El Gobierno esperará a la primavera para tomar decisiones frente a la sequía

Actualizado 27/01/2006 19:02:00 CET

MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, adelantó hoy que el Ejecutivo esperará hasta primavera antes de tomar ninguna decisión para adoptar medidas contra la sequía. Así lo recomienda un informe analizado en el Consejo de Ministros que reconoce no obstante que debería registrarse "un aumento excepcional de lluvias para contrarrestar la situación".

España se encuentra en el segundo año de sequía con una gravedad parecida a la vivida en la década de los 80. El año hidrológico comenzó con un 41 por ciento de capacidad de nuestros embalses frente al 57 por ciento del año anterior. Las cuencas más afectadas son las del Júcar, Segura, Tajo, Guadiana, Guadalquivir y Andalucía Mediterránea.

De la Vega recordó las actuaciones que ha emprendido el Ejecutivo para contrarrestar esta situación y que se resumen en inversiones de más de 200 millones de euros en obras de emergencia y la puesta en marcha de desaladoras en Murcia, Almería y Málaga; aceleración de las inversiones en regadíos; la cesión de derechos de agua entre cuencas, la mejora de infraestructuras y la rebaja de cotizaciones de campesinos y ganaderos.

Actualmente, la reserva del agua total peninsular asciende a 25.251 hectómetros cúbicos, lo que supone un porcentaje de un 47,4 por ciento; 17,7 puntos por debajo del valor medio de los últimos diez años. Antes de tomar ninguna decisión, el Ejecutivo esperará a las lluvias de la primavera para evaluar la gravedad de la situación a medio plazo.

Este tema también fue abordado por expertos de todo el mundo en un simposio en Alicante, centrado en la optimización del uso de las aguas subterráneas. Los especialistas hicieron un llamamiento para hacer un uso y gestión responsable de este agua ya que la "inadecuada explotación" produce "efectos adversos".

MEJOR GESTIÓN

Los expertos coinciden al afirmar que si se gestionaran adecuadamente, las aguas subterráneas garantizarían un abastecimiento a largo plazo que contribuiría a atender las crecientes demandas y a mitigar los impactos del cambio climático previsto.

En un documento con siete recomendaciones, aconsejan centrarse en estrategias más amplias de la gestión hídrica, uso del suelo y desarollo energético, que reconozcan plenamente la función de las aguas subterráneas. Esto requiere una mejor caracterización de los acuíferos, su interconexión con las aguas superficiales y los ecosistemas, y una mejor comprensión de la respuesta del sistema hidrológico a los impactos por causas naturales y humanas.

También aconseja ampliar la comprensión de los derechos de uso del agua subterránea, sus reglamentos, políticas y usos y mejorar la calidad y el saber científico de la ingeniería y de la aplicación de tecnologías en los países en vías en desarrollo.

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