Publicado 09/06/2020 17:03CET

El acusado de causar el incendio forestal en Berja (Almería): "Estaba en mi casa, acostado, recién comido"

Audiencia Provincial de Almería
Audiencia Provincial de Almería - EUROPA PRESS - Archivo

ALMERÍA, 9 Jun. (EUROPA PRESS) -

El hombre acusado de provocar un incendio forestal que obligó al desalojo de varias viviendas en el barrio de Alcaudique, en Berja (Almería), ha asegurado este martes que "estaba en su casa, acostado recién comido" cuando se originó el fuego, y ha afirmado no tener "ni idea de cómo" se produjo.

F.J.F.S., quien se enfrenta a una pena de cuatro años y seis meses de cárcel, ha indicado que vivía en "una choza, enfrente" porque "no tengo familia y me busco la vida en la chatarra", y al ser preguntado por el testigo que le señaló como autor del incendio, ha dicho: "Sí, claro, las culpas son siempre para mí".

Visiblemente nervioso, el acusado ha remarcado que la zona, en el cerro Montivel, era "una escombrera llena de basura" y ha afirmado que el vecino que le identificó, cuya testifical es principal y única prueba de cargo, tenía en la zona "un corral con pollos y gallinas, y tres botellas de butano", un extremo que ha sido ratificado por el testigo, por guardias civiles y agentes de Medio Ambiente.

Sobre que estaba en posesión de un mechero ha dicho que es "fumador" y ha negado que tuviese "problemas" con los vecinos o ese mismo día amenazase con "que iba a prender fuego al monte". "Ni idea de quien fue", ha concluido.

En la testifical, los agentes de la Guardia Civil que intervinieron en el arresto, que tuvo lugar en agosto del pasado año, han dicho que tuvieron que "sacarlo de su casa porque corría peligro su vida" y han señalado que la detención se produjo porque el vecino "dijo que lo había visto desde la ventana prender fuego, sin ningún genero de duda".

Por su parte, el vecino se ha ratificado en su declaración y ha reiterado que el acusado, "al que he dado de comer", fue el autor del incendio. "Desde la ventana lo vi, como con un papel o un trapo. Él fue el que metió fuego; prendió muy rápido en unas pencas y tardó cuatro o cinco horas en extinguirse".

Al tiempo, ha afirmado que, tras esto, F.J.F.S. "salió corriendo y apareció como si no hubiera hecho nada". "No tengo ninguna duda, fue él", ha remachado.

Por su parte, los peritos de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BRIIF) han trasladado que, durante el incendio, "hubo cierto riesgo para las personas" pero no han podido asegurar que se originara con "intención de quemar" porque "cuando llegamos el agua de las mangeras de los bomberos había arrasado con cualquier evidencia".

Han dicho que reseñaron que fue intencionado "a raíz de la declaración del testigo" y, al ser preguntados por la defensa sobre si las llamas podrían haber sido provocadas con la intención de limpiar la zona, han reconocido que esa fue "nuestra primera hipótesis, nuestro criterio de trabajo".

"Era una escombrera, había muchos desperdicios, bidones, alambres, cartoles y rastro de que una zona había sido limpiada con una maquina", han concluido.

En el trámite de informes del juicio celebrado en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, el fiscal ha elevado a definitivo su escrito de calificación y ha pedido que se condene al acusado como autor de un delito de incendio forestal mientras que la defensa ha pedido la libre absolución para su patrocinado, en prisión provisional por estos hechos.

Los hechos tuvieron lugar entre las 15,00 y 15,30 horas del pasado 29 de agosto, cuando el acusado, según el Ministerio Público, habría prendido fuego "de manera intencionada" en una zona forestal ubicada en la parte trasera de las viviendas ubicadas en la calle Belén del citado barrio virgitano.

La presencia de las llamas movilizaron al servicio de extinción de incendios de la Junta de Andalucía, que se encontraba en las proximidades.

Así, el incendio se dio por controlado sobre las 18,15 horas de ese mismo día, mientras que su extinción total se registró a las 17,22 horas del día siguiente, lo que supuso un coste de 1.200 euros a las arcas públicas. Calcinó poco más de 0,2 hectáreas.