Archivo - El presidente de Consejo Soberano de Sudán, Abdelfatá al Burhan
Archivo - El presidente de Consejo Soberano de Sudán, Abdelfatá al Burhan - -/Kremlin/dpa - Archivo
Actualizado: martes, 26 octubre 2021 18:42

Defiende el golpe de Estado y denuncia que las fuerzas políticas "querían monopolizar" la transición

Dice que el Ejército "no interferirá" en la formación del nuevo Ejecutivo y promete que habrá nuevo primer ministro

MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

El presidente del Consejo Soberano de Sudán, Abdelfatá al Burhan, ha asegurado este miércoles que el primer ministro, Abdalá Hamdok, detenido el lunes por militares en el marco de un golpe de Estado, se encuentra en su vivienda "por motivos de seguridad".

"Hamdok es un invitado en mi casa, no un detenido, y volverá a su casa cuando las cosas se calmen", ha manifestado Al Burhan. "Hamdok está en mi casa para protegerle de las restricciones impuestas sobre él por las fuerzas políticas", ha dicho, antes de darle las gracias "por el último periodo como primer ministro".

El primer ministro fue detenido el lunes después de negarse a apoyar la asonada y después de que su vivienda fuera rodeada por militares, tras lo que el Gobierno denunció su "secuestro" y desveló que Hamdok había pedido a la población "ocupar las calles" para "defender la revolución".

Al Burhan, que ha dado una rueda de prensa para abordar la situación política en el país africano, ha defendido su decisión de disolver el Consejo Soberano de Transición y el Ejecutivo y ha denunciado que las fuerzas políticas "querían monopolizar" la transición, tras varias semanas de tensiones y acusaciones entre civiles y militares.

Por otra parte, ha asegurado que el Ejército "no interferirá" en la formación del nuevo Ejecutivo, tras varios días pidiendo la disolución del Gobierno para la creación de uno más aceptable para los militares, y ha resaltado que las Fuerzas Armadas han intervenido ante la "inacción" de las autoridades ante varias "crisis".

"Trabajaremos juntos para construir Sudán", ha argumentado, antes de agregar que "las Fuerzas Armadas hicieron todas las concesiones para lograr materializar los sueños de los sudaneses" tras el golpe de Estado militar que derrocó en abril de 2019 al entonces presidente, Omar Hasán al Bashir.

En este sentido, ha señalado que El Ejército "afirmó su rechazo a que ninguna parte controlara Sudán" y ha reiterado que "las fuerzas políticas" fueron las que intentaron acumular competencias, antes de indicar que la última iniciativa de Hamdok para solucionar las tensiones "fue secuestrada por un pequeño grupo" dentro de las Fuerzas para la Libertad y el Cambio (FFC).

Al Burhan ha denunciado además "incitación" y "ataques" a las Fuerzas Armadas y ha reseñado que "uno de los ministros hizo un llamamiento a la sedición". Por ello, ha alertado de que el país se deslizaba "a una guerra civil", según ha informado el diario 'Al Mashhad al Sudani'.

"Permitir que un grupo se hiciera con la fase de transición era una amenaza a la unidad de Sudán", ha dicho. "Hemos adoptado esta posición para restaurar el lustre de la revolución del pueblo sudanés", ha manifestado, antes de reconocer que "las Fuerzas Armadas no pueden completar esta fase en soledad".

"Necesitamos la participación del pueblo sudanés para completarla y garantizaremos que el Consejo Legislativo cuenta con jóvenes de la revolución", ha prometido, antes de desvelar que el Tribunal Constitucional será puesto en marcha "esta semana". "Queremos dedicarnos a proteger a Sudán tras entregar el poder a los civiles", ha argüido.

Por último, ha asegurado que no ha "cancelado" el Documento Constitucional pactado en 2019 tras el derrocamiento de Al Bashir y ha apuntado que "sólo" han sido anulados "los artículos relacionados con la participación de los civiles". "Se nombrará un nuevo primer ministro elegido por todos los estados sudaneses", ha zanjado.

El propio Al Burhan había anunciado poco antes de su discurso la disolución de todos los sindicatos y asociaciones profesionales en el marco de la batería de medidas adoptadas tras el golpe de Estado, tal y como ha recogido el diario sudanés 'Sudan Ajbar'.

RECHAZO DEL GOBIERNO

A última hora del lunes, el Gobierno de transición rechazó las decisiones "unilaterales" de Al Burhan y argumentó que todas ellas "carecen de base constitucional alguna y violan la ley, por lo que son consideradas un crimen por el que tendrán que rendir cuentas, según las leyes vigentes en el país".

Así, hizo hincapié en que "el Documento Constitucional de 2019 y su enmienda de 2020 --tras el acuerdo de paz con varios grupos rebeldes-- dejan la capacidad de declarar el estado de emergencia bajo competencias del primer ministro y no da a ninguna otra parte, al margen del Consejo Legislativo, el derecho a disolver las instituciones de transición".

"Reclamamos al componente militar la liberación inmediata del primer ministro y de todos los funcionarios detenidos y les hacemos totalmente responsable de la seguridad de los miembros del Gobierno y del Consejo Soberano de Transición", dijo, antes de aplaudir a los manifestantes.

Las protestas que se suceden desde la asonada se han saldado con al menos siete muertos, mientras que funcionarios y médicos han iniciado una huelga y una organización civil ha desvelado un calendario de manifestaciones para los próximos días con el objetivo de reclamar al Ejército que entregue el poder.

Sudán fue escenario a mediados de septiembre de un intento de golpe de Estado, según apuntaron las autoridades de transición, a cargo de un grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas supuestamente vinculados con Al Bashir.

Las autoridades de transición fueron instauradas tras un acuerdo entre la junta militar anterior, surgida tras el golpe de Estado de 2019, y diversas organizaciones civiles y formaciones políticas opositoras. Este Gobierno ha iniciado una batería de reformas sociales y económicas y ha alcanzado un acuerdo de paz con importantes grupos rebeldes de Darfur y otras zonas del país.

Sin embargo, la intentona de septiembre derivó en un intercambio de críticas y acusaciones entre los elementos civiles y militares que ha ahondado la crisis política, incluidas peticiones por parte de Al Burhan para disolver el Gobierno, que han derivado en los últimos días en manifestaciones enfrentadas a favor de las autoridades de transición y el Ejército.

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