Un hombre acusado de asesinar a su mujer e intentar matar a sus hijos en Jaén dice que "sólo quería darles un susto"

Actualizado 24/02/2009 15:27:17 CET

JAÉN, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un vecino de Santa Elena (Jaén) acusado de matar a su mujer e intentar acabar también con la vida de sus dos hijos reconoció los hechos hoy en el juicio, si bien afirmó que sólo tenía intención de darles "un susto gordo para seguir por una buena vereda".

Así lo indicó José M.G. en el juicio que se celebra desde hoy en la Audiencia Provincial de Jaén, en cuyos pasillos se produjeron momentos de tensión cuando el hijo del acusado lo agredió mientras era llevado hasta la sala donde se iba a celebrar la vista. Allí, el procesado negó haber maltratado a su mujer y calificó su relación familiar de "buena", al margen de "las cosillas que puede haber en cualquier matrimonio".

Según recordó, el día de los hechos, el 7 de mayo de 2007, su esposa le pidió ayuda y le recriminó que no colaborase en casa. De este modo, tras haber discutido con ella esa mañana, se marchó primero a un bar de la localidad, donde estuvo hasta que lo cerraron, cuando se fue a un pub.

"Bebí todo el día", comentó José M.G., quien dijo que regresó a casa "muy mal" sobre las 20,30 horas. "Cuando llegué pensaba en darle a mi mujer y a mis hijos un susto gordo para seguir por una vereda buena. Si mi hija me insulta y mi mujer me atosiga pidiendo más ayuda..., a lo mejor era yo el que más la necesitaba, pero ahí quise jugar con fuego y desgraciadamente acabé quemándome", aseguró.

Por ello, según añadió, al entrar subió al piso de arriba "derecho" a por una escopeta --tenía en casa seis armas de fuego por su afición a la caza--, la cargó y se encontró en la puerta del dormitorio a su mujer, quien le preguntó si también los iba a matar. "Y ya no sé que pasó cuando me sorprendió el disparo. La sujeté con el brazo, tenía los ojos perdidos y supe que había pasado algo grave", apuntó José M.G., que consideró que "algo debió pasar, tuvo que haber un forcejeo o un mal movimiento" para que se disparase, ya que "sólo quería pegar dos o tres tiros al techo" y que lo dejaran solo.

Inmediatamente, apareció su hijo, que entonces tenía 21 años, al que también disparó para que "el dolor que no estaba dispuesto a soportar no lo soportara nadie, para que no se enterara de nada". Momentos después llegó su hija, que tenía 17 años, a la que, sin embargo negó haber intentado matar en dos ocasiones, con el arma, primero, y arrojándola por el balcón. "Lo único que quería era que se fuera para pedir ayuda", señaló.

"AUTORIDAD SUPREMA"

En la vista también declararon como testigos los dos hijos. Ambos coincidieron en subrayar el caracter "celoso" de su padre, al que la hija calificó como "ogro" y "autoridad suprema de la casa" con constantes cambios de humor y al que no se le podía llevar la contraria. Además, confirmaron que "solía beber", aunque en otras ocasiones lo habían visto "mucho peor" que el día del crimen.

Con respecto a los hechos, la joven explicó que José M.G. llegó bien, preguntó por su madre y gritó "venga, que os vais". "Subió las escaleras deprisa y fui detrás. Vi a mi madre de espaldas y a él la cabeza, jamás imaginé lo que tendría en las manos. Lo siguiente que oí fue a mi madre preguntar si le iba a disparar. Se oyó el disparo y mi madre cayó al suelo. Luego hubo otro y mi hermano rodó por las escaleras", recordó.

Así las cosas, contó cómo se abalanzó contra el acusado y empezó un forcejeo hasta que el hombre tropezó y cayó, momento que ella aprovechó para tirar el arma por el balcón. Después llamó al 112 e intentó reanimar a su madre, hasta la que, gateando, se había acercado el padre. "Se quedó tendido, pero se volvió a levantar diciendo que la culpa había sido mía, que era la ruina de mi casa, y me cogió del cuello y de la sudadera para intentar tirarme por el balcón", indicó. Justo en ese momento entraron unos vecinos lo impidieron.