El Papa subraya que los ancianos y los niños son la memoria y el futuro de un país en su último acto en Cuba

El Papa Francisco visita Cuba
EUROPAPRESS
Actualizado 22/09/2015 21:28:14 CET

"Nuestra revolución pasa por la ternura", ha dicho en el discurso en el Cobre

SANTIAGO DE CUBA, 22 Sep. (del enviado especial de EUROPA PRESS Darío Chimeno) -

El Papa Francisco ha improvisado en su último acto en Cuba y dirigiéndose a una multitud de miles de personas concentradas en la plaza de Parque Céspedes de Santiago de Cuba ha dicho, momentos antes de partir al aeropuerto, que "la sociedad tiene el deber de preservar a los ancianos y a los niños porque son la memoria y el futuro de la patria".

Un minuto después de las 12.30 de la mañana, el avión de Alitalia despegaba del aeropuerto internacional Antonio Maceo en Santiago de Cuba. Así ha terminado el viaje pastoral del Papa Francisco a Cuba, la tercera visita de un Papa a este país.

La jornada ha comenzado muy temprano con la celebración de la eucaristía a las ocho de la mañana en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre. En la homilía, el Pontífice ha invitado a todos a vivir la revolución de la ternura como María, Madre de la Caridad.

"Nuestra revolución pasa por la ternura, por la alegría que se hace siempre proximidad, que se hace siempre compasión y nos lleva a involucrarnos, para servir, en la vida de los demás. Nuestra fe nos hace salir de casa e ir al encuentro de los otros para compartir gozos y alegrías, esperanzas y frustraciones", ha resaltado.

También ha insistido en una de las ideas que más ha repetido en este viaje: "Tender puentes, romper muros, sembrar reconciliación. Como María, queremos ser una Iglesia que sepa acompañar todas las situaciones 'embarazosas' de nuestra gente, comprometidos con la vida, la cultura, la sociedad, no borrándonos sino caminando con nuestros hermanos".

Miles de personas se han concentrado en los alrededores del santuario para recibir y despedir a Francisco. En el interior del templo, solo cabían dos mil personas. El pesidente de Cuba, Raúl Castro, ha asistido a todos los actos del Papa excepto a los que tuvieron lugar en la Catedral de La Habana el domingo por la tarde: el rezo de vísperas y el encuentro con los jóvenes.

En la misa de hoy martes, el Papa ha saludado brevemente a Castro al comienzo, y con más atención al finalizar la celebración. La eucaristía ha durado cincuenta minutos escasos, ya que el horario de hoy era apretado puesto que a mediodía viajaba a Estados Unidos. La despedida en el Santuario del Cobre y en la plaza y calles adyacentes, ha sido muy alegre y emotiva por parte de los santiagueros.

Inmediatamente, el Papa se ha trasladado a la plaza de Parque Céspedes, que es donde está la Catedral de Santiago de Cuba, la ciudad que ha cumplido este año 500 años de su fundación. El Papa ha entrado en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, donde fue recibido por el obispo de la ciudad, monseñor Dionisio García Ibañez que le ha dirigido unas palabras.

Acto seguido, una familia le ha hecho entrega de una talla de la Virgen de la Caridad del Cobre, después de pronunciar unas palabras de agradecimiento. El Papa Francisco ha pronunciado un discurso a continuación, en el que ha puesto en valor la familia, y lo que representa para la sociedad y el desarrollo de la cualquier persona.

"Es en casa donde aprendemos la fraternidad, la solidaridad, el no ser avasalladores. Es en casa donde aprendemos a recibir y a agradecer la vida como una bendición y que cada uno necesita a los demás para salir adelante. Es en casa donde experimentamos el perdón, y somos continuamente invitados a perdonar, a dejarnos transformar. En casa no hay lugar para las 'caretas', somos lo que somos y de una u otra manera somos invitados a buscar lo mejor para los demás", ha dicho.

Uno de los momentos más emotivos ha sido cuando, una vez terminado el acto dentro de la catedral, el Papa se ha asomado la plaza y los miles de personas han vibrado y cantado coreando su nombre.