La policía dice que el acusado de matar a Leire Rodríguez en Bilbao cambió varias veces su declaración y no colaboró

Juicio al marido de Leire Rodríguez
EUROPA PRESS
Publicado 11/04/2018 17:25:41CET

Los investigadores explican que llegó a "pedir cita" para cambiar las ruedas del coche y que no encontraron restos de sangre en la cocina

BILBAO, 11 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los agentes que participaron en la investigación de la muerte de Leire Rodríguez han explicado que el acusado, exmarido de la víctima, cambió en varias ocasiones su declaración y "en ningún caso" tuvo intención de colaborar con la policía, sino de "ocultar" e incluso llegó a "pedir cita" para cambiar las ruedas de su coche.

La Audiencia de Vizcaya ha celebrado este miércoles la tercera sesión del juicio con jurado por este crimen, que se cometió en Bilbao en agosto de 2015 y por el que juzga al exmarido de la víctima, J.M.P.

La Fiscalía, la Abogacía del Estado, la acusación particular ejercida por la familia y la acción popular de la Asociación Clara Campoamor piden penas de entre 23 y 30 años de prisión por un presunto delito de asesinato con alevosía, con agravantes de género y parentesco. La defensa plantea una petición de 7 años de prisión por un delito de homicidio, con diversas circunstancias modificativas.

En la sesión de este miércoles, han comparecido una docena de agentes de la Policía Municipal de Bilbao y de la Ertzaintza que participaron en la investigación desde que el cadáver de la víctima fue hallado en una carretera del barrio de La Peña, así como diversos expertos de la Ertzaintza encargados de efectuar las pruebas periciales.

Los policías han explicado que, desde un primer momento, se suscitaron "dudas" de que la joven hubiera sido víctima de un atropello porque no se daban signos "típicos" de un arrollamiento ya que "no veíamos restos materiales de un posible vehículo, ni huellas de frenada ni de derrape". Además, localizaron una mancha de sangre en la calzada que "no había sido proyectada", como es habitual cuando un coche golpea a una persona, sino que "parecía como si el cuerpo hubiese sido depositado allí".

Los agentes han relatado que el acusado cambió cuatro veces su declaración durante la investigación. Según han detallado, en un primer momento afirmó que había estado en casa con sus hijos y días después dijo que había mentido porque temía tener problemas con la custodia de sus hijos. Entonces, explicó que había ido a un aparcamiento a montar un radiocasette y que "había estado fumando unos porros y que se durmió", pero que "a la una y media estaba en el domicilio de sus padres".

Los investigadores han afirmado que cambió su versión porque, tras hablar con la familia de la víctima, supo que la policía estaba investigando imágenes de "todos los sitios posibles donde hubiera pasado el coche" del atropello y que iba a situar su vehículo en la zona.

Después, han indicado, se le requirió para comprobar la veracidad del recorrido que dijo haber realizado esa noche y "volvió a cambiar la versión a medida que iba transcurriendo el tiempo". La policía le citó finalmente para realizar una inspección de su coche, a la que no llegó a acudir. En esa jornada, intentó suicidarse arrojándose a las vías del tren.

Los investigadores han afirmado no haber visto durante la investigación muestras de "arrepentimiento" por parte del acusado y han asegurado que "en ningún caso" colaboró con ellos, sino que tuvo "intención de ocultar".

En este sentido, han indicado que solicitó un presupuesto para cambiar las ruedas del vehículo e, incluso, "pidió cita" para efectuarlo, si bien no fue posible hacer el cambio porque el vehículo fue retirado por la policía. También han apuntado que se encargó de limpiar la vivienda de Leire después de los hechos.

Asimismo, uno de los agentes ha señalado que, a su entender, "el tema de la premeditación queda claro", teniendo en cuenta que "desde el 23 de julio se produce un primer contacto" con una persona, que también ha declarado en sesiones anteriores del juicio, a la que "solicita matar a una persona, para lo que él mismo le facilitaría una pistola" y luego "rebaja la petición porque no accede, y se le solicita conseguir el móvil y acceder a la vivienda para franquear el acceso al acusado".

EN EL BAÑO

Por otro lado, los investigadores han explicado que, al inspeccionar la vivienda de la víctima, localizaron restos de sangre principalmente en el baño, de manera que "se podía determinar que era el punto de la vivienda donde habían ocurrido los hechos". También se observaron retos en el pasillo y en la entrada de la casa.

A pregunta del jurado, han detallado que no se encontraron restos de sangre en la cocina, estancia donde el acusado dijo en su declaración haber iniciado una discusión con la joven.

Asimismo, los expertos policiales han explicado que se localizaron restos biológicos de la víctima dentro del maletero y en los bajos del coche del acusado, así como en el asiento del copiloto.

Los peritos han declarado que se encontraron en un calcetín marcas "idénticas" al dibujo de una chapa del vehículo, aunque "no es posible llegar a determinar si es exactamente ésa", y marcas en un protector del coche "compatibles" con el pantalón de la chica.

También examinaron una fotografía de unas marcas en el cuerpo de la víctima cuyo dibujo "pudiera corresponderse" con las ruedas traseras del coche. Las manchas encontradas en el cuerpo y en un calcetín, ha indicado uno de los agentes, pueden apuntar a que la víctima "posiblemente no estaba muerta en ese momento".

Por otra parte, los investigadores han explicado que se localizaron en el cuerpo de la víctima "típicas señales", en brazos y zona de ojos, de haber sido "sujetada" o de que "hay lucha", y lesiones en la boca "compatibles con que la hubieran tapado la boca para evitar que pidiera auxilio". Asimismo, han indicado que no encontraron restos de ADN del acusado en las uñas de la víctima.

Asimismo, uno de los agentes ha explicado que el análisis del móvil de la víctima permitió determinar que, durante la noche de los hechos, había recibido varias llamadas del acusado y poco después de las diez se envió un mensaje a una persona con la que Leire había quedado en el que decía que iba a retrasarse y que, según los investigadores, o bien lo mandó ella porque el acusado estaba con ella o el propio acusado porque "el teléfono estaba desbloqueado y se podía acceder a él".

También se registró posteriormente una llamada a otra persona con la que la víctima no tenía relación y que, según ha indicado, "lo más probable" es que el acusado hiciera.

Otro de los agentes ha relatado que, durante la investigación, un vidente declaró que el acusado había contactado con él para hacer "una especie de conjuro" para que la víctima volviera con él, para lo que le pagó 600 euros y días después le llamó para decirle que "no había surtido efecto" y que le devolviera el dinero.

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