El Vaticano reivindica una Iglesia "totalmente católica y genuinamente China" para el gigante asiático

Publicado 26/03/2018 17:14:41CET

ROMA, 26 Mar. (EUROPA PRESS) -

El secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, monseñor Paul Richard Gallagher, reivindica una "auténtica presencia cristiana" en China pero que preserve a la vez la identidad "específica" de una cultura milenaria. De este modo, propone una Iglesia "totalmente católica y genuinamente china" para la normalización de la presencia católica en el país

"Debería ser posible establecer las coordenadas de una auténtica presencia cristiana en China, que podría presentar la naturaleza especial y la novedad del Evangelio en un contexto profundamente arraigado en la identidad específica de la milenaria cultura china", reflexionó el alto cargo del Vaticano que ejerce como ministro de exteriores, durante la sesión de apertura de la Conferencia Internacional 'Cristianismo en China: Impacto, interacción e incultura', que tuvo lugar en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma del 22 al 23 de marzo.

Así, asegura que "la misión de la Iglesia en China hoy es la de ser 'totalmente católica y genuinamente china', haciendo que el Evangelio de Jesús esté a disposición de todos y poniéndolo al servicio del bien común".

Por otro lado, recuerda que "a lo largo del tiempo, las relaciones entre China y la Iglesia Católica han pasado por diferentes fases, alternando momentos de cooperación fructífera a otros de gran incomprensión y hostilidad, llevando, a veces, a situaciones en las que la comunidad de fieles experimentaba grandes sufrimientos".

También señaló "la inculturación de la fe a través de la experiencia concreta del conocimiento, la cultura artística y la amistad con el pueblo chino", lo que hizo posible un encuentro fructífero entre el 'mundo cristiano' y el 'mundo chino'.

"Al considerar la misión y la reflexión teológica, cabe destacar dos expresiones o, más exactamente, dos principios que deberían interactuar entre sí, a saber, la 'chinización' y la 'inculturación'", opina.

Igualmente, destacó la "extraordinaria" contribución que muchos jesuitas a lo largo de los siglos aportaron "al redescubrimiento de la cultura china", permitiendo pasar del impacto inicial con un mundo tan lejano al encuentro con el patrimonio científico, técnico, filosófico y moral de Occidente.

En este sentido, avisa de dos peligros que se deben evitar en la labor de la Iglesia en China como el "proselitismo" y la "proclamación abstracta de la fe". "También en China, Dios ya está presente y activo en la cultura y en la vida del pueblo chino", subraya.

En otro momento de su discurso, Gallagher hizo hincapié en que "hoy más que nunca, China continental se encuentra en el centro del interés político, económico y cultural". "China está adoptando claramente un nuevo enfoque sobre los equilibrios existentes en las relaciones internacionales y también está consolidando su presencia en los países en desarrollo", apuntó.

Además, valoró cómo en política interna "China promueve programas a largo plazo encaminados a brindar a un número considerable de ciudadanos la posibilidad de superar la pobreza. Al mismo tiempo, el sistema cultural chino impulsa con decisión las áreas de la investigación científica y tecnológica".

Por eso, define el momento histórico como un "momento geoestratégico caracterizado por la creciente influencia de China en el escenario internacional, que quiere recuperar una posición central en el mundo".