Los constructores del Son Moll insisten en que "se cumplían las medidas de seguridad" y achacan su derrumbe a la lluvia

Europa Press Nacional
Actualizado: viernes, 19 diciembre 2008 11:07

PALMA DE MALLORCA, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los propietarios de las empresas constructoras del hotel Son Moll, Rafael Febrer y Bartomeu Estelrich, insistieron hoy ante la jueza de guardia del Juzgado de Instrucción número 2 de Manacor, Martina Mora, que durante las obras de reforma de este establecimiento situado en Cala Rajada (Mallorca) "se cumplían las medidas de seguridad" y achacaron a la lluvia el derrumbe el pasado martes de tres de las nueve plantas del edificio, que estaba siendo reformado sin licencia municipal y que causó la muerte de cuatro trabajadores, dos de ellos españoles y otros dos de Marruecos.

Así lo informó su abogado, Eduardo Valdivia, tras asistir a la declaración de sus clientes y del arquitecto, el aparejador y el jefe de obras del hotel Son Moll, Arturo Vila, Josep Lluís Pujol, y Joan Bonet, respectivamente, para quienes Mora decretó esta madrugada libertad sin fianza, al igual que para Febrer y Estelrich, después de que el fiscal coordinador de Siniestralidad Laboral de Baleares, Miguel Ángel Anadón, no solicitara prisión para ellos, pese a imputarles cuatro delitos de homicidio imprudente y uno contra los derechos de los trabajadores, después de que el pasado martes se derrumbara parte del establecimiento, que estaba siendo reformado sin licencia municipal, causando la muerte de cuatro operarios de las obras.

Valdivia dijo que las declaraciones, que se prolongaron desde las 18.00 hasta las 01.50 horas, han ido "muy bien", si bien recordó que la explicación de lo ocurrido en el derrumbe del hotel lo determinará un informe pericial. En este sentido, consideró un "poco precipitado" hacer conjeturas sobre las causas del suceso, aunque insistió en que "parece ser que el efecto de la lluvia durante los últimos días pudo provocar una sobrecarga" en el edificio, que provocó la caída de tres de sus nueve plantas.

Pese a ello y a que los constructores declarasen ante la Guardia Civil y la jueza que instruye el caso que se cumplieron todas las medidas de seguridad durante las obras de reforma del hotel, indicó que el fiscal les sigue imputando cuatro delitos de homicidio imprudente y uno contra los derechos de los trabajadores. No obstante, apuntó que en principio, la magistrada no ha dicho a sus clientes que vuelvan a declarar.

Por su parte, Gabriel Garcías, abogado del arquitecto del hotel, Arturo Vila, y del aparejador Josep Lluís Pujol, manifestó que la declaración de sus clientes ha ido "muy bien" y ha sido "muy sensata" y, por tanto, admitió estar "satisfecho", después de que hayan quedado en libertad sin fianza, tras ser detenidos el pasado martes por la Guardia Civil en cuyos calabozos han permanecido durante 48 horas.

No obstante, indicó que el proceso judicial seguirá su curso y tras ser preguntado sobre el contenido de la declaración de sus clientes, no dio detalles, debido a, según dijo, no había recibido autorización para informar sobre ello por parte de sus defendidos por "respeto al procedimiento".

Por otro lado, preguntado sobre si considera precipitada la detención de sus clientes por parte de la Guardia Civil, aseveró que "no soy quién para decir si se trata de una medida dura o no, porque siempre estaré a favor de mis clientes", si bien manifestó que "no hay que dejar de pensar que fue un hecho grave" el fallecimiento de cuatro operarios tras el derrumbe de parte del hotel.

Respecto a los delitos de homicidio imprudente y contra el derecho de los trabajadores que el fiscal imputa al arquitecto y al aparejador, estimó "en principio, el enmarque inicial es el que corresponde y otra cuestión es si son culpables o no".

Tras las declaraciones ante la jueza y el fiscal, el primero en salir de los Juzgados de Instrucción de Manacor fue el jefe de obras del hotel Son Moll, Joan Bonet, quien lo hizo a las 02.45 horas acompañado de familiares y amigos. A su salida, se tapó el rostro y no hizo ninguna declaración a los medios de comunicación. Por su parte, Vila y Pujol abandonaron el edificio judicial a las 03.45 horas acompañados de sus familiares y sin taparse el rostro, aunque también se negaron a hacer declaraciones.

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