El PP propone que el Código Civil incluya poder nombrar tutor para uno mismo ante una posible incapacidad futura

Actualizado 05/11/2006 18:02:38 CET

MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

El PP ha propuesto una reforma del Código Civil para que cualquier ciudadano pueda tener la capacidad jurídica de elegir tutor para uno mismo en caso de que, por previsión médica o por pura prudencia, piense que pueda quedar incapacitado de alguna manera en el futuro. Así se recoge en la proposición de Ley que este partido ha presentado en el Senado y cuyo debate de toma en consideración se producirá el próximo martes.

En concreto, plantea modificar el artículo 223 del Código Civil, que añadiría la posibilidad de que cualquier persona mayor de edad pueda "en documento público notarial, nombrar tutor para sí mismo para el caso de quedar incapacitado". En el nombramiento de tutor, añade, "se podrán establecer órganos de fiscalización de la tutela, así como designar las personas que hayan de integrarlo u ordenar cualquier otra disposición sobre la persona o bienes del tutelado". AMPLIAR DERECHOS PERSONALES

El portavoz de Justicia del PP en el Senado, Agustín Conde, explicó que la propuesta busca dotar de un nuevo derecho al ciudadano, ampliando las posibilidades de controlar su propio destino y sus bienes.

Según recordó, el incremento de la expectativa de vida de los españoles está haciendo que se produzca un correlativo aumento de personas que, debido a su avanzada edad, padecen enfermedades degenerativas, cuya consecuencia es que viven sus últimos años privadas de razón y de la capacidad para gobernarse a sí mismos y administrar sus bienes.

Conde señaló que, desde el punto de vista del Derecho Civil, la consecuencia de estos estados clínicos es la necesaria incapacitación de la persona que se encuentra en ese estado y el nombramiento de un tutor. Sin embargo, recalca que el Código Civil no contiene ahora ninguna previsión para que una persona pueda elegir tutor para sí mismo.

Por ello, Conde subrayó que la proposición del PP pretende abrir la posibilidad de que quien todavía está en el uso de sus facultades mentales pueda nombrar un tutor para sí mismo, en términos similares a los previstos en el Código Civil para el tutor de un menor, "con la única lógica variación de que el nombramiento no se haga en testamento sino en documento público".

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