Una veintena de premios Nobel reclaman a Obama que presione para que se apruebe el Tratado sobre Comercio de Armas

Actualizado 15/03/2013 20:02:08 CET

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un total de 18 personalidades e instituciones galardonadas con el Premio Nobel han entregado este viernes una carta abierta al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la que le reclaman que asuma el liderazgo necesario para impulsar la aprobación del Tratado sobre Comercio de Armas.

Amnistía Internacional, la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear y el doctor Óscar Arias están entre los galardonados que han remitido la misiva, firmada también por destacadas personalidades en materia de defensa de los Derechos Humanos y el desarme de África, América y Oriente Próximo y Norte de África.

Según ha informado Amnistía Internacional, la carta ha sido entregada antes de que se celebren el próximo 18 de marzo las conversaciones en la sede de la ONU en Nueva York para concluir la negociación de un tratado "histórico" dirigido a establecer controles sobre un comercio global de armas escasamente regulado.

"Estados Unidos y otros Estados proveedores de armas tienen la obligación moral --aparte del interés en su seguridad nacional-- de ayudar a conseguir un tratado sólido que proteja los Derechos Humanos y salve vidas de civiles inocentes que se ven atrapados en los conflictos alimentados por el comercio irresponsable de las armas convencionales", ha afirmado en su escrito los galardonados con el premio Nobel.

"No podemos aceptar que cientos de miles de personas en todo el mundo mueran tiroteadas cada año, y que millones queden mutiladas y traumatizadas", han subrayado. "El reto que se nos presenta no es conseguir la firma de un documento sin más", ha afirmado el expresidente de Costa Rica Óscar Arias Sánchez, galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1987.

"El reto que se nos presenta es procurar justicia a las víctimas de violencia. Es garantizar que nuestra meta se hace realidad. Estos hombres, mujeres y niños merecen como mínimo una acción rápida y efectiva", ha explicado Arias.

Los 18 premios Nobel han recordado que la "escasa regulación" del comercio internacional de armas convencionales, por importe de más de 70.000 millones de dólares estadounidenses, "favorece el conflicto, la violencia y las violaciones graves de Derechos Humanos, con efectos demoledores para la salud, la seguridad y el desarrollo económico y social sostenible".

Además, han incidido en que la "ausencia" de normas internacionales jurídicamente vinculantes que regulen estrictamente el comercio mundial de armas convencionales representa un "fracaso monumental" de la comunidad internacional.

"Como médico africano, he visto demasiado sufrimiento personal a causa de la violencia de las armas. La consecuencia de un comercio no regulado de armas, multiplicadas por todo el mundo, es una catástrofe mundial en términos de salud pública", ha afirmado el doctor Robert Mtonga, uno de los miembros de Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1985.

Amnistía Internacional ha defendido la necesidad de una "regla de oro" contenida en ese Tratado sobre el Comercio de Armas que "obligue a los Estados a impedir una transferencia internacional de armas cuando sea probable que esas armas ayuden a cometer crímenes de guerra y otras violaciones graves de Derechos Humanos".

"Cuando el Comité Nobel otorgó el Premio Nobel de la Paz a Barack Obama en 2009, lo hizo en reconocimiento de su aspiración a un cambio positivo en el país y en el mundo. Este tratado es la prueba de fuego para que el presidente de Estados Unidos que es capaz de conseguir la adopción de un instrumento global fiable capaz de controlar las actividades irresponsables del comercio internacional de armas", ha afirmado Brian Wood, director de la campaña Armas bajo Control y Derechos Humanos de Amnistía Internacional.

"Todas las capitales del mundo estarán atentas y en espera; millones de vidas son destrozadas cada año por un comercio mundial de armas que fomenta las atrocidades y los abusos, y los sobrevivientes ya se han cansado. La opinión pública mundial no aceptará un tratado diluido y con lagunas", ha concluido.

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