Víctimas y ciclistas, a favor de bajar la velocidad y aumentar radares, frente a conductores y expertos, que lo rechazan

Publicado 04/09/2018 17:44:42CET

Califican de "catastróficos", "negativos" e "intolerables" los datos de siniestralidad vial del verano

MADRID, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -

Asociaciones de víctimas, de automovilistas y colectivos vulnerables, así como expertos en Seguridad Vial, se encuentran divididos entre reducir a 90 kilómetros por hora la velocidad máxima en carreteras convencionales --que aglutinan el 77% de los fallecidos en accidentes de tráfico-- y en aumentar el número de radares para controlar precisamente la velocidad.

El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha anunciado este martes su deseo de reducir la velocidad en las carreteras secundarias y en incrementar el número de radares y, para justificar esto, ha puesto de ejemplo a Francia, que ha rebajado este año la velocidad en este tipo de vías a 80 kilómetros por hora con el resultado de una disminución de los muertos tras tres años de aumentos, y que cuenta con 4.000 radares frente a los 900 que hay en España.

Asociaciones de víctimas y ciclistas están de acuerdo. Para Ana Novella, presidenta de Stop Accidentes, algunas de estas medidas propuestas son "bienvenidas", así como el incremento de guardias civiles en las carreteras, pero también aboga por un endurecimiento de las penas. "Nos da más miedo la sanción y represión que perder la vida", justifica a Europa Press Novella, que califica de "negativo totalmente" el balance de fallecidos del verano dado a conocer este martes. En julio y agosto de 2018 hubo 259 muertos, frente a los 225 de julio y agosto en 2017.

También el presidente de Asociación DIA, Francisco Canes, aplaude que se vayan a aumentar los efectivos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil (ATGC) a partir de septiembre, pero pide tomar medidas de manera "urgente" para volver a la senda de descenso de muertos.

Y celebra la propuesta de reducir la velocidad, aunque Canes prefiere "homogeneizar" el límite para que todos los vehículos circulen a la misma velocidad. Además, exige, "restringir al máximo la circulación" por las carreteras convencionales, liberalizar los peajes y revisar los adelantamientos en zonas peligrosas. Con respecto a los radares, es partidario de que las sanciones sean "progresivas".

Desde la Coordinadora en Defensa de la Bicicleta (ConBici), también ven con buenos ojos las peticiones de Pere Navarro. Uno de sus portavoces, Manuel Martín, justifica en declaraciones a Europa Press estas medidas en que, es en las convencionales donde se producen más accidentes y por donde circulan los ciclistas. Además, afirma que el colectivo está a favor de rebajar el límite a 30 kilómetros por hora en ciudades, así como en incrementar el número de radares y endurecer las sanciones.

Por su parte, Fundación PONS --del que era asesor Navarro antes de incorporarse a la DGT--, recuerda que desde 2015 lleva pidiendo que el límite de carretera convencional sea homogéneo en 90 kilómetros por hora. "Los países con buenos índices de siniestralidad en Europa cuentan con límite de carretera convencional entre 80 y 90 kilómetros por hora", inciden desde la entidad.

Entre otras de las medidas que propone, se encuentran la obligatoriedad del uso de la luz de cruce en todas las carreteras convencionales, el establecimiento de un límite general de velocidad de 30 kilómetros por hora para las calles de un único sentido y carril, y la creación de una Secretaría de Estado de Movilidad.

MOTORISTAS, AUTOMOVILISTAS Y EXPERTOS, EN CONTRA

Por el contrario, el colectivo de motoristas no confía en que las propuestas de Navarro sirvan para reducir la siniestralidad. La vicepresidenta de la Plataforma Motera para la Seguridad Vial (PMSV), María José Alonso, es tajante: "No es la solución, no van a servir absolutamente para nada, es gastar dinero donde no toca". A su juicio, habría que reformar el carné por puntos y reeducar a la ciudadanía en Seguridad Vial.

Alonso ha calificado los datos de este verano de "catastróficos" y de "barbaridad". "Lo triste es que en pleno siglo XXI vayamos a peor", ha lamentado en declaraciones a Europa Press la vicepresidenta de PMSV.

En contra también está Automovilistas Europeos Asociados (AEA). Para su presidente, Mario Arnaldo, el "problema" de las vías secundarias son los adelantamientos, no la velocidad que, en su opinión, es la "fijación" que ha tenido el director general de Tráfico en los últimos años.

Por ello, para Arnaldo --que califica de "especialmente preocupante" el incremento de muertos en julio y agosto--, las propuestas de Navarro "tienen que estar avaladas por estudios" que evidencien si es la velocidad un "factor preponderante" en la siniestralidad. En lugar de utilizar un límite genérico, que en su opinión sirven para recaudar más, aboga por límites específicos de velocidad (por tramos).

Igualmente piensa el director general de la Federación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL), Javier Llamazares, partidario pero "siempre y cuando se haga un estudio". Según ha señalado a Europa Press, desde la Federación apuestan por la rebaja de la velocidad en determinados tramos o en aquellas vías que lo necesiten. Lo mismo considera sobre los radares, pues dice que se deberían aumentar en las carreteras con mayor accidentalidad, pero "no poner por poner".

Llamazares, que ha calificado de "negativo" el balance del verano, apuesta por realizar campañas, por la formación y educación vial, así como por la mejora en el mantenimiento de las carreteras e incidir en el consumo del alcohol y drogas.

Finalmente, desde RACE destacan otras medidas para reducir la siniestralidad vial ante los datos "intolerables" de este verano. Aunque no mencionan la reducción de la velocidad en ningún tipo de vía, sí proponen que se incentive "el uso de las autopistas a través de medidas que desvíen el tráfico de las carreteras convencionales".

Asimismo, hacen hincapié en la implementación de un "plan urgente" con respecto al estado de las infraestructuras, así como en aumentar las campañas de sensibilización y reducir el IVA en accesorios y mantenimiento en seguridad (que actualmente se gravan con el 21%), entre otras.

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