Publicado 30/11/2021 21:27

Fundación Fernando Buesa, Gogoan-Memoria Digna y Elkarbizi celebran que ya no se vayan a organizar 'ongi etorris'

BILBAO, 30 Nov. (EUROPA PRESS) -

La Fundación Fernando Buesa, Gogoan-Memoria Digna y Elkarbizi han celebrado que ya no se vayan a organizar actos públicos de homenaje a presos de ETA cuando estos sean excarcelados, y han instado a seguir reflexionando sobre la "consideración social hacia los victimarios".

Las tres entidades, que impulsaron el documento "Los victimarios en el espacio público", que fue aprobado en varios ayuntamientos de Euskadi y Navarra, han destacado que esta es una "victoria ciudadana, que de forma mayoritaria pedía que se terminara con este tipo de actos, al menos en el espacio público".

En un comunicado conjunto, han manifestado que los recibimientos a presos de ETA cada vez que se daban "han sido socialmente tan criticados, sobre todo, porque concentraban la indecencia e indignidad de considerar a quien había matado o había colaborado en matar como un ejemplo social al que recibir con honores".

"Hacer esos recibimientos en el espacio público, con bengalas, música y pasacalles, tenía muy poco que ver con el afecto familiar y mucho con la reivindicación de un pasado terrorista", han reprochado, para subrayar que tanto las víctimas como las asociaciones han jugado el papel de "lupa ética, algo que ha sido fundamental para que el conjunto de la sociedad pudiéramos ser conscientes del daño que este tipo de actos estaban provocando en nuestra convivencia y en la memoria de las víctimas".

A su juicio, la "mejor manera de contribuir a un futuro en paz, con una convivencia sana y una memoria reparadora, es seguir reflexionando sobre la consideración social de los victimarios". "En ese camino dejar de considerar a los miembros de ETA como presos políticos, eliminar murales, pintadas y pancartas glorificadoras o reconocer definitivamente y para siempre la injusticia y la ilegitimidad del daño causado sin matices, es la mejor forma de contribuir al cierre de las heridas, porque deslegitimar socialmente la violencia terrorista es algo necesario y urgente", han dicho.

Tras constatar que estos homenajes "humillaban a las víctimas", han abundado que "también atacaban a la propia sociedad, porque esos homenajes, y la representación que conllevan, eran un ataque a las bases éticas más elementales, sin las cuales no podemos construir sociedad". "Celebramos este paso que, aunque tarde y después de haber generado un daño ético y moral evidente, llega gracias a la presión social", han concluido.

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