Gallardón apuesta por "poner en valor el patrimonio cultural que es independiente de las coyunturas económicas"

Europa Press Nacional
Actualizado: lunes, 10 noviembre 2008 17:52

MADRID, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, apostó hoy por "poner en valor el patrimonio cultural que es independiente de las coyunturas económicas" durante la presentación de una nueva publicación en la que se da cuenta detallada de los pormenores sobre los frescos que Francisco de Goya y Lucientes pintó en la ermita de San Antonio de la Florida y sobre su restauración.

"Vivimos una época de crisis, y es importante que pongamos en valor qué es aquello que es coyuntural y accesorio, y qué es permanente dentro de los valores del patrimonio, de la memoria de una ciudad o nación. Y, evidentemente, el patrimonio cultural histórico-artístico es un intangible que está por encima de cualquier coyuntura económica", afirmó Gallardón.

Así, subrayó que "nunca, ni en los momentos más críticos de sus economías, las grandes ciudades del arte han dejado de ser el punto de conocimiento, estudio y visita del resto del mundo", y apostó por que Madrid sea una más de estas urbes, "no sólo para tener unos activos no sometidos a situaciones coyunturales, sino también para poner en valor el patrimonio madrileño, que muchas veces ha vivido de espaldas al conocimiento de la gente".

Para solucionar ese fenómeno, que también se ha producido en relación con la ermita de San Antonio de la Florida, hoy se presentó el nuevo libro 'San Antonio de la Florida y Goya. La Restauración de los Frescos' que, encargado por el Ayuntamiento, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Patrimonio Nacional, y patrocinada por Caja Madrid, ha llevado a buen puerto el profesor José Manuel Pita Andrade.

El coordinador de la obra explicó que el volumen consta de más de 400 páginas repartidas en seis capítulos en las que se recogen informes técnicos sobre la construcción y posterior restauración del edificio y los frescos, sus avatares a través de la historia, la reflexión sobre la obra que Goya pintó en sus paredes y el centenar largo de fotografías de las pinturas. "Nunca se había publicado una nómina tan extensa sobre San Antonio y sus frescos", apuntó.

LABOR INGENTE

"Goya pintó estos frescos entre agosto y diciembre de 1778, a la vez que una serie de retratos, que las alegorías del Palacio de Godoy, que el Prendimiento de la Catedral de Toledo, que las planchas de los Caprichos y que muchas otras cosas. Sólo un genio podría haber afrontado así esta ingente tarea", apuntó Pita Andrade.

Además, las pinturas murales de San Antonio fueron realizadas "con libertad, sin cortapisas, rápido, sin limitaciones y desquitándose de la experiencia de haber pintado en la basílica de El Pilar, en Zaragoza", añadió el experto, para quien "todas las figuras de las 'ángelas' y los querubines fueron resueltas con mucho desenfado y sin abstrusas simbologías".

De esta manera, Goya dejó en Madrid la "mejor obra mural" de toda su vida que, junto a la amplia colección del autor maño que existe en los diferentes museos, hace de la capital una "privilegiada" a este respecto, tal y como subrayó el director de la Fundación Caja Madrid, Rafael Spotorno, quien también reconoció el valor que el nuevo libro aporta a "la literatura de la técnica de la restauración".

Por su parte, el director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Ramón González de Amezúa, recordó las labores de "restauración y embellecimiento" vividos por la ermita durante los años que su mantenimiento dependió de la entidad, cuando "se restauraron las dependencias y se adquirió el órgano", y afirmó que el libro será "un testimonio inmejorable para el futuro".

Por último, el presidente del Consejo de Administración de Patrimonio Nacional, Yago Pico, reconoció al alcalde su labor de "casamentero". "Nos ha casado a todos --Ayuntamiento, Patrimonio, Academia de Bellas Artes y Caja Madrid-- en una labor de consenso cultural que se produce continua y sostenidamente", bromeó.

LA GRAN DESCONOCIDA

El objetivo de la publicación es que "tenga una labor divulgativa que se convierta en una garantía eficaz para asegurar la preservación" de la ermita, según indicó Gallardón, que recordó a las diferentes figuras que, a través de la historia, han protegido el edificio de las convulsiones políticas de las que Madrid ha sido testigo.

Desde el propio Goya, que "podía haber despachado este encargo con mucho más 'taller', y en vez de eso aceptó el reto de hacer un retrato costumbrista de la sociedad madrileña en sus paredes", hasta Carlos V, el rey Alfonso XII, "que consiguió que los restos del pintor fueran sepultados aquí", u otros artistas como Sorolla o Benlliure. "Todos ellos han permitido que el templo llegara indemne a la actualidad", apuntó el regidor.

De hecho, en 1925 el Consistorio madrileño, que junto a la Real Academia y la Diputación Provincial formaba parte de la Junta para la Conservación de los Frescos creada por orden ministerial, decidió ceder unos terrenos de su propiedad para construir una nueva ermita gemela a la que se trasladó el culto para proteger los frescos.

En 1987, la gestión y conservación del edificio se traslado de la Academia de Bellas Artes al Ayuntamiento, que dos años después comenzó unas obras de recuperación total del mismo. En la primera fase de los trabajos se restauraron los frescos de las bóvedas izquierda y derecha, el arco del coro y la tercera pechina.

La segunda fase comenzó en diciembre de 2001, con la restauración de la cúpula empleando un moderno sistema de andamios que, a través de una plataforma elevadora, permitía trabajar a los restauradores al mismo tiempo que se mantenía abierta la ermita al público. A partir de septiembre de 2003 se comenzaron a acometer las obras de la tercera fase, que incluían las pinturas del ábside, del arco del presbiterio y de la última pechina, además de restaurar el grupo escultórico del altar mayor.

En total, en los tres lustros largos que duraron los trabajos el Ayuntamiento invirtió 1,42 millones de euros, que han servido para "fomentar la difusión de la ermita, una gran desconocida para el público en general", apuntó Gallardón.

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