Germán Pérez, fundador de la sala Clamores: "La música en directo vive su mejor momento"

Actualizado 20/11/2012 14:40:05 CET

MADRID, 20 Nov. (EUROPA PRESS) -

Una noche de 1981, entre copa y copa, cinco amigos pensaron que la oferta de música en Madrid era "ínfima y muy escasa" y decidieron abrir un local de jazz. Más de 30 años después, el espíritu de la sala Clamores sigue intacto, aunque los tiempos han provocado que el abanico de estilos hoy sea más amplio.

"La música en directo vive su mejor momento. Nunca ha habido tantas salas en Madrid como ahora", ha afirmado Germán Pérez, fundador del famoso local, en declaraciones a Europa Press.

La sala Clamores cumple 31 años y para celebrarlo se ha publicado un libro en el que se recoge la trayectoria de este histórico rincón de la capital y se guarda "parte de la esencia" que reside entre sus cuatro paredes. "Es mucho más que estas cien páginas, pero la economía está maltrecha", justifica.

Junto a los artículos que se incluyen en este libro, aparecen fotos, muchas de ellas históricas, en blanco y negro y color, así como relatos en formato cómic y otras curiosidades. Chucho Valdés, Compay Segundo, Esperanza Spalding, Richard Bona o Stanley Jordan son algunos de los nombres que han protagonizado las noches de este lugar.

Además, este volumen va acompañado de un CD con las primeras grabaciones de jazz de España, desde 1926 a 1941, y un DVD grabado plenamente en Clamores, con actuaciones de artistas como Ara Malikian, Bob Sands Big band, Jerry González, Red House, Chano Domínguez o Pedro Iturralde.

Con el nacimiento de esta sala se aportó "un granito de arena a la vida cultural nocturna del país", ya que, según matiza Germán Pérez, "la música, aunque sea en estos recintos, sigue siendo cultura".

PÚBLICO "ÁVIDO DE NUEVAS CORRIENTES"

La historia de Clamores va unida inevitablemente a la de España. Su público, como los ciudadanos del país, ha cambiado a lo largo de los últimos 30 años casi en la misma medida. Según recuerda el fundador de la sala, en aquel momento de despertar cultural la gente estaba "ávida de nuevas corrientes".

En el año 2000, la sala abrió sus puertas a nuevos sonidos, más allá del jazz que caracterizó a este local desde su fundación. El flamenco, el pop y la música de raíces son algunos de los estilos habituales en la actual programación, aunque el blues y el jazz siguen siendo los estilos predominantes, según destaca Pérez.

Esta situación, lejos de perjudicar la imagen del local, lo ha baneficiado. "Podemos tener a figuras de primer orden de diferentes estilos", apunta. En palabras de Pérez, aunque la crisis "nos afecta", el público seguirá acudiendo a conciertos siempre que la oferta sea interesante.

Sus 30 años de vida han hecho a la sala Clamores testigo de las anécdotas más curiosas y típicas de los músicos. "Siempre hay algún miembro del grupo que llega tarde, incluso alguno falta. Pero hubo dos casos de dos músicos que llegaron el día antes", recuerda.

Los cortes de luz también han sido compañeros habituales de muchas veladas. Según recuerda, antes de un concierto de la Vieja Troba Santiaguera se fue la luz. Un ahora más tarde, el líder del grupo decidió comenzar el concierto antes de el espacio liberar del humo. Según señaló: "El público se merece un respeto".