Once años para el esquizofrénico que mató a tiros a su tío

 

Once años para el esquizofrénico que mató a tiros a su tío

Actualizado 17/12/2013 22:41:03 CET

SAN SEBASTIÁN, 13 Dic. (EUROPA PRESS) -

   La Audiencia de Guipúzcoa ha condenado a diez años de prisión por asesinato, tres meses por allanamiento de morada, tres meses por tenencia ilícita de armas y seis meses por daños causados por incendio, al joven enfermo de esquizofrenia de Lasarte-Oria que mató a su tío disparándole varios tiros en un caserío de la localidad guipuzcoana en abril de 2012.

   El juez declara la eximente incompleta de alteración o anomalía psíquica y la atenuante analógica de confesión de la infracción para imponer una pena de diez años de prisión a J.T.H. y su inhabilitación absoluta durante la duración de la condena.

   Además, "para neutralizar su peligrosidad criminal posdelictual", impone la medida de "hasta un plazo máximo de 20 años de internamiento para un tratamiento médico en un establecimiento adecuado a la esquizofrenia paranoide que padece".

   De este modo, el magistrado pide que se remita la resolución judicial a la Dirección de la Red de Salud Mental de Guipúzcoa para que, "a la mayor brevedad posible", comunique a la Audiencia Provincial si, atendiendo al perfil psiquiátrico del condenado, es posible el cumplimiento de la medida de internamiento para tratamiento médico en la Unidad de Psiquiatría Legal del Hospital Aita Menni de Arrasate.

   En concepto de reparación del daño, J.T.H. tendrá que abonar a cada uno de los hermanos de la víctima la cantidad de 10.218 euros en concepto de indemnización por daño moral y, además, al dueño del coche que fue incendiado la cantidad de 900 euros por los desperfectos ocasionados en el mismo.

HECHOS

   La sentencia considera probado que en torno a las 3.30 horas del día 7 de abril de 2012, el condenado, de 27 años, se dirigió conduciendo su vehículo al caserío Pepe Enea de Lasarte, propiedad de su padre y sus siete tíos, entre ellos el fallecido, que residía en el mismo junto a otro hombre, que colaboraba en el cuidado de los animales.

   La resolución destaca que J.T.H. acudió al caserío "con el propósito de acabar con la vida" de su tío, de 46 años, y accedió al mismo por la cuadra de vacas, subió por una escalera de mano hasta un granero situado en un nivel superior y posteriormente entró al recibidor de la planta baja de la vivienda.

   En esos momentos, tanto el fallecido como la persona que también vivía en el caserío dormían. El acusado se dirigió al salón-comedor, donde sabía que se guardaban dos escopetas, una de las cuales pertenecía a su padre. El joven tomó esta, le puso tres cartuchos de munición y esperó a que su tío bajara para acabar con su vida.

   Como el tiempo transcurría sin que su tío bajase, decidió subir a la habitación de aquel, y "tras pegar una patada a la puerta, rompiendo el pasador que estaba colocado, entró en la habitación, y con ánimo de acabar con su vida, desde el umbral de la puerta de la habitación, y una distancia de metro o metro y medio entre la boca de la escopeta y el cuerpo de la víctima, disparó los tres cartuchos sin que la víctima, al estar tumbada y somnolienta en la cama, pudiera reaccionar para impedir o repeler el ataque".

   La sentencia señala que los disparos alcanzaron a la víctima en el muslo izquierdo junto a la ingle, el abdomen, en la mano derecha e izquierda y en la axila derecha, dejándole malherido.

   El joven, al comprobar que no había logrado el propósito de matar a su tío, bajó de nuevo al comedor, cargó la escopeta con otro cartucho y volvió a subir y, para asegurar su fallecimiento, "se acercó a la cama donde yacía, le colocó el cañón de la escopeta en la cabeza y le disparó", lo que causó su muerte inmediata.

   El acusado salió del caserío utilizando el mismo camino por el que había entrado, llevando consigo la escopeta y los cartuchos disparados, aunque uno de ellos se le cayó en la escalera cuando descendía a la planta baja.

   Tras salir del caserío, cogió gasolina del depósito de una motocicleta allí estacionada, perteneciente a alguno de sus primos, y se dirigió al vehículo de otro de sus tíos, rompió el cristal de la puerta del conductor, vertió la gasolina en el interior del coche y le prendió fuego con lo que el turismo quedó totalmente calcinado.

   Después, el joven abandonó el caserío y se dirigió al Puente de Santu Enea de la localidad de Usurbil, donde se deshizo de la escopeta y los cartuchos, arrojándolos al río Oria.

ESQUIZOFRENIA

   El Jurado ha destacado que J.T.H. padece "una esquizofrenia paranoide y un abuso de tóxicos, asociado a un coeficiente intelectual límite". El 11 de mayo de 2007 inició un tratamiento en un Centro de Salud Mental de Guipúzcoa para contener las ideas delirantes y las alucinaciones auditivas que padecía.

   Pese a que la evolución inicial fue "positiva", en enero de 2012 dejó de acudir al Centro de Salud Mental y, de forma simultánea, recayó en el consumo de drogas, principalmente de anfetaminas y MDMA, y cesó en la toma de la mediación pautada para contener las ideas delirantes.

   La resolución señala que, el día de los hechos antes de acudir al caserío había consumido una raya de speed y se dirigió a Pepe-Enea con la idea de matar a su tío, "al sentirse agraviado por la reprimenda que éste le había echado cuatro días antes por llevar a un desconocido al desván del caserío y por el rencor que sentía hacia su tío al pensar que, con su tío Ignacio, mandaba más que su padre en el caserío".

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