Mauro Piacenza, hombre de confianza de Benedicto XVI y responsable de los sacerdotes del mundo

Actualizado 01/03/2013 20:31:26 CET

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

El cardenal Mauro Piacenza (Génova, 69 años), es hombre de confianza del Papa Benedicto XVI, que le nombró en octubre de 2010 prefecto de la Congregación para el Clero, la más antigua de la Santa Sede, donde comenzó a trabajar desde 1990, y en la que ha sido subsecretario y secretario. Es el encargado de atender al medio millón de sacerdotes del mundo.

Ordenado sacerdote en 1969, Piacenza ha sido profesor de Derecho y Teología dogmática en la facultad de Teología del Norte de Italia y en el Instituto de Ciencias Religiosas, así como juez del tribunal eclesiástico diocesano y de Liturgia.

Este prelado, nada más asumir la responsabilidad del más antiguo dicasterio vaticano, mostraba, en una entrevista con la revista 'Vida Nueva', su optimismo sobre las vocaciones sacerdotales, al asegurar que la Iglesia estaba saliendo de esa "crisis".

En otra entrevista a 'Rome Reports', aseguraba que, aunque entre los sacerdotes hay "mucha dedicación" a sus deberes y a la vida pastoral, es necesario un "menor protagonismo, un trabajo menos obsesivo y más confianza en el Señor".

CERCANÍA CON LOS FIELES

Su gran tarea al frente de la Congregación para el Clero, que no ha dudado en definir como "reforma", tiene como objetivo que los sacerdotes del mundo se acerquen "lo máximo posible" a las fuentes, "al corazón de Jesús", pues, a su juicio, éste es el "misterio del sacerdocio". "Hay que cuidar esa cercanía", añadía.

Pero no sólo ve a los sacerdotes como únicos responsables, pues también señala a los formadores, que, a su entender, deben tener los ojos "muy abiertos porque instruyen a personas, en cierta medida, excepcionales, que deberán remar en un mar siempre agitado, donde la cultura dominante está en contra".

Al igual que Benedicto XVI, tampoco ha eludido hablar de los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes, calificándolos de "aberrantes" porque "nacen de unas ideas incorrectas y de una desgana en el crecimiento humano y espiritual".

EXAMEN DE CONCIENCIA SOBRE LAS VOCACIONES

Como solución a este problema, Piacenza señalaba la necesidad de hacer "examen de conciencia" sobre las vocaciones, sobre los métodos en los seminarios y la teología que se explica a los futuros presbíteros. "No se puede esperar que una persona que vive en un ambiente donde no hay una correcta teología moral dé buenos frutos", apostillaba.

Aunque la competencia de estos casos es de la Congregación para la Doctrina de la Fe, no de la del Clero, en la entrevista con 'Vida Nueva' manifestaba su "profundo dolor y abatimiento" por estos sucesos, que, aunque cometidos por un "reducido porcentaje" de presbíteros, dada la "santidad ontológica del estado sacerdotal", es "siempre terrible".

"A esta inicial reparación, debe unirse la decidida intervención disciplinar y la tutela de las víctimas, que deben ser ayudadas a redescubrir la confianza en Dios y en la Iglesia. Víctimas de los sacerdotes criminales son también todos los sacerdotes que, con dedicación ejemplar, desarrollan cada día su ministerio", aseveraba.

ADMIRACIÓN Y GRATITUD A LAS MADRES DE LOS SACERDOTES

El pasado mes de diciembre, Piacenza trasladó, a través de una carta, la "inmensa admiración y gratitud" de la Iglesia hacia las madres de los sacerdotes. En ella, indicaba que la vocación sacerdotal tiene, en la familia y el amor a los padres, el "terreno fértil", pero que la participación de la madre es "única y especial".

"Únicos y especiales son lo consuelos espirituales que le afluyen por haber llevado en su seno a quien se ha convertido en ministro de Cristo", afirmaba Piacenza en su misiva, donde llamaba la atención sobre que cada madre de sacerdote es "misteriosamente hija de su hijo".

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