Rusia.- Un general ruso dice que Polonia y la República Checa podrían ser objetivo militar por el sistema antimisiles

Actualizado 19/02/2007 21:31:49 CET

MOSCÚ, 19 Feb. (EP/AP) -

El general ruso Nikolai Solovtsov afirmó hoy que Polonia y la República Checa podrían ser considerados objetivo de los misiles rusos si acceden a albergar elementos del futuro sistema antimisiles estadounidense. Solovtsov, máximo responsable de las fuerzas balísticas rusas apuntó a que esta medida estadounidense afectaría a la estabilidad estratégica.

"Si los gobiernos de Polonia y la República Checa adoptan esa decisión las Fuerzas de Misiles Estratégicos (rusas) podrán considerar estas instalaciones como un objetivo si finalmente se produce una decisión relevante", afirmó Solovtsov.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ya ha mostrado su escepticismo con respecto a la postura de Washington, que asegura que el futuro sistema de defensa antimisiles contrarrestaría la amenaza de Irán. Además, Putin afirmó que Rusia podría responder a estas medidas.

Una hipotética acción militar podría tener "graves consecuencias para todas las partes implicadas", amenazó Solovtsov. En sólo cinco o seis años, e incluso menos, Rusia podría desarrollar versiones mejoradas de los misiles de medio alcance prohibidos por el Tratado de Armamento Nuclear de Medio y Corto Alcance (INF), firmado en 1987 entre la URSS de Mihail Gorbachov y el presidente estadounidense Ronald Reagan que prohibía el desarrollo de misiles de medio alcance.

"No sería difícil reanudar su producción, los misiles están desmantelados, pero la tecnología para su fabricación aún existe", añadió el general ruso en rueda de prensa.

Además, Solovtsov aseguró que Rusia no se limitaría a copiar los misiles soviéticos SS-20, prohibidos por el INF, sino que desarrollaría un nuevo misil con mejores prestaciones.

Solovtsov afirmó que proseguirían reemplazando los misiles soviéticos de largo alcance por misiles Topol-M, de diseño más moderno, y que habría terminado de renovar el arsenal ruso en 2016, y sin violar las condiciones del tratado de control de armamento firmado en 2002 por Putin y su homólogo estadounidense, George W. Bush, que obliga a reducir a dos tercios la cantidad de misiles de largo alcance para 2012, de tal forma que haya entre 1.700 y 2.200 unidades.