Retiran la custodia de sus dos hijas a una madre sevillana por signos de maltrato que se debían a una enfermedad

 
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Retiran la custodia de sus dos hijas a una madre sevillana por signos de maltrato que se debían a una enfermedad

Actualizado 05/05/2008 12:40:43 CET

SEVILLA, 5 May. (EUROPA PRESS TELEVISIÓN) -

Una madre sevillana, Carmen Espejo, perdió la custodia de sus dos hijas en el año 2000 tras ser acusada de tenerlas malnutridas y de maltratar a la menor de ellas, hasta que la Audiencia Provincial de la localidad hispalense reconoció seis años después que estos síntomas respondían a una enfermedad genética, el síndrome de Cornelia de Lange, en el que los pacientes se producen autolesiones y sufren trastornos alimenticios.

Por todo ese tiempo que ha tenido que pasar separada de sus pequeñas por unas acusaciones que han resultado ser falsas, esta mujer reclama una indemnización de tres millones de euros al Ministerio de Justicia.

El abogado que lleva el caso, Enrique Carrasquilla, explicó en declaraciones a Europa Press Televisión que la reclamación se basa en que el tiempo que ha estado Carmen sin sus hijas --seis años-- es "irrazonable e irracional", un período que ha convertido la vida de las dos menores "en todo un proceso judicial".

Asimismo, señaló que tiene en cuenta los "prolongadísimos retrasos injustificados que sufrió el pleito desde que en 2000 la Junta separó a la madre de sus dos hijas alegando que la pequeña sufría malnutrición, deshidratación y signos de maltrato".

Sin embargo, la situación planteada no era tal, puesto que la pequeña sufría una enfermedad genética conocida como síndrome de Cornelia de Lange, cuyos síntomas la Audiencia Provincial de Sevilla no comprobó hasta varios años después.

El letrado indicó que los servicios jurídicos del Estado "tienen que hacer ahora un informe formal sobre el recurso para luego analizarlo y decidir sobre él". "En caso de que lo desestimen recurriremos ante la Audiencia Nacional", prosiguió.

El auto de la Sección Sexta de la Audiencia que devolvió la custodia a Carmen Espejo respondía a un recurso de apelación interpuesto por la madre después de que el Juzgado de Familia número 17 no ejecutara un auto anterior de la Audiencia, de fecha 19 de enero de 2005, en el que ordenaba la restitución de las niñas.

Diez meses después, tras denunciar su caso en los medios de comunicación, la pequeña de las niñas --que se encontraba en un centro de menores-- le fue devuelta a su madre. En el caso de la mayor, la Audiencia ordenó en abril de 2006 que ésta, en preadopción, le fuera entregada a la madre de "forma provisional y cautelar" hasta que se resolviera el recurso presentado por la misma.

De este modo, y casi un año después, el auto, contra el que no cabía recurso ordinario, consideró que existían ya varios informes que ponían de manifiesto que la reincorporación y reintegro de la guarda y custodia había constituido un éxito, añadiendo que la convivencia de la familia integrada por la madre y las dos hermanas presentaba unos perfiles "de absoluta normalidad".

Posteriormente, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) admitió a trámite el recurso de la trabajadora de Lipasam Carmen Espejo en el que reclamaba una indemnización de 1.844.592,50 euros a la Junta de Andalucía por los daños morales causados a la madre y a la abuela por la retira irregular de las niñas.

Enrique Carrasquilla manifestó que este recurso, que se encuentra en la Sección Tercera de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA --con sede en Sevilla--, "puede durar años en resolverse dado el volumen de trabajo que nos consta que tiene esta sala".

La reclamación de la indemnización por los daños morales causados por la retira de las dos menores fue interpuesto por la madre ante el TSJA "por silencio administrativo", después de que reclamarán por vía administrativa sin que la Junta diera respuesta en el plazo estipulado legalmente.

En este sentido el letrado recordó que "no sólo no se la ha pedido disculpas por parte de la Junta por el error cometido, sino que además suma al largo sufrimiento de esta mujer un nuevo proceso", a lo que añadió que "la indemnización debe ser abonada cuanto antes porque sino pierde su sentido".

Para Carrasquilla "no hay dinero que pueda pagar el sufrimiento de haber perdido a sus hijas durante siete años, pero al menos sirve para poder dar una mejor calidad de vida a las niñas y mejorar su nivel de vida, además de proporcionarle una cierta garantía de futuro".


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