El Papa advierte de que ni creyentes ni los hombres de Iglesia deben vivir como "faraones"

Publicado 06/11/2015 11:45:14CET

"Santa Marta no es una jaula, pero me falta la calle", confiesa Francisco a un periódico holandés

ROMA, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha advertido de que ni creyentes ni hombres de Iglesia deben llevar una vida de faraones en una entrevista al periódico holandés 'Straatnieuws', en el que recalca que la Iglesia debe hablar con la verdad y también con el testimonio: el testimonio de la pobreza.

"Un creyente no puede hablar sobre la pobreza o sobre los 'sin techo' y llevar una vida de faraón", ha subrayado Francisco después de haya saltado en el Vaticano el escándalo `vatileaks' del robo de documentos secretos que ha llevado a la detención del sacerdote español Monseñor Lucio Vallejo Balda.

"Yo quisiera un mundo sin pobres. Nosotros debemos luchar contra esto. Y la codicia humana siempre existe, la falta de solidaridad, el egoísmo crean a los pobres. Por eso me parece un poco difícil imaginar un mundo sin pobres", ha relatado.

Por otro lado, ha reconocido que la residencia de Santa Marta donde vive "no es una jaula" pero que le "falta la calle" al tiempo que ha lamentado que cada vez que sale del Vaticano "viene la gente". "Cuando fui a cambiarme los lentes, eran las siete de la noche. No había mucha gente en la calle. Me llevaron a la óptica y salí del coche, y ahí había una mujer que me vio y gritó: '¡El Papa!'. Y luego yo estaba adentro y afuera toda la gente", ha explicado.

Además, ha revelado que no podría vivir en el Palacio Apostólico "simplemente por motivos mentales". "Me haría daño. Al principio parecía una cosa extraña, pedí quedarme aquí, en Santa Marta. Y esto me hace bien, porque me siento libre. Como en el comedor en donde comen todos. Y cuando llego temprano como con los empleados. Encuentro a la gente, la saludo, y esto hace que la jaula de oro no sea tanto una jaula. Pero me falta la calle", ha señalado.

El Papa ha incidido en la necesidad de pobreza que tiene la Iglesia. "Jesús vino al mundo sin techo y se hizo pobre. La Iglesia quiere abrazar a todos y decir que es un derecho tener un techo sobre ti. En los movimientos populares se trabaja con tres 't' españolas: Trabajo, Techo y Tierra. La Iglesia predica que cada persona tiene el derecho a estas tres cosas", ha comentado.

ACUERDOS NO OPACOS CON LOS GOBIERNOS

Así, ha alertado del peligro de dos tentaciones como es la de que los hombres de Iglesia lleven "una vida de faraón" y que la Iglesia haga acuerdos opacos con gobiernos. "Estos últimos se pueden hacer, pero deben ser acuerdos claros, acuerdos transparentes. Porque siempre existe la tentación de la corrupción en la vida pública. Tanto política como religiosa. Por ejemplo, nosotros administramos este palacio, pero las cuentas son vigiladas para evitar la corrupción", ha indicado el Pontífice argentino.

El Papa ha comentado además el cambio radical que representó en su vida la elección como Obispo de Roma. Así ha relatado que "llegó" pero que "no lo esperaba".

"No perdí la paz. Y esto es una gracia de Dios. No pienso tanto en el hecho e ser famoso. Me digo a mí mismo: ahora tengo un puesto importante, pero en diez años ya nadie te conocerá. Sabes, hay dos tipos de fama: la fama de los 'grandes', que han hecho grandes cosas, como Madame Curie, y la fama de los vanidosos. Pero esta última es como una burbuja de jabón", ha explicado.

Preguntado sobre lo que quería ser de pequeño, Francisco ha reconcido que no se imaginaba como Papa. "Cuando era pequeño, no había tiendas en las que se vendían cosas. En cambio estaba el mercado, en donde estaba el carnicero, el de la fruta, etcétera... Yo iba con mi mamá y la abuela para hacer la compra. Era chico, tenía cuatro años. Y una vez me preguntaron: '¿Qué te gustaría ser de grande?'. Y dije: '¡El carnicero!'", ha revelado.

Finalmente, ha reflexionado sobre las formas de explotación. "Si usted piensa en los niños explotados por el trabajo esclavo, o en los niños explotados para el abuso sexual. Y otra forma de explotación: matar a los niños para quitarles los órganos, el tráfico de órganos. Matar a los niños para quitarles los órganos es codicia. Por esto no sé si podremos hacer este mundo sin pobres, porque el pecado existe siempre y nos lleva al egoísmo. Pero debemos luchar, siempre, siempre...", ha concluido.

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