El arzobispo de Valladolid pide a los fieles que no se acomplejen de su fe

Actualizado 23/03/2008 15:46:35 CET

Miles de vallisoletanos se echan a la calle para celebrar la Resurrección de Cristo

VALLADOLID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez, defendió la tradición religiosa y animó a los creyentes a no acomplejarse de su fe, durante una Misa solemne celebrada en la Catedral de la localidad para celebrar la Resurrección de Cristo y el encuentro con su madre la Virgen de la Alegría.

"No se trata de una paparrucha y los cristianos no pueden actuar como si nada de lo ocurrido durante esta semana hubiese pasado", afirmó durante un encendido discurso en el que insistió en que la Pasión de Cristo no es sólo espectáculo "a pesar de la belleza de los pasos". "El misterio pascual no es un mito como sinónimo de invención o de cuentecillo, es algo real para quienes lo quieran ver, porque Dios no se impone a nadie", aseveró.

En este sentido, aseguró que la Resurrección de Cristo supone la llegada de un cielo y una tierra nueva de la que todos los creyentes pueden ser ciudadanos. "Hoy hay luz, no es el sepulcro precedido de la muerte sino que es Cristo resucitado, que da amor y consuelo; primero a su madre que se llena de alegría y después a todos nosotros", explicó.

La festividad, a la que acudieron miles de personas, comenzó a las 11.00 horas en la iglesia de San Benito, desde donde partió la Cofradía del Santo Sepulcro y representaciones de las distintas hermandades acompañando a los pasos de la 'Virgen de la Alegría' y el 'Santo Sepulcro Vacío'.

A la misma hora salió del convento de Porta Coeli la Cofradía de Nuestro Padre Jesús resucitado con el paso del mismo nombre y que fue realizado Ricardo Flecha en 1994.

Ambas cofradías dirigieron sus pasos hasta la Catedral, donde a el arzobispo presidió la Misa Solemne. Al comienzo de la celebración, el mitrado bendijo al resto de los sacerdotes presentes en el altar y a los asistentes a la eucaristía, sobre los que también repartió el incienso.

Una vez concluido el acto, las cofradías, junto a representantes de otras hermandades vallisoletanas se dirigieron hasta la Plaza Mayor, donde se realizó un acto de oración en el que el arzobispo impartió la Bendición Apostólica.

Precisamente este lugar es el que presentaba una mayor afluencia de público, que presenció la oración desde las gradas laterales de la plaza --las del espacio central fueron retiradas ayer-- y en las confluencias con las calles Santiago, Ferrari, Pasión y Manzana.

En el cielo se alternaban algunas nubes con otros momentos más soleados, por lo que entre el público se veían tanto gafas de sol como guantes y bufandas. No obstante, varias de estas nubes empañaron los momentos finales del acto, cuando comenzó a caer un agua nieve que obligó a proteger con plásticos algunas de las tallas en el regreso a sus respectivas iglesias.

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