Joan Margarit "cruza el dolor de la vida" en el poemario 'Casa de Misericòrdia'

Actualizado 13/02/2007 18:33:51 CET

BARCELONA, 13 Feb. (EUROPA PRESS) -

El poeta Joan Margarit ha concebido su último libro, 'Casa de Misericòrdia' (Proa), como un viaje que "cruza el dolor de la vida, ante el que podemos hacer dos cosas, rodearlo y esperar a que te alcance o afrontarlo y salir" a través de poemas en los que el autor evoca la muerte, el dolor, la guerra civil o la pérdida de seres queridos.

En este sentido, aseguró a Europa Press que "no entiendo la felicidad sin investigar la tristeza". Sin embargo, esta afirmación no significa que Margarit tenga una visión pesimista de la realidad sino "realista, la botella no está ni medio vacía, ni medio llena, está como está".

Margarit (Sanaüja, 1938) critica en algunos de sus poemas, sobre todo en 'Prozac', la "obsesión por esconder el dolor, tenemos pánico a afrontar la dura realidad y enseguida buscamos evadirnos con antidepresivos o un psicólogo, aunque no niego que en casos límites son necesarios".

Por otro lado, señaló que en la actualidad "gozamos de una riqueza material, pero sin cultivar el interior esta riqueza es pobre, en otros tiempos la gente era pobre, pero más rica espiritualmente y tenía ilusiones".

Esto no significa que Margarit sienta nostalgia por el pasado sino que cubiertas las necesidades materiales, disponemos de "un momento idóneo" para "mirar hacia nuestro interior". Limitarse a hacer las cosas "sólo hacia fuera entristece la propia vida, es un engaño y algo inútil".

En este sentido, Margarit señaló que primero es necesario "conocerse a uno mismo" --el "analfabetismo" de nuestro sociedad--, para luego dedicarnos a las otras personas.

POEMAS SOBRE LA MUERTE.

El poeta recurre en muchas ocasiones a la muerte en la selección de poemas de la 'Casa de Misericòrdia' porque "aunque no hablemos de ella está tan presente como la vida, tenemos que convivir con ella y no borrarla y ponerla en el tanatorio".

Margarit no teme la muerte, ni la ve como "una enemiga" y asegura que es mucho peor "el olvido", "prefiero el dolor por mi hija --que murió hace unos años--- que no su olvido". También le asusta una sociedad que "se está quedando sin sustancia y sin espíritu".

En 'Saturn', Margarit plasma una visión dura de su padre, mientras que en 'El pare' refleja una actitud más tierna hacia su progenitor, por ello aseguró que "tienes que matar al padre porque si no se te come, aunque el hijo siempre debe perdonar a su padre". En la 'Vídua' se pone en la piel de una mujer para homenajear de "forma encubierta" a Thomas Hardy y defender el "antipatriarcalismo".

La guerra civil también ocupa un espacio en la temática de los poemas de Margarit. El autor habla de revisionismo pero "sin venganza", este sentimiento "hace daño a uno mismo y sólo aparece cuando no has investigado, pero tampoco acepta "la comedia de la aproximación".

El ferrocarril aparece en distintos poemas del autor para evocar la idea de "un refugio, una casa que va cambiando de sitio, que cruza la intemperie y que te permite viajar a tu interior de forma más cómoda que un avión o barco".

Finalmente, Margarit señaló que los poemas "están por todos los sitios, no te los inventas". En este sentido, estableció ciertas analogías con un cazador que "no crea a sus presas sino que las encuentra".