HRW considera "despótico" que el director del canal de televisión que emitió 'Persépolis' vaya a ser juzgado

Actualizado 25/01/2012 19:48:41 CET

Denuncia que varios periodistas han sido agredidos recientemente por supuestos miembros de grupos islamistas

MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

La organización Human Rights Watch (HRW) ha afirmado este miércoles que el hecho de que el director del canal de televisión tunecino Nessma TV, Nabil Karoui, vaya a ser juzgado por haber emitido la película de animación 'Persépolis' es "una reliquia del despotismo contra el que los tunecinos protestaron" durante la revolución que derrocó al presidente Zinedine al Abidine Ben Alí.

En opinión de HRW, el juicio contra Karoui, acusado de delitos contra las normas morales, supone "un giro alarmante en la democracia naciente" de Túnez. Un tribunal tunecino anunció el pasado lunes que Karoui será juzgado a partir del 19 de abril por emitir el pasado octubre la película francesa 'Persepolis', que trata sobre la vida de una niña en Irán.

Su emisión desencadenó protestas en Túnez porque en una de las escenas aparece Dios, algo que, según algunas personas, no está permitido en el Islam. El 14 de octubre, una multitud provocó daños en la vivienda de Karoui al lanzar cócteles molotov.

La directora de HRW para Oriente Próximo y el norte de África, Sarah Leah Whitson, ha denunciado en un comunicado que "juzgar a alguien por delitos relacionados con la libertad de expresión es una reliquia del despotismo contra el que protestaron los tunecinos" y ha instado a las autoridades a "suspender inmediatamente el procesamiento de Karoui".

Karoui podría ser condenado hasta a tres años de prisión por difamar a una religión y hasta a cinco años por distribuir o difundir información "que pueda perturbar el orden público o atentar contra la ética".

PERIODISTAS AGREDIDOS

La organización ha destacado que varios periodistas han sido agredidos en las últimas semanas por supuestos miembros de grupos islamistas.

El pasado lunes, personal de la organización vio cómo un grupo de personas que se habían congregado junto al tribunal para protestar contra Nessma TV pegaron y escupieron a tres periodistas, mientras los policías que estaban presenciando la escena miraban impasibles, según HRW. Algunos de los manifestantes llevaban banderas de color blanco y negro, a menudo asociadas con movimientos yihadistas o con el partido clandestino Hezb al Tahrir.

El 17 de enero, Sofiene ben Hmida, un conocido periodista de Nessma TV fue agredido por entre 50 y 60 hombres en el centro de la capital. La víctima contó a HRW que unos diez de ellos llevaban camisetas de Ennahda, el partido islamista que forma parte de la coalición que gobierna Túnez.

"Primero me insultaron, me llamaron apóstata y me dijeron que debería dar las gracias porque me dejen vivir en este país. Enseguida se pusieron violentos y empezaron a empujarme y a darme patadas en la cara", ha relatado.

El 18 de noviembre, varios hombres obligaron a Ijbal Gharbi, directora de Radio Zaitouna, a salir de su oficina. "Me dijeron que tenía que dejar el puesto porque no tenía conocimientos suficientes sobre la exégesis del Corán y me amenazaron con violencia. El líder presentó al grupo como la Comisión para Promover la Virtud y Prevenir el Vicio", ha afirmado Gharbi, que no ha vuelto a la radio.

La periodista, que fue designada por el Gobierno interino, ha señalado que informó al actual Ejecutivo de lo ocurrido y pidió protección, "pero las autoridades no han hecho nada y ni siquiera trataron de arrestar a estos individuos".

DECLARACIONES PREOCUPANTES DEL GOBIERNO

Por otro lado, HRW ha expresado su preocupación por las declaraciones que ha hecho el Gobierno sobre los medios de comunicación y los nombramientos que ha realizado en este sector. El primer ministro, Hamadi Jebali (de Ennahdha), opinó en una entrevista que "los medios tunecinos no reflejan la verdadera voluntad de los ciudadanos, que en su mayoría votaron a Ennahda".

Este mes de enero, el Ejecutivo nombró como directores generales y directores de redacción de los dos canales de televisión públicos y de TAP, la agencia de noticias estatal, a personas "conocidas por su apoyo incondicional al antiguo régimen".

Según HRW, muchos periodistas han indicado que estos nombramientos se hicieron sin consultarlos con el Sindicato Nacional de Periodistas Tunecinos o la Comisión Nacional para la Reforma de los Medios y la Comunicación, un órgano independiente creado tras el derrocamiento de Ben Alí.

"En lugar de juzgar al director de la televisión Nessma por hacer valer su derecho a la libertad de expresión, las autoridades deberían investigar y procesar a los que van por ahí atacando a los periodistas que no les gustan", ha subrayado Whitson.

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