Sean O'Malley, un "solucionador de problemas" acostumbrado a tratar con los escándalos de abusos sexuales

Actualizado 27/02/2013 20:20:21 CET

MADRID, 27 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un "solucionador de problemas", así es como el obispo castrense de Paraguay, Monseñor Adalberto Martínez, define al cardenal Sean O'Malley, al que conoce personalmente. La vida de O'Malley ha estado marcada por su trabajo con los más necesitados y por su labor en la lucha contra los escándalos de abusos sexuales, que se extendió en los años 90 por varias diócesis estadounidenses.

Nacido en junio de 1944 en Ohio, en Estados Unidos, fue ordenado sacerdote en 1970 y obispo de las Islas Vírgenes en 1984. Allí, O'Malley se tuvo que enfrentar a varios huracanes que devastaron completamente la región, según recuerda en una entrevista con Europa Press monseñor Martínez, que colaboró durante ocho años con el cardenal en esa diócesis.

En esas duras condiciones, el futuro cardenal, doctorado en Literatura Española y Portuguesa, "demostró gran temple para enfrentar y trabajar denodadamente en la restauración y reconstrucción espiritual y material de la población", así como un carácter "muy dinámico en las gestiones operativas para las acciones espirituales, materiales y sociales que desplegaba".

Posteriormente, O'Malley ha tenido que pasar "también por otros huracanes, en muchos casos heredados y no menos destructivos, como los 'huracanes' de abusos y conductas inmorales y sexuales en relación a menores, cometidas por algunos miembros del clero", según ha señalado monseñor Martínez. En este papel, en 1992 O'Malley fue enviado como obispo a Fall River después de que esta diócesis estadounidense saltara a los medios por el caso del exsacerdote James Porter, declarado culpable de abusar de 28 niños.

Años después, en 2002, O'Malley fue otra vez reclamado para luchar contra esta lacra y enviado como obispo a otra diócesis salpicada por los escándalos de abusos sexuales, la de Palm Beach, después de que el antecesor en el cargo, Anthony O'Connell, renunciara a su cargo de obispo tras verse envuelto en un caso de abusos. En 2003 relevó como arzobispo de Boston a Bernard Law, que renunció a su cargo tras ser acusado de no haber luchado con contundencia contra los casos de abusos sexuales.

"Creo que los cambios de diócesis para el cardenal han obedecido, entre otras cosas, a su capacidad innata de enfrentar y solucionar situaciones como le toco vivir en la diócesis de Fall River, Palm Beach y luego en Boston. Si bien su rol de 'solucionador de problemas' le han acarreado no pocas angustias y estrés, no han mermado su fe y capacidad de mediar, remediar y buscar siempre el bien de la Iglesia y de sus hijos especialmente de aquellos más vulnerables: los niños y afectados por estos males", ha apuntado el obispo castrense de Paraguay.

A su juicio, una de las principales virtudes de O'Malley, creado cardenal por Benedicto XVI en 2006, es "su fidelidad a Jesucristo y su Iglesia, y su capacidad de aglutinar muy buenos colaboradores en la tarea de construir y reconstruir la iglesia, para devolverle el rostro de santidad, a pesar de las muchas heridas y cicatrices". "Es un hombre excepcional", ha indicado.

HÁBITO MARRÓN Y SANDALIAS

Conocido en la prensa estadounidense por su costumbre de vestir un hábito marrón y sandalias, como corresponde a los miembros de la orden de los Frailes franciscanos Menores Capuchinos, a la que pertenece, O'Malley es un religioso, sin embargo, abierto a los nuevos tiempos y posee un blog y una cuenta en la red social Twitter.

A lo largo de su vida se ha forjado también una reputación "en la lucha por los derechos y bienestar" de los inmigrantes. "También se ha entregado al meticuloso cuidado pastoral del clero, de las vocaciones sacerdotales y religiosas, de los constructores de la sociedad, profesionales, familias, niños y jóvenes", ha recordado monseñor Martínez.

"El sello indeleble de su carácter ha sido y es la hospitalidad, la afabilidad, la escucha paciente, el servicialismo, la austeridad como modus vivendi, el trabajo en equipo y mancomunado, la delegación de participación y responsabilidad a sus colaboradores", ha concluido.

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