Trasladados a Puerto III (Cádiz) y Teixeiro (La Coruña) los presos que retuvieron a un funcionario

Actualizado 16/03/2011 21:06:42 CET

SEVILLA, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha aprobado el traslado a las prisiones de Puerto III (Cádiz) y Teixeiro (La Coruña) de los dos presos de la cárcel de Morón de la Frontera (Sevilla) incluidos en el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) que retuvieron este martes durante aproximadamente dos horas y con armas punzantes de fabricación casera a un funcionario dedicado a la educación de los presos, si bien el incidente fue finalmente resuelto sin heridos al deponer los internos su actitud y entregar sus rudimentarias armas.

En este sentido, fuentes de Instituciones Penitenciarias han informado a Europa Press de que, una vez tuvo lugar el incidente, y tal y como marca el protocolo, el director del centro penitenciario de Morón de la Frontera, José Vidal, solicitó al departamento de Mercedes Gallizo el traslado de los dos internos, que fue aprobado inmediatamente, tras lo cual la Guardia Civil trasladó en la misma tarde del martes a uno de los internos a la cárcel de Puerto III y al segundo a la prisión gallega de Teixeiro, donde permanecerán en un módulo de régimen cerrado.

Asimismo, las fuentes han precisado que, además del traslado, ambos presos serán sancionados, aunque por el momento no se ha decidido qué sanción en concreto se les impondrá, destacando que, tras el incidente ocurrido en torno a las 11,15 horas de este martes, el funcionario implicado continuó su jornada hasta por la tarde con "total" normalidad.

El director de la prisión ya explicó a Europa Press que los hechos se desencadenaron cuando ambos presos eran conducidos a las estancias del centro penitenciario destinadas a las actividades "de escuela", siendo acompañados por varios funcionarios entre los que figuraba este educador.

LOS HECHOS

Cuando uno de los presos se encontraba ya en la habitación, el restante habría entrado empujando hacia el interior al educador, tras lo cual ambos internos blandieron sendas armas punzantes elaboradas de forma casera con fragmentos de chapa o de una lata. Inmediatamente, los funcionarios aislaron por completo la estancia en la que los dos reos retenían al funcionario en cuestión, tras lo cual el propio director del centro se desplazó hasta el lugar de los hechos para buscar una salida a la situación.

Los presos, según dijo Vidal, ya contaban con "pequeños incidentes a sus espaldas" y reclamaron desde heroína hasta acceso directo con los medios de comunicación social. Se entabló entonces una negociación en la que, pasado un tiempo, los reos "dieron por perdido" su intento de rebelión, reduciendo sus reivindicaciones a contactar con sus familias o incluso la pareja de uno de ellos. La dirección del centro penitenciario permitió que ambos contactasen, vía llamada telefónica, con las personas que deseaban, tras lo cual los presos depusieron su alzamiento y entregaron sus rudimentarias armas.

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