Declaran culpable a la mujer que asfixió a su marido

Actualizado 11/03/2008 15:46:25 CET

SEVILLA, 11 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un jurado popular declaró hoy culpable a la mujer acusada de matar a su marido asfixiándolo con una almohada durante madrugada del 3 de julio de 2006 en su domicilio ubicado en la calle San Luis de la capital hispalense.

La portavoz del jurado anunció hoy que el veredicto recoge como probado por unanimidad que la inculpada mató "consciente y deliberadamente" a su pareja, con quien "tenía lazos afectivos" a pesar de que habían iniciado los trámites de separación.

Asimismo, el tribunal popular ha considerado probado por seis votos a favor frente a tres en contra que en el momento de los hechos la procesada tenía sus actitudes "ligeramente disminuidas".

Por otro lado, el veredicto mantiene como hecho no probado que F.R.M., "que era consciente de lo que hacía", actuara "en legítima defensa" porque estaba siendo "objeto de agresiones sexuales". Finalmente, siete de los miembros del jurado consideraron que la imputada no contribuyó con la Policía para el esclarecimiento de los hechos.

Por todo ello, el jurado declaró a F.R.M. culpable de "haber dado muerte conscientemente a su marido asfixiándolo con un cojín de la cama". Además, el tribunal mostró una actitud "desfavorable" ante una posible petición de indulto.

De esta manera, el Ministerio Público reclamó para la acusada una pena de 15 años de cárcel, así como la acusación particular, que rebajó en cinco años su solicitud inicial de pena atendiendo a una atenuante de arrebato. Por su parte, el letrado de la defensa, una vez hecho público el veredicto, pidió para su cliente una condena de siete años, seis meses y un día de cárcel.

EL JUICIO

La vista oral comenzó en la mañana del lunes 4 de marzo, cuando la inculpada alegó que su marido abusó sexualmente de ella "atada en la cama" e indicó que su intención no fue la de "matarlo". En su declaración, la procesada, que indicó que "nunca" maltrató a su marido, lamentó que al principio la relación era buena, pero que V.J.A.R. "fue cambiando poco a poco y comenzaron los insultos y las agresiones".

"Me decía que no servía para nada. En la intimidad era muy agresivo y quería practicar cosas que a mi no me gustaban", subrayó entre lágrimas la inculpada, quien agregó que su compañero le decía que "tenía que obedecerlo porque era su esposa".

El día del fatal suceso la acusada afirmó que su marido, "después de que se bebiera tres o cuatro cervezas en un bar de La Alameda", le pidió que se pudiera "bonita" y, según dijo, la obligó a ponerse "ropa interior roja".

"Me ató en la cama con las sábanas. No era la primera vez. Fue tanto el sufrimiento y tanta la humillación que yo no podía entender porque siempre venía a pedirme perdón al día siguiente", continuó F.R.M., que apuntó que en la madrugada del fallecimiento le hizo "de todo" porque decía que "era suya".

Afirmó que tras soltarse las muñecas le puso una almohada a su pareja en la cara pero que su intención "no fue la de matarlo". "Me sentí como una mierda y tomé todas las pastillas que tenía para mi tratamiento" psiquiátrico, sentenció la imputada, que cuando despertó supuestamente salió de la casa y acudió a una cabina. "Llamé a la Policía y le dije que creía que había matado a mi marido", concluyó.

Al día siguiente, dos de las vecinas de la acusada aseguraron que el día de los hechos escucharon gritos de socorro de un hombre, aunque precisaron que parecían "muy lejanos" por lo que no pudieron confirmar que la llamada de "auxilio" fuera de la víctima.

Una de ellas aseguró que F.R.M. faltaba al "respeto" en ocasiones por su "fuerte carácter", mientras que el fallecido "era una persona correcta y educada", agregó.

"Aquel día identifiqué la voz bronca de un hombre que pedía socorro y me daba la sensación que procedía del piso de abajo", prosiguió la testigo, quien concluyó que cuando cesaron los gritos escuchaba un ruido "raro" que "parecía que arrastraban a un muerto", aunque --reconoció-- "fue una paranoia" suya.

INFORME DE LA AUTOPSIA

Los dos médicos forenses que llevaron a cabo el levantamiento del cadáver confirmaron que la víctima tenía en la cara "las marcas de un cojín", lo que explica que "hubo una presión fuerte y continuada" por parte de la supuesta agresora.

Los facultativos explicaron que el cadáver, que estaba en una fase cercana a la "putrefacción", tenía cabellos rubios presuntamente de mujer en una de sus manos, si bien descartaron que observaran restos de semen en el cuerpo de la víctima. Asimismo, apuntaron que había manchas de sangre en varias dependencias del domicilio, por lo que el cadáver "podría haber sido cambiado de sitio".

Por su parte, los médicos que practicaron la autopsia aseveraron que el fallecido "no tenía lesiones procedentes de golpes", pero "los pulmones estaban hinchados como consecuencia de haber muerto por asfixia". "Concluimos que la muerte tuvo lugar por obstrucción de las vías respiratorias en unos cuatro minutos".

En la cuarta sesión, los psicólogos encargados de redactar el informe de salud mental de la acusada concluyeron que la mujer enjuiciada "es una persona inquieta, algo teatral, poco colaboradora y manipuladora".

En este sentido, confirmaron que F.R.M. presenta un trastorno de personalidad, si bien destacó que tal alteración "no afecta a la forma de conocer lo que está bien y lo que está mal".

"La situación vivida tuvo que ser muy intensa porque al relatar los hechos estaba en fase casi de hiperventilación", manifestó un forense, quien indicó que la narración de lo acaecido "estaba en consonancia con sus emociones", aunque destacó que existiera algún "trastorno psicótico".

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