Defensor del Menor dice que la castración química no es solución para los pederastas y pide penas más duras

 
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Defensor del Menor dice que la castración química no es solución para los pederastas y pide penas más duras

Actualizado 25/08/2007 17:00:17 CET

MADRID, 25 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, afirmó hoy que la castración química, planteada por el presidente francés, Nicolás Sarkozy, como una posible pena para los pederastas, "no es una solución" en la lucha contra este tipo de delincuentes, ya que "no está garantizado que sea efectiva", y demandó el endurecimiento de las penas.

En declaraciones a Europa Press Televisión, señaló que la castración química, al "evitar la lívido del individuo", puede provocar que este tipo de delincuentes reaccionen violentamente ante la frustración de su deseo y propiciar "otro tipo de delitos aún más graves para los menores".

Por este motivo, se mostró partidario de, en lugar de recurrir a ese tipo de "tratamientos terapéuticos", trabajar más "desde el punto de vista penal" y garantizar que "los presos que han cometido este tipo de delitos tan execrables se pasen un buen tiempo a la sombra".

"Son delitos de repetición, en los que habitualmente se cae repetidas veces, y tú no puedes garantizar, ni siquiera con la castración química, que un individuo que ha sido condenado no vuelva a delinquir, por lo tanto, es muy importante el trabajo concienzudo dentro de la prisión y que sean penas muy duras", manifestó.

En este sentido, afirmó que la institución que él dirige ha pedido ya en múltiples ocasiones que se "adapte el código penal" a las características propias de este tipo de delincuentes sexuales. "No debemos olvidar que la figura del pederasta no existe en el Código Penal, existen los abusos sexuales con menores, pero se debería contemplar", argumentó.

Concretamente, Canalda subrayó la necesidad de evitar que "se rediman penas por el trabajo o por buen comportamiento" y que todos los casos de abuso sexual a menores tengan la consideración de violación y, por tanto, se aplique la pena más elevada. "Entre abuso sexual y violación hay un margen importantísimo en la pena, prácticamente la mitad, y eso es lo que deberíamos obviar en el caso de los menores", dijo.

"Cuando un niño de dos años no ejerza oposición a unos abusos sexuales --requisito necesario para que el delito sea considerado violación y se aplique la máxima pena--, lo que hay que entender es que menores de determinada edad ni siquiera pueden ejercer esa oposición", señaló.

Además, apuntó que sería necesario, ya que los pederastas suelen reincidir, "trabajar desde la propia prisión, estudiar individualizadamente cada caso y ver cuál es la posible reinserción que tiene el individuo" porque, a su juicio, "hay casos que son prácticamente irrecuperables".

"Lo que tiene que hacer la administración con estos individuos que son peligrosos es, una vez que hayan cumplido su pena, establecer medidas de seguimiento, aunque sólo sea para evitar que puedan cometer nuevos delitos", propuso.

Para Canalda, en el momento político actual es ya "muy complicado" llevar a cabo estas reformas legales, pero "sería una buena idea que los partidos políticos que concurren a las elecciones lleven en sus programas electorales una adecuación del Código Penal para esos delitos tan graves".


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