Actualizado 23/11/2008 14:02 CET

PNV teme que el dictamen del CSN sobre Garoña no será "neutro" y que se prorrogue 10 años más la actividad de la central

BILBAO, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -

El diputado del PNV en el Congreso de los Diputados Emilio Olabarria expresó hoy su temor de que el dictamen que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) debe emitir en junio sobre la central nuclear de Garoña no vaya a ser "neutro" y que se prorroguen las actividades productivas de la instalación durante diez años más. Asimismo, consideró que el PSE-EE tiene una oportunidad para "imponer su criterio" a favor del cierre y demostrar su "autonomía" del Gobierno del PSOE.

En rueda de prensa en Bilbao, Olabarria precisó que, en relación a la central de Garoña, se plantea un problema político. Así, recordó "las invocaciones" que ha hecho el PSE relativas a la "pertinencia del cierre", pero explicó que lo que el PNV observa en el Gobierno español, "sobre todo en el ámbito que dominan los ministros Miguel Sebastián y Cristina Garmendia", son datos "cada vez más vinculados a la posibilidad de una prórroga de las actividades productivas de esta central nuclear por lo menos durante diez años más".

El diputado jeltzale indicó que su partido quiere saber si el PSE-EE "va a poder imponer sus criterios o si, al final, va a quedar acreditado, de nuevo, su caracter dependiente y sucursalista y su condición de partido que no constituye más que una mera delegación de decisiones que se toman en el Gobierno español o en el PSOE". "Esta -dijo- es una auténtica prueba sobre la real autonomía del PSE en relación a las decisiones que toman en Madrid".

Por otro lado, Olabarria señaló que el segundo problema que existe en relación a Garoña es que es una central antigua, de las de primera generación, por lo que puede plantear "riesgos para los municipios colindantes y para el territorio alavés". Según dijo, la central "plantea numerosos problemas y se han acreditado formas de paradas no programadas, 15 en el último año nada menos, lo cual acredita claramente la obsolescencia de sus instalaciones".

También denunció la existencia de "problemas tan graves como grietas en la vasija exterior y contaminación acreditada en los ríos adyacentes" originados por una central que "carece de sentido" dado su "escasísima, casi irrelevante, aportación a la producción de energía que el Estado español requiere desde esa perspectiva".

Olabarria insistió en que la continuidad de las actividades de la central de Garoña "carece de sentido" y recordó que, además, "existe un compromiso adoptado en el Congreso de los Diputados y recogido en el Plan de Amortización de Centrales Nucleares aprobado por el PSOE, en donde la vida útil de esta central nuclear se estimó que debía acabar en 2009".

Sin embargo, denunció que "no se aprecian actividades de desmantelamiento para que este compromiso se pueda cumplir y poder cerrar esta central nuclear en 2009", obras que "se tendrían que haber iniciado ya". Lo que si se aprecia, aseguró, son "obras de signo diametralmente contrario que están incardinadas en la más que posible prórroga o continuidad de la actividad productiva de este central nuclear".

"Esto nos preocupa y contra ello vamos a luchar y vamos a presentar distintas iniciativas parlamentarias que hacen referencia a la necesidad reclamada por abrumadora mayoría de la sociedad sobre la necesidad de proceder al cierre inmediato y a las obras de desmantelamiento previstas de una central nuclear que plantea peligros", aseveró.

En ese sentido, reiteró su temor a que el dictamen del CSN vaya a ser "neutro" y se ajuste "a las decisiones que previamente tome el Gobierno", por lo que advirtió de que "si no hay una contestación ciudadana y política suficientemente intensa nos vamos a encontrar con que esta central nuclear va a continuar por lo menos diez años más su vida activa".