La Guardia Civil dejó en libertad a los jefes del trabajador que perdió un brazo en Gandia tras tomarles declaración

Actualizado 10/06/2009 16:14:20 CET

VALENCIA, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Guardia Civil de Gandia (Valencia) dejó en libertad a los dos jefes del trabajador inmigrante, de 33 años, que perdió el brazo izquierdo con una máquina de amasar en una panificadora del polígono Real de Gandia el 28 de mayo, tras tomarles declaración, según confirmaron a Europa Press fuentes cercanas a la investigación.

Los agentes detuvieron a los dos jefes, hermanos propietarios de un horno, el pasado martes por un delito contra los derechos de los trabajadores, ya que, supuestamente, tenían trabajando a su cargo a personas sin ningún tipo de contrato.

Respecto a la denuncia del joven, de nacionalidad boliviana, de que uno de los jefes le abandonó 50 metros antes de llegar al hospital porque carecía de contrato y no estaba dado de alta en la Seguridad Social, la Guardia Civil está investigando los hechos por si adopta cualquier otra medida, indicaron las mismas fuentes.

La Guardia Civil dio parte al juzgado de lo sucedido, aunque por el momento no ha abierto ninguna causa al respecto, según confirmaron a Europa Press fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).

El joven llevaba trabajando en este empresa de Gandia algo más de un año y medio, sin contrato de trabajo, al igual que el resto de los compañeros, según denunció su hermana, Silvia. En el momento del accidente, el joven se encontraba amasando 40 kilogramos de harina y, cuando se le cayó una bolsa, se le quedó enganchado el brazo izquierdo en la máquina.

Tras el incidente, el jefe del joven lo subió a su vehículo y dijo de llevarlo al hospital San Francisco de Borja de Gandia, aunque unos 50 metros antes de llegar, le obligó a bajar y lo abandonó en plena calle, "mientras perdía mucha sangre". La hermana afirma que el empresario se comportó de esta manera porque "no tenía permisos ni licencias" y, además, "tenía a sus trabajadores sin contrato, sin papeles".

Un viandante fue el que ayudó al joven a llegar al servicio de Urgencias del hospital de Gandia, y una vez allí los médicos se pusieron en contacto con el cirujano Pedro Cavadas y su equipo para ver si le podían reimplantar el brazo.

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