica pueden llegar a interferir en la persona y en su vida. Encontrarnos tensos nos puede provocar contestarle mal a un compañero del trabajo o discutir al llegar a casa con mis hijo cuando la tensión real está puesta en el miedo. A veces la forma de no encontrarme tan vulnerable es sacar la rabia a través de esta ira.

4.   Abuso de drogas. El consumo de alcohol puede ser una estrategia para reducir el dolor.

5.   Conductas extremas de miedo-evitación. Evitar todo lo que tenga alguna característica en común con los atentados puede llevar a la persona a cambiar su funcionamiento y empeorar su calidad de vida.



¿CÓMO PUEDO REGULAR MIS EMOCIONES?

Si has sufrido alguna situación traumática o ves en tí alguno de los síntomas descritos anteriormente puedes llevar a cabo una serie de pasos que te ayudarán:

1.   Observa y describe tus emociones. Para ello lo más importante es no decir que son malas ni buenas sino que está ahí. Puede aparecer miedo o ese miedo puede ser muy elevado y ser angustia.

Una forma de describirlo es ir diciendo los síntomas que tengo: me cuesta respirar, mi corazón se acelera, me sudan las manos más que de costumbre, tengo una fuerte tensión en el cuello y hombros, me duele mucho el estómago y no se debe a nada que haya comido... No hay que asustarse pero sí poder describirlo al observar nuestro propio cuerpo y cómo se está comportando.

2.   Date cuenta de su presencia. No te dejes superar. Puedes realizar alguna actividad distractora si ves que ya te han superado.

3.   Intenta experimentar la emoción como una ola que viene y que va (puede funcionar centrarse en la parte física, es decir, la amoción del miedo me viene y observo que eso me lleva a apretar mi mandíbula o a estar encogido de hombros.

De igual modo puedo ver cómo cuando me distraigo con una actividad (llamo a un amigo por teléfono o pongo un poco de música), esa emoción se aleja, como la ola, en forma de un cambio en mi cuerpo. En el ejemplo que estamos siguiendo mis hombros se relajarían y mi mandíbula se distensará.

4.   Deja que el sufrimiento emocional siga su curso. Puedo tolerar cierto grado de malestar.

5.   No huir, no bloquear, no suprimir la emoción. No juzgarla, no rechazarla. No amplificarla, no manipularla. ESO SOLO LO AUMENTA

6.   Darse cuenta de que uno no es la emoción que siente.

7.   Respeta y acepta tus emociones. No luches contra ellas.

Como diría A. Einstein: "Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados". Por esto, y esperando que cambie, debemos cuidar nuestra salud.

Sonia Mestre Roldán

Neuropsicóloga

www.doctorcarloschiclana.com

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