La encíclica del Papa recuerda que "la sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia" sino de la política

Actualizado 25/01/2006 19:57:50 CET

Benedicto XVI rechaza la ideología marxista y la califica de "filosofía inhumana"

ROMA, 25 Ene. (de la corresponsal de EUROPA PRESS C. Giles) -

En la primera encíclica del Papa Benedicto XVI publicada hoy, el Pontífice dedica un gran espacio a la relación entre Estado e Iglesia, afirmando que "la sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia sino que tiene que ser realizada por la política". Durante su presentación, el presidente del Pontificio Consejo de la Justicia y de la Paz, el cardenal Renato Raffaele Martino, comentó que en el texto "se dan estimulantes detalles sobre la competencia de la Iglesia y de su doctrina social y sobre las competencias del Estado en la realización de un justo orden social".

Según las palabras del Sumo Pontífice, "el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política. Un Estado que no se rigiera según la justicia se reduciría a una gran banda de ladrones, dijo una vez Agustín".

Además también se toca el tema de la inferencia de la Iglesia en la sociedad cuando el Papa recuerda que "el Estado no puede imponer la religión, pero tiene que garantizar su libertad y la paz entre los seguidores de las diversas religiones; la Iglesia, como expresión social de la fe cristiana, por su parte, tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar. Son dos esferas distintas, pero siempre en relación recíproca".

El obispo de Roma comenta que "la doctrina social de la Iglesia argumenta desde la razón y el derecho natural, es decir, a partir de lo que es conforme a la naturaleza de todo ser humano. Y sabe que no es tarea de la Iglesia el que ella misma haga valer políticamente esta doctrina".

"Esto significa que la construcción de un orden social y estatal justo, mediante el cual se da a cada uno lo que le corresponde, es una tarea fundamental que debe afrontar de nuevo cada generación. Tratándose de un quehacer político, esto no puede ser un cometido inmediato de la Iglesia", explica el Papa que comenta que sin embargo lo que puede hacer la Iglesia es "ofrecer, mediante la purificación de la razón y la formación ética, su contribución específica, para que las exigencias de la justicia sean comprensibles y políticamente realizables".

EL MARXISMO.

Hablando de la caridad de la Iglesia, el Papa recordó que la "actividad caritativa cristiana ha de ser independiente de partidos e ideologías". "No es un medio para transformar el mundo de manera ideológica y no está al servicio de estrategias mundanas", añadió.

Para explicar este tema, el Santo padre abrió una paréntesis para comentar como los tiempos modernos, sobre todo desde el siglo XIX, "están dominados por una filosofía del progreso con diversas variantes, cuya forma más radical es el marxismo".

Benedicto XVI calificó la ideología marxista de "filosofía inhumana", ya que la "estrategia marxista es la teoría del empobrecimiento: quien en una situación de poder injusto ayuda al hombre con iniciativas de caridad se pone de hecho al servicio de ese sistema injusto, haciéndolo aparecer soportable, al menos hasta cierto punto".

"Se frena así el potencial revolucionario y, por tanto, se paraliza la insurrección hacia un mundo mejor. De aquí el rechazo y el ataque a la caridad como un sistema conservador del 'statu quo'. En realidad, ésta es una filosofía inhumana", comentó.