Desarticulado un grupo dedicado al tráfico de drogas y hurtos con la detención de dos españoles y dos rumanas

Actualizado 09/02/2007 11:19:03 CET

Incautados más de ocho kilos de hachís, armas, joyas y numerosos artículos sustraídos

SANTANDER, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

Efectivos del Grupo de Estupefacientes de la Jefatura Superior han culminado la denominada 'Operación Cardo', desarticulando un grupo formado por dos españoles y cuatro rumanos que residían en Sierrapando, y se dedicaban "profesionalmente" al tráfico de hachís y a los hurtos en comercios. Han detenido a cuatro personas, una pareja española y dos mujeres rumanas, y falta por detener a los compañeros de estas últimas, que están fuera de Cantabria.

En la casa donde vivían en Sierrapando se han incautado más de ocho kilos de hachís, dos escopetas, joyas, diez teléfonos móviles, cámaras fotográficas, impresora, radiocasetes, tarjetas de memorias, zapatillas de deporte, ropa, colonias y otros artículos sustraídos en comercios, y destinados principalmente para enviarlos a Rumania.

La operación se inició en septiembre y se precipita el día 5 cuando al principal sospechoso, Juan Carlos M.G., le detienen con 200 gramos de hachís los policías de Seguridad Ciudadana que están de servicio de prevención de la delincuencia en el Barrio Chino de Santander.

Juan Carlos M.G., español de 37 años, domiciliado en Sierrapando, Torrelavega (Bº del Carmen 331), es el cabecilla del grupo y tiene un historial de 18 detenciones, una por tráfico de drogas y los últimos arrestos por hurtos.

Las otras tres detenidas son María Inés R.P., española, compañera del anterior y con una detención por hurto el año pasado; Mariana Denisa C., rumana de 24 años, detenida en una ocasión por estancia ilegal; y Anca Lucia G., rumana de 24 años, detenida en Valencia por robo con fuerza.

EFECTOS INTERVENIDOS

Cuando detienen a Juan Carlos y María Inés en Santander, les incautaron 200 gramos de hachís en diferentes trozos. En el registro de Sierrapando encontraron 8.100 gramos de hachís en pequeños tozos listos para su venta y en tabletas de 200 gramos; una carabina del 22 y una carabina de aire comprimido; un puñal grande y una navaja; una bascula digital; un radiocasete; tres cámaras video-fotográficas; dos cámaras fotográficas; un teleobjetivo; varias joyas; equipos electrónicos; una impresora portátil; un concentrador informativo; equipos de electrónica de vehículos; tarjetas de memoria y cartuchos de memoria; un reproductor MP3 de video; colonias y productos de cosmética; 20 pares de zapatillas de marca; cazadoras de piel y ropas de vestir; un monovolumen marca Chrysler; un destornillador grande y una maza de albañil.

El Grupo de Estupefacientes inició la investigación en septiembre cuando conocen que unos ciudadanos rumanos están cometiendo hurtos y a la vez traficando con hachís. Al poco entra en escena un español y, cuando identifican a Juan Carlos M.G., están seguros de caminar con acierto porque ya, en ocasiones anteriores, han relacionado a este individuo con cantidades importantes de hachís.

Las gestiones policiales van probando la actividad en el "trapicheo" de Juan Carlos y su pareja María Inés, a los que no se les conoce otra ocupación. Ya han centrado la vivienda que comparten con lo rumanos en Sierrapando y, cuando se están efectuando las ultimas vigilancias, Juan Carlos y su compañera "caen" en el servicio de prevención policial montado en el Barrio Chino para evitar el tráfico de drogas.

La tarde del día 5 la pareja "pasa" hachís en la calle Limón y, pese a que se dan a la fuga en el Chrysler Voyager, les detienen en Jesús de Monasterio, ocupándoles los 200 gramos de hachís que llevan en diferentes trozos, listos para su venta, además de seis teléfonos móviles y 67 euros.

REGISTRO Y DETENCIONES

Cuando los detenidos llegan a Jefatura, los de Estupefacientes se disponen a "tirar del grupo" rápidamente y, a mediodía del día 6 registran la casa del Barrio La Capilla del Carmen 331, en Sierrapando. Arrestan a la ciudadana rumana Maria Denisa y, más tarde en Santander, a Anca Lucia que trabaja en un locutorio, pero sus compañeros están fuera de Cantabria, por lo que dan orden de detención contra ellos.

El Grupo de Hurtos investiga los numerosos objetos intervenidos y procedentes de hurtos en comercios, como lo demuestran algunos artículos que aún tienen las etiquetas. El caso también sigue abierto porque el destornillador grande y la maza que les han ocupado hace sospechar a los investigadores si también están relacionados con robos con fuerza cometidos en locales y naves industriales.

La Jefatura Superior de Policía da por "seguro" que con estas detenciones queda desarticulado un grupo organizado, dedicado de manera constante a los hurtos en comercios y al tráfico de drogas en Santander y Torrelavega. Los objetos sustraídos los almacenaban en el domicilio con objeto de trasladarlos posteriormente a Rumania.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies