27 de febrero de 2020
 
Publicado 22/01/2020 18:46:32CET

Un estudio revela que los cambios extremos de intensidad durante olas de calor son determinantes en la mortalidad

Ola de calor en Alemania, Europa
Ola de calor en Alemania, Europa - KAY NIETFELD/DPA / KAY NIETFELD - Archivo

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los cambios extremos de intensidad en épocas de olas de calor pueden incrementar de forma considerable el riesgo de mortalidad y suponer un peligro para la salud humana que puede ser letal, en este contexto de cambio climático.

Un estudio publicado por un equipo interdisciplinar de la USC relaciona la intensidad de las olas de calor con la mortalidad diaria por causas naturales, cardiovasculares o respiratorias.

En Sevilla, por ejemplo, el paso de un día de baja intensidad a otro de intensidad extrema pueda aumentar este riesgo en un 173 por ciento.

La investigación recoge también datos de Barcelona, Bilbao y Madrid entre 1990 y 2014. En estas ciudades, el riesgo de muerte por causas naturales ascendería al 78 por ciento en las dos primeras y al 83 por ciento en la tercera, en ese supuesto incremento de intensidad de la ola.

El patrón resulta similar en el caso de las muertes por causas respiratorias y cardiovasculares, aunque con mayor importancia en las primeras.

El estudio emplea un índice biometeorológico para conocer la magnitud de este fenómeno y su incidencia en al salud humana. En este sentido, según explica el profesor Dominic Royé (que firma el trabajo junto a la profesora Margarita Taracido), la investigación es "pionera" en el uso del índice EHF (Excess Heat Factor) en relación a la temperatura diaria aparente, que tiene en cuenta la radiación solar, la humedad y la velocidad del viento.

De este modo, los riesgos estimados para las cuatro ciudades analizadas resultaron más elevados que en estudios previos basados en la temperatura del aire.

"Las políticas actuales deberían contemplar los diferentes riesgos asociaciones a una ola de calor", señala el autor, apuntando la necesidad de considerar tanto las "escalas regionales como las locales", además de las estatales, a la hora de estudiar los fenómenos meteorológicos, y evaluar la vulnerabilidad humana en función de las particularidades.

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