Monseñor Osoro insta no enjuiciar a la Iglesia por sus "fragmentos secos" sino por "todo el organismo bello que es"

Actualizado 30/05/2010 15:29:50 CET

VALENCIA, 30 May. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, indica en su carta de esta semana a "quienes están fuera de la Iglesia" que no la enjuicien "por los fragmentos secos que se encuentren en ella, sino por todo el organismo vivo y bello que es la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo".

El prelado compara la situación actual con lo que sucede en un jardín y expresa que "una flor no es el jardín; en el jardín puede haber alguna flor seca, pero no por ello el jardín deja de manifestarnos su belleza", según informó el Arzobispado en un comunicado.

En su misiva, también se dirige a los que están "dentro de la Iglesia" y exhorta a "asumir, con todas nuestras fuerzas, la responsabilidad y el compromiso de que cada persona, cada gesto eclesial y cada empresa eclesial, por muy pequeña que sea, ofrece la posibilidad de reconocer el rostro total y auténtico de lo cristiano".

Monseñor Osoro, que recuerda al inicio de su carta como "los cristianos se hicieron presentes en el mundo como portadores de un mensaje de salvación, no sólo de verdad", propone luego "algunos criterios y algunas exigencias" para ayudar a "vivir cristianamente en este tiempo, con pasión y con fidelidad" .

El primer criterio que plantea el titular de la Archidiócesis de Valencia en su carta es "una adhesión absoluta, veraz e incondicional a Jesucristo, con lucidez y amor" y, a este respecto, puntualiza que "quien no haga esto, en este tiempo no puede ofrecer el rostro de Jesucristo en su vida y con su vida y, por tanto, hacerle fecundo en la historia con capacidad para vivir en confrontación crítica con cualquier ideología".

Después, monseñor Carlos Osoro propone también a los fieles de la diócesis "ser creativos siendo fieles al depósito de la fe y al tiempo actual", y precisa que "esto significa tener cierto afán de riesgo, de mancharse con el barro de la vida, de capacidad de confesar los propios fallos y los propios errores, de retornar cuando ciertas cosas se han visto después de tiempo infecundas".

Además, el prelado anima a tener valor "para no encerrarse en uno mismo o en ideas preconcebidas dada la complejidad de las situaciones históricas", y evitar así "confundir seriedad con endurecimiento, firmeza con acritud, integridad con integrismo". El cristiano "se tiene que abrir a la realidad eclesial en la manera y modo que Jesucristo la diseñó", señala.

También llama a "vivir con, en y desde la alegría y con libertad de espíritu". En este sentido, advierte de que "no hay sentimiento más ajeno al espíritu del Evangelio que la tristeza, la desesperanza y el aburrimiento", y esto es algo que "puede ser la antesala del pecado hoy y siempre, pero especialmente hoy".

Monseñor Osoro concluye su carta de esta semana destacando que la alegría llega "cuando sentimos el cariño de un Dios que ha contado con nosotros para hacerle presente en la historia".

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