El Papa pide diálogo en Corea para asegurar la paz en todo el mundo e insiste en el desarme nuclear completo

Publicado 08/01/2018 12:47:46CET

Avisa de un "invierno demográfico" en Occidente y reclama medidas para proteger a la familia y fomentar la natalidad

ROMA, 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha pedido que continúe "todo esfuerzo de diálogo" en la Península de Corea para asegurar la paz en el mundo entero y ha insistido en el desarme nuclear completo, evitando la polarización en torno a este asunto.

"Es de suma importancia apoyar todo esfuerzo de diálogo en la Península de Corea en orden a encontrar nuevos caminos para superar las actuales disputas, incrementando la confianza mutua y asegurando un futuro de paz para la gente de Corea y para el mundo entero", ha afirmado.

Durante el tradicional encuentro que cada año mantiene con los embajadores del Cuerpo Diplomático del Vaticano, Francisco ha exigido un mundo sin armas frente a "la lógica aberrante de la guerra" que sigue "incendiando distintas regiones de la tierra", al tiempo que ha lamentado que los llamamientos a la paz y la acción humanitaria de las organizaciones internacionales parezcan ser "cada vez menos eficaces".

"El desarme completo y el desarrollo integral están estrechamente relacionados entre sí (...). La proliferación de armas agrava ciertamente las situaciones de conflicto y supone grandes costes en términos materiales y de vidas humanas que socavan el desarrollo y la búsqueda de una paz duradera", ha señalado.

De este modo, ha invitado a combatir la injusticia "de manera no violenta" porque la promoción de la cultura de la paz "requiere esfuerzos perseverantes hacia el desarme y la reducción del uso de la fuerza armada en la gestión de los asuntos internacionales".

Como ya hiciera durante su mensaje de Navidad, el Pontífice ha renovado su llamamiento para que se respete el 'status quo' de Jerusalén, ciudad sagrada para cristianos, judíos y musulmanes". "Setenta años de enfrentamientos obliga a que se encuentre una solución política que permita la presencia en la región de dos Estados independientes dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas", ha enfatizado.

También se ha referido a Siria, donde cree "importante" que continúen las distintas iniciativas de paz en un clima de "creciente confianza entre las partes", así como la reconstrucción a todos los niveles para que cada ciudadano, independientemente de su condición étnica y religiosa, pueda participar en el desarrollo del país y que se protejan "las minorías religiosas, entre las cuales se encuentran los cristianos, que desde hace siglos contribuyen activamente a realizar la historia de Siria". Así, también ha reclamado la vuelta de los refugiados.

El Papa ha pedido también diálogo en Irak, Yemen o Afganistán "para que los distintos elementos étnicos y religiosos vuelvan a encontrar el camino de la reconciliación, la convivencia y la colaboración pacífica".

Además, ha recordado la "crisis política y humanitaria" en Venezuela, cada vez más dramática y sin precedentes" y ha instado a "responder sin demora a las necesidades primarias de la población". También ha deseado que existan las condiciones para que las elecciones previstas este año logren solucionar los conflictos.

Tampoco se ha olvidado del "sufrimiento en tantas partes del continente africano, especialmente en Sudán del Sur, en la República Democrática del Congo, en Somalia, en Nigeria y en la República Centroafricana, en las que el derecho a la vida está amenazado por el abuso indiscriminado de los recursos, por el terrorismo, la proliferación de grupos armados y por los conflictos que perduran". Además, ha pedido un "compromiso urgente" para construir puentes en Ucrania.

COLONIZACIÓN IDEOLÓGICA

El Pontífice ha arremetido también contra la colonización ideológica que "en nombre de los mismos derechos humanos" instaura formas modernas de sometimiento donde "los más fuertes y los más ricos van en detrimento de los más pobres y los más débiles. "Es bueno tener presente que las tradiciones de cada pueblo no pueden ser invocadas como un pretexto para dejar de respetar los derechos fundamentales", ha advertido.

"Pienso sobre todo en los niños inocentes, descartados antes de nacer; no deseados, a veces sólo porque están enfermos o con malformaciones o por el egoísmo de los adultos. Pienso en los ancianos, también ellos tantas veces descartados, sobre todo si están enfermos, porque se les considera un peso. Pienso en las mujeres, que a menudo sufren violencias y vejaciones también en el seno de las propias familias. Pienso también en los que son víctimas de la trata de personas, que viola la prohibición de cualquier forma de esclavitud", ha lamentado.

Por otro lado, el Papa reclama el acceso de todos a los tratamientos sanitarios y el suministro de medicamentos esenciales para la supervivencia de las personas más necesitadas, así como la investigación en medicamentos que, sin ser económicamente relevantes, salvan vidas.

También ha reivindicado el derecho a formar una familia si bien ha lamentado que "especialmente en Occidente, está considerada como una institución superada". "Frente a la estabilidad de un proyecto definitivo, hoy se prefieren vínculos fugaces", ha deplorado.

El Papa ha urgido a implementar "políticas concretas que ayuden a las familias de las que "depende el futuro y el desarrollo". "Estamos ante un verdadero invierno demográfico. Esto es un signo de sociedades que tienen dificultad para afrontar los desafíos del presente y que, volviéndose cada vez más temerosas con respecto al futuro, terminan por encerrarse en sí mismas", ha alertado.

ACOGER, PROMOVER, PROTEGER E INTEGRAR

Igualmente, ha recordado a las familias rotas por la pobreza y denunciado "el drama de niños que cruzan solos los confines que separan al norte del sur del mundo, muchas veces víctimas del tráfico de seres humanos".

Francisco ha pedido "prudencia" a los gobernantes para saber "acoger, promover, proteger e integrar". En este contexto, ha agradecido los esfuerzos realizados por otros Estados europeos, "especialmente Grecia y Alemania" en su respuesta "al movimiento migratorio".

Bajo esta óptica, si bien ha subrayado que la Santa Sede "no tiene la intención de interferir en las decisiones que corresponden a los Estados", ha invitado a "desempeñar un papel de llamada del principio de humanidad y de fraternidad, que son fundamento de toda sociedad cohesionada y armónica".

El Pontífice también ha reivindicado el derecho a la libertad religiosa y ha recordado la importancia del derecho al trabajo. "No hay paz ni desarrollo si el hombre se ve privado de la posibilidad de contribuir personalmente, a través de su trabajo, en la construcción del bien común".

Igualmente, se ha referido a la precarización del empleo al apunar que las exigencias del beneficio, dictadas por la globalización, "han llevado a una reducción progresiva de los tiempos y días de descanso" y a que exista una tendencia a exigir a los trabajadores "ritmos cada vez más estresantes".

Junto con ello, ha avisado de un aumento de niños empleados en actividades laborales. "La eliminación de las causas estructurales de este flagelo debería ser una prioridad para los gobiernos y las organizaciones internacionales", ha advertido.

Finalmente, el Pontífice también se ha referido al cambio climático como una "consecuencia de la acción del hombre" y ha invitado a trabajar en los compromisos acordados en París en 2015.