Olmert reconoce a la Comisión Winograd que decidió atacar Líbano cuatro meses antes del inicio de la guerra

Actualizado 09/03/2007 0:01:04 CET

JERUSALÉN, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, reconoció hoy ante la Comisión Winograd --encargada de evaluar las decisiones adoptadas por el Ejecutivo y los mandos castrenses durante la pasada guerra entre Israel y la milicia chií libanesa Hezbolá-- que tomó la decisión de impulsar una operación militar a gran escala en Líbano en marzo de 2006, cuatro meses antes del inicio de la guerra y del secuestro de dos soldados israelíes por Hezbolá, informa el diario hebreo 'Haaretz'.

El jefe del Ejecutivo aseguró que mantuvo más reuniones que sus predecesores para abordar la situación en Líbano, la primera de ellas el 8 de enero de 2006, cuatro días antes de sustituir a Ariel Sharon al frente de Kadima y del Ejecutivo. Las siguientes reuniones se celebraron en marzo, abril, mayo y julio, después de que otro soldado israelí, Gilad Shalit, fuera secuestrado en la Franja de Gaza por milicias afines al partido gobernante palestino, Hamás.

Olmert declaró ante la Comisión que aceptó los distintos escenarios que le presentaron antes de embarcarse en un guerra, entre ellos, que el secuestro de los soldados podría estar acompañado del lanzamiento intensivo de cohetes contra Israel, algo que el entonces jefe del Estado Mayor del Ejército israelí Dan Halutz dijo tendría importantes consecuencias en la capacidad del Ejecutivo de responder y le emplazó a responder al secuestro.

Preguntó entonces a los comandantes del Ejército la existencia de un plan operativo para responder al secuestro de Goldwasser y Regev y le confirmaron tal posibilidad. Según el testimonio de Olmert, les inquirió si podría ver tales planes porque, señaló, no quería tomar una decisión precipitada en relación al secuestro, si bien, admitió, tomó en marzo la decisión de atacar Líbano.

En ese momento, los mandos castrenses, dependientes entonces del ministro de Defensa Shaul Mofaz, le presentaron las distintas opciones, y según Olmert escogió el plan más moderado que preveía ataques aéreos y una reducida operación terrestre.

QUÉ HUBIERA HECHO SHARON

La Comisión Winograd le preguntó a Olmert qué pensaba hubiera hecho su predecesor en su lugar, a lo que respondió que, después del fallido intento de Hezbolá de secuestrar a varios soldados israelíes en noviembre de 2005 en el pueblo fronterizo de Ghajar, Sharon ordenó al Ejército preparar "una lista de objetivos" para responder militarmente en Líbano, tras sugerir que las incursiones de Hezbolá no podían continuar. En este sentido, Olmert aseguró que se comportó tal y como lo hubiera hecho el propio Sharon.

Por otra parte, Olmert admitió que en anteriores reuniones decidió que el objetivo de Israel en cualquier operación debía ser la aplicación de la resolución 1559 del Consejo de Seguridad de la ONU que exigía el despliegue de tropas gubernamentales libanesas en su frontera con Israel, así como el desarme de Hezbolá.

A la altura de mayo de 2006, Olmert fue informado por el entonces director del Consejo de Seguridad Nacional Giora Eiland y el ex primer ministro laborista Ehud Barak de la disposición del Gobierno libanés a implantar dicha resolución a cambio de la retirada israelí de las Granjas de Cheeba. Confiando en los medios diplomáticos como mejor vía de llegar a acuerdos, Olmert aseguró que consultó la proposición al presidente estadounidense, George W. Bush, así como al primer ministro británico, Tony Blair, y al presidente francés, Jacques Chirac.

Ya secuestrado Shalit en junio, Olmert incidió a la Comisión su convicción de que habría intentos de secuestros similares en la frontera con Líbano, y ordenó al Ejército, dijo, impedir nuevos secuestros.

En relación a su decisión de ampliar la operación militar terrestre casi al final de la guerra, Olmert reconoció su pretensión de influir, dijo, en las negociaciones del Consejo de Seguridad de la ONU para que el borrador de resolución 1701, que impulsó un alto el fuego entre las partes, fuera modificado en beneficio de Israel.

En este sentido, aseguró que la mañana que tomó la decisión recibió el borrador de resolución insatisfactorio para Israel, por lo que reiteró que la ampliación de la operación terrestre estuvo dirigida a presionar a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

Por su parte, Ruth Gavison, miembro de la Comisión, interrumpió a Olmert para preguntarle, dado su falta de dudas del éxito de la operación final, por qué no se llevó a cabo antes. Olmert explicó que si las anteriores ofensivas terrestres hubieran culminado con éxito, Israel no habría tenido que afrontar la situación que tuvo que enfrentar al final de la contienda bélica y, a modo de conclusión, se reafirmó en que tomó la decisión correcta de impulsar la última operación terrestre.

Por su parte, el jefe de Gabinete de Olmert, Yoram Turbowicz, testificó ante la Comisión Winograd sobre los primeros momentos de la guerra para explicar que el primer día de la contienda, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, habló con Olmert y le pidió que no minara la capacidad del primer ministro libanés, Fuad Siniora, algo que, a su juicio, significaba no destrozar la infraestructura libanesa, como estaba previsto en los planes iniciales de Israel.

Olmert declaró el pasado 1 de febrero ante la Comisión en relación a cuatro apartados: las circunstancias en torno al nombramiento de Amir Peretz, presidente del Partido Laborista, como titular del Defensa; el por qué y cómo se adoptó la decisión de iniciar una guerra en Líbano el 12 de julio, horas después de que los dos reservistas del Ejército Ehud Goldwasser y Eldad Regev fueran secuestrados por Hezbolá en Zarit, en el norte de Israel en la frontera con Líbano; así como las causas últimas de por qué Olmert decidió llevar a cabo una operación militar a gran escala en Líbano, 48 horas antes de la firma del alto el fuego el 14 de agosto, en la que murieron 33 soldados israelíes.

La Comisión Winograd podría presentar un primer borrador de su informe este mes. A petición de uno de los testigos, la Comisión le ha enviado una copia de su testimonio, aunque el equipo investigador no prevé difundir material a fuentes externas del caso.