El Papa en la Vigilia: "Nuestra respuesta a este mundo en guerra se llama fraternidad"

El Papa en el Vía Crucis
EPISKOPATNEWS
Publicado 30/07/2016 20:58:41CET

CRACOVIA, 30 Jul. (del enviado especial de Europa Press José María Navalpotro) -

El Papa Francisco se ha pronunciado con rotundidad contra las guerras y ha pedido solidarizarse con sus víctimas, en su intervención en la Vigilia con cientos de miles de jóvenes que ha mantenido en el 'Campus Misericordiae' durante la Jornada mundial de la Juventud que se celebra en Cracovia. "Nuestra respuesta a este mundo en guerra se llama fraternidad", ha exclamado ante cientos de miles de jóvenes.

El Papa ha señalado que "ya nunca puede haber hermanos rodeados de muerte y homicidios sintiendo que nadie los va a ayudar", y ha animado a los jóvenes a rezar "por el sufrimiento de tantas víctimas fruto de la guerra", y, en concreto, "por tantas familias de la amada Siria". "Qué de una vez por todas podamos comprender que nada justifica la sangre de un hermano, que nada es más valioso que la persona que tenemos al lado", ha recalcado.

En todo caso, ha precisado que no es un mensaje contra nadie: "No queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror. Nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia".

El Papa argentino, en un altar presidido por una imagen del Jesús de la Divina Misericordia, ha resaltado que hoy los adultos necesitan de los jóvenes que les enseñen a convivir en la diversidad, en el diálogo, a compartir la multiculturalidad no como una amenaza sino como una oportunidad. "Tengan valentía para enseñarnos que es más fácil construir puentes que levantar muros. Y todos juntos pidamos que nos exijan transitar por los caminos de la fraternidad", ha subrayado.

En su mensaje a los jóvenes, ha hablado del "miedo y la angustia que nace de saber que al salir de casa uno puede no volver a ver a los seres queridos, el miedo a no sentirse valorado ni querido, el miedo a no tener otra oportunidad". Con expresión popular, ha continuado: "Cuando el miedo se acovacha en el encierro siempre va acompañado por su 'hermana gemela': la parálisis, sentirnos paralizados. Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes".

"NO CONFUNDÁIS LA FELICIDAD CON UN SOFÁ"

El Papa ha advertido sobre "otra parálisis todavía más peligrosa": la que nace cuando se confunde felicidad con un sofá". "Para muchos es más fácil y beneficioso tener a jóvenes embobados y atontados que confunden felicidad con un sofá; para muchos eso les resulta más conveniente que tener jóvenes despiertos, inquietos respondiendo al sueño de Dios y a todas las aspiraciones del corazón", ha advertido.

Por ello, ha propuesto otra opción: "Queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a vegetar, a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella". Esta pasividad, confundir la felicidad con consumir, según advierte el Papa Francisco, tiene un recio muy caro: "perder la libertad".

Por ello, les ha invitado a ir por los caminos de Dios "que invita a ser actores políticos, pensadores, movilizadores sociales" y que "incita a pensar una economía más solidaria".

"El mundo de hoy pide que sean protagonistas de la historia porque la vida es linda siempre y cuando queramos vivirla, siempre y cuando queramos dejar una huella", ha asegurado.

Tras las palabras del Papa, ha seguido la Adoración con el Santísimo, en un impresionante silencio.

Cientos de miles de jóvenes han llenado el Campo de la Misericordia, tras acceder a él recorriendo los trece kilómetros que separan la ciudad de Cracovia hasta la localidad de Brzegi. Sus horas de espera han estado amenizadas por actuaciones musicales, entre ellas, la del español padre Damián, participante en el concurso "La Voz".

ESPAÑOLES EN CRACOVIA

Entre los jóvenes participantes estaban los de una parroquia de Usera, que ha viajado a Cracovia con la delegación de juventud de la diócesis de Madrid. "Nos dicen que hemos traído el calor de España", comentan. Cristina Caballero, Isabel Calonge, Irene Vela y Patryk Karbowniczak (de ascendencia polaca) destacan, de las palabras que les ha dirigido el Papa hasta ahora, "eso de que le gusta una juventud activa.

"Que no seamos jóvenes que parecen jubilados. Y lo de la canción de los montañeros: que lo importante no es caerte sino no retirar la mano para que te levanten", afirmaban. En el grupo figuraba también un joven que se define ateo y que "ha venido porque viene su novia" pero que "siente simpatía por Jesús".

Según cuentan en el grupo alguno ya ha dado un cambio notable: "Uno de los chavales no se confesaba desde la primera Comunión, y ahora lo ha hecho ¡dos veces!", explican.

Aunque durante todo el día ha lucido un sol poderoso, en días anteriores no han faltado los chaparrones. "Si nos llueve esta noche... tenemos chubasqueros", aseguraban los jóvenes, sentados sobre la hierba del inmenso recinto de Brzegi. Como la gran mayoría de los asistentes, tras la Vigilia de esta noche quedarán a dormir para la Misa de clausura de la JMJ, que será mañana en el mismo lugar.

Entre los peregrinos en Brzegi pueden distinguirse multitud de banderas: israelíes junto a libanesas; muchísimas españolas, y de numerosos países latinoamericanos. También una bandera palestina, que porta una joven locuaz y espontánea, Marcelle Zoughhi. Explica que han venido 180 peregrinos de Belén; 200 de Galilea, y sólo dos de Gaza. "Pedimos permiso para cinco pero a tres las autoridades israelíes no se lo concedieron". Asegura encontrarse muy feliz por coincidir con tantos cristianos de todo el mundo: "Cuando por ahí, al saber que soy palestina me miran como si fuese una terrorista; aquí, en cambio, al saber que soy de Tierra Santa, me miran con cariño", explica.

María, Cristina, Alejandro y Jesús son cuatro jóvenes que han venido a Cracovia con la diócesis de Cádiz-Ceuta, dentro de un grupo de casi un centenar. Insisten en que la acogida y hospitalidad polacas han sido "increíbles, increíbles". Han pasado varios días viviendo en la céntrica Plaza del Mercado de Cracovia, en casa de un conocido que tiene un bar. "Esto te emociona, y compartir la fe con gente de otros sitios es extraordinario", explica Jesús, ataviado con un sombrero y que es seminarista en su diócesis. Para ellos, uno de los mejorres momentos fue el Via Crucis que siguieron en vivo en el parque Blonia de Cracovia. Asistieron 800.000 personas, aseguró ayer el portavoz de la Santa Sede, el padre Lombardi.

Entre los peregrinos que harán noche en Brzegi se encuentra al menos un obispo: Xavier Novell, de Solsona. Esta mañana comentaba que había venido con una veintena de chicos de su diócesis y estaría con ellos. Asegura que este tipo de encuentros ayudan a vivir la fe. "La verdad es que si alguno no suele practicar mucho en su casa, al venir aquí, por el ejemplo de los demás, se reza el rosario con ellos, acude a las catequesis, se confiesa, va a misa aunque no sea domingo...".

Un grupo de una parroquia de Las Matas (Madrid), en Polonia desde la semana pasada, relataba a Europa Press que primero habían sido acogidos por familias en la localidad de Wroclaw. "La hospitalidad ha sido genial", afirmaban.

Una de las jóvenes explicaba que es celíaca y que la familia de acogida no lo sabía. Al comentarlo, sin decir palabra, uno de los hijos salió rápidamente a la calle y volvió al cabo de un rato con un paquete de comida sin gluten. Jorge, uno del grupo, señalaba que veía al Papa "cansado", aunque estaban siguiendo con atención sus palabras. "Lo que me ha llamado la atención es eso que dijo ayer de que quien no vive para servir no sirve para vivir", afirma Pilar.