Más de 20 millones de peregrinos han participado en el Año de la Misericordia, que concluirá el 20 de noviembre

 
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Más de 20 millones de peregrinos han participado en el Año de la Misericordia, que concluirá el 20 de noviembre

Publicado 10/11/2016 15:18:22CET

ROMA, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -

Más de 20 millones de peregrinos han participado en el Año Jubilar de la Misericordia que comenzó el pasado 8 de diciembre de 2015 y concluirá el próximo domingo 20 de noviembre con la misa de clausura oficiada por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro.

El presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, monseñor Rino Fisichella, ha explicado que en esta cifra se engloban, además, todos los fieles que han asistido a las tradicionales audiencias de los miércoles, a las especiales del sábado en la Plaza San Pedro y al Ángelus de los domingos.

A diferencia de otros años santos, casi todas las diócesis del mundo abrieron una puerta santa, para permitir ganar las indulgencias del Jubileo sin tener necesidad de ir obligatoriamente a Roma.

Durante estos once meses, más de 12.000 peregrinos la han atravesado después de haber rezado y desempeñado un servicio de voluntariado. Los fieles que han ganado de esta forma el Jubileo no solo provenían de parroquias, asociaciones o movimientos eclesiales, sino también de iglesias lejanas, como Singapur, India, Taiwán, Estados Unidos, Chile, Perú, Canadá, Bolivia, Georgia, Francia, Gran Bretaña y Suiza.

Fue durante la celebración de una audiencia general, cuando el Papa Francisco explicó por qué decidió convocar un Jubileo sobre la Misericordia. En aquella ocasión señaló que "la Iglesia necesita este momento extraordinario" y que se trata de una ocasión única para "experimentar el perdón de Dios". También señaló que la misericordia "es una necesidad imperiosa en las instituciones, en la Iglesia en primer lugar".

La fecha oficial del inicio del Jubileo fue el 8 de diciembre de 2015, cuando Francisco cumplió mil días al frente de la Iglesia. Entonces celebró una misa multitudinaria ante unas 50.000 personas en la plaza de San Pedro y abrió la Puerta Santa para el Año Jubilar. En ese momento le acompañó el Pontífice emérito, Benedicto XVI, a quien Francisco pidió saludar con un aplauso al rezar el Ángelus.

En cualquier caso, una semana antes, Francisco decidió inaugurar con anticipación en la República Centroafricana el Jubileo de la Misericordia como un gesto para alentar la paz en este país y en el mundo. Fue la primera vez que un Pontífice realizó este gesto fuera de Roma y en un templo distinto a las basílicas papales de la Ciudad Eterna.

Allí hizo un llamamiento a "todos los que empuñan injustamente las armas de este mundo" para que depongan "estos instrumentos de muerte". "Ármense más bien con la justicia, el amor y la misericordia, garantías auténticas de la paz", exigió.

El Papa instituyó este año Jubilar para reflexionar sobre la necesidad de la caridad y sobre todo para que se realizasen actos de misericordia, algo que ha puesto en práctica él mismo durante estos once meses.

Un viernes al mes, el Pontífice ha realizado un gesto concreto de caridad como la visita por sorpresa a un grupo de personas que se encontraban en tratamiento de desintoxicación, en el Centro Italiano de Solidaridad (Ceis) Don Mario Picchi o el encuentro con personas con grave discapacidad mental asistidas por la comunidad Chicco en Ciampino, cerca de Roma.

También ha visitado en uno de los llamados 'viernes de la misericordia' la unidad de neonatología del hospital San Giovanni de Roma, donde se encuentran ingresados 12 niños con enfermedades terminales.

PRESOS CON EL PAPA Y CANONIZACIÓN DE MADRE TERESA

Otro de los hitos de este año Jubilar ha sido el Jubileo de los presos. Este pasado fin de semana, la basílica de San Pedro se convirtió durante unas horas en la cárcel de unos mil presos llegados de 12 países distintos que viajaron a Roma con sus familiares, con un permiso especial. En todo momento estuvieron vigilados por los funcionarios de sus prisiones.

En la misa, el Papa les pidió que no sean prisioneros de un pasado que no pueden cambiar y clamó por su reinserción en la sociedad. "A veces, una cierta hipocresía lleva a ver sólo en vosotros personas que se han equivocado, para las que el único camino es la cárcel. Os digo: cada vez que entro en una cárcel, me pregunto: '¿Por qué ellos y no yo?'. Todos tenemos la posibilidad de equivocarnos: todos. De una manera u otra, nos hemos equivocado", señaló.

En todo caso, el momento central del Jubileo de la misericordia fue la canonización de la Madre Teresa de Calcuta. En la ceremonia, el Papa destacó que la religiosa, premio Nobel de la Paz en 1979, se hizo oír ante los poderosos culpables de crear la pobreza, en una ceremonia en la Plaza de San Pedro a la que asistieron más de 100.000 personas.

Francisco reconoció que será difícil llamarla "santa Teresa" porque "su santidad fue tan cercana, tan tierna y espontánea que se le seguirá llamando madre". Así el Papa elogió la labor de la madre Teresa "en defensa de la vida humana", desde aquellos no nacidos a los descartados y señaló que será la santa de "todo el mundo del voluntariado".

Por otra parte, en el marco del Jubileo de la Misericordia, las personas sin hogar también podrán reunirse con el Pontífice en tres ocasiones: a partir del próximo viernes, a las 11.30, en la Sala Pablo VI; el sábado, en la audiencia jubilar especial para los excluidos en la Plaza San Pedro; y el domingo a las 10,00 horas, cuando en la Basílica de San Pedro serán recibidas cientos de personas sin techo para participar en la misa del Papa.

EL RITO DE CLAUSURA

El programa de clausura del Año Santo comenzará este sábado 12 de noviembre en el Hostal Don Luigi Di Liegro y en el Santuario Santa María del Divino Amor en Castel di Leva, con sendas misas celebradas por el cardenal vicario Agostino Vallini. El domingo 13 de noviembre tendrá lugar la clausura en las otras tres basílicas papales.

Los delegados pontificios para la clausura de las Puertas Santas en San Pablo extra muros y en Santa María Mayor serán los respectivos arciprestes: el cardenal James Michael Harvey, y el cardenal Santos Abril y Castelló, respectivamente. En la basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma, la misa y el rito de clausura serán presididos por el cardenal vicario, Agostino Vallini.

La ceremonia prevé la clausura de las puertas de bronce y el rito contempla la construcción de un muro en cuyo interior se colocará una caja de zinc con el documento de la clausura de la Puerta, la llave y algunas medallas y monedas del año en curso.

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