Osoro anima a madrileños a "entregarse a Cristo" y asegura que la misión de la Iglesia es "manifestar" el amor de Dios

 

Osoro anima a madrileños a "entregarse a Cristo" y asegura que la misión de la Iglesia es "manifestar" el amor de Dios

Publicado 07/06/2017 18:08:37CET

MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -

El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, ha instado a los madrileños a "salir y entregarse a Cristo como en el inicio de la Iglesia", cuya misión ha asegurado que es "manifestar el inmenso amor del Padre", según ha indicado la Archidiócesis de Madrid.

En la carta semanal del cardenal, presentada después de Pentecostés y titulada 'Todos a la misión', Osoro ha recordado que "la Iglesia de Cristo no puede replegarse" y que, para entender el origen de la misma, se tenga en cuenta "que lo toma de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el designio del Padre".

Así, Osoro ha explicado que Jesucristo vino al mundo para hacer a la gente "partícipe de la naturaleza divina", como dijo San Pedro, "mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia". En este acto, el cardenal ha declarado que es Dios quien hace tomar conciencia y vivir la pertenencia eclesial y "la misión", además de "regalar" el Espíritu Santo.

"La fuerza de su amor, el alma de la Iglesia, la savia que recorre el Cuerpo entero de la Iglesia y que nos hace experimentar que nuestra vida y nuestro testimonio de vida han de ser el de Jesús. Es la vida trinitaria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la vida eterna, lo que hemos de anunciar", ha indicado Osoro, quien ha alabado la fuerza y compromiso de los primeros cristianos.

El discípulo misionero de Dios no deberá nunca aislarse de "la realidad de los hombres", sino que tendrá que ser profeta de la alegría, la escucha con discernimiento y la esperanza para disipar las "sombras que tiene muchos hombres". Para ayudar al resto en esta empresa, hay que "regalarles la noticia más grande, esa que llena de sentido el corazón y nos capacita para cambiar este mundo; no son palabras, es una manera de vivir nueva".

"La Iglesia de Jesucristo no puede replegarse. Nuestra gran tarea después de Pentecostés es revitalizar la novedad del Evangelio en nuestra historia concreta, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, al que anunciamos con obras y palabras", ha concluido el cardenal.

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